Sur de la Florida

Esclavitud en burdeles del sur de la Florida

Las mujeres pasaban el tiempo entre golpizas, amenazas y relaciones sexuales forzadas, escondidas en los suburbios, ocultas en tranquilas casas familiares.

Ahora están libres, y la pandilla de contrabandistas que según los fiscales las secuestraron en México y las trajeron a burdeles del sur de la Florida donde le brindaban servicios hasta a 100 clientes por semana están presos.

Esta semana agentes federales acusaron a cinco personas de operar un red prostitución que buscaba a muchachas de hasta 14 años, las metían ilegalmente al país a través de la frontera y las obligaban a llevar "una forma moderna de esclavitud'', dijo la Oficina de la Fiscalía.

Entre los arrestados ee encuentran: Arturo Rojas González, Timoteo Reyes Pérez, Rosalío Valdez, Fidel González y Elodia Capilla Diego. Todos están detenidos sin derecho a fianza y acusados de tráfico de sexo, un delito federal.

Igualmente todos comparecerán ante los tribunales la semana entrante, en tanto sigue la investigación.

En las órdenes de arresto se señalan las vidas que llevaron las víctimas yendo de una casa a otra y de un burdel a otro en West Palm Beach, Fort Lauderdale, Homestead, Miami y otros sitios, siempre vigiladas por guardianes desalmados. Se cree que al menos una de las víctimas estuvo cautiva durante nueve años.

De acuerdo con las órdenes de arresto, las mujeres cobraban $25 por cliente. Casi todo el dinero iba a parar a manos de sus proxenetas. Algunas llamaban esposos a los hombres, pero todas dijeron que vivían bajo un miedo constante de que las dañaran a ellas o a sus familiares.

El complot comenzó a conocerse en enero cuando una víctima empezó a cooperar con agentes policiales. Desde entonces hasta esta semana, los investigadores hablaron con más víctimas y le siguieron la pista a los contrabandistas.

La primera mujer en comunicarse con las autoridades fue secuestrada en México en 1999, entró al país a través de la frontera con Arizona, y terminó prostituyéndose en las calles de Nueva York.

"No tenía ninguna libertad de movimiento, y era rigurosamente vigilada por su esposo y sus secuaces'', escribió Mildred Laboy, agente de Inmigración y Aduanas en el documento policial.

"La mujer trató de escapar varias veces, pero no lo logró, y fue brutalmente golpeada por haberlo intentado. De igual modo, trató de suicidarse en numerosas ocasiones''.

Con el tiempo, la enviaron al sur de la Florida, donde se incorporó a una red organizada de "casas de escondites'' donde se mantenían detenidas a las mujeres. Con frecuencia, la fachada tenía a familias, algunas con niños, que vivían en la misma casa.

Las mujeres permanecían prisioneras hasta que eran enviadas para pasar hasta una semana en varios burdeles, le dijo a los investigadores una chica de 15 años.

El 23 de junio del presente año, la policía detuvo cerca de Naples a una furgoneta que llevaba a tres de las mujeres. "Las tres llevaban pequeñas libretas de notas con teléfonos y fechas'', dijo la orden de arresto, junto a "cuentas donde se indicaba cuántos clientes habían visto en una fecha determinada''. La policía dejó ir a las mujeres, pero agentes federales instalaron un sistema de localización satelital en el vehículo.

Posteriormente los investigadores siguieron la furgoneta hasta una casa de Homestead donde la adolescente vivía y hasta "algunos de los burdeles que la Víctima 2 había identificado.

"El miércoles, los agentes registraron una casa que ocupaba Valdez, "quien coincidía con las descripciones del proxeneta que se encargaba de los lugares'', escribieron los agentes.

Allí hallaron pasaportes y equipaje que pertenecían a las víctimas, junto a $2,000 en efectivo. Dentro del automóvil de Valdez los agentes encontraron "entre 20 50 condones y una botella de tamaño comercial de lubricante''.

La Oficina del Médico Forense del Condado Miami-Dade también participó en la pesquisa debido a temores de que las golpizas podrían implicar asesinato.

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