Sur de la Florida

Disminuye este mes la violencia escolar

TEAH WIMBERLY, de 15 años de edad, en su primer día de corte después de ser acusada de dispararle 
y matar a Amanda Colette en un corredor de la escuela a la cual las dos asistían.
TEAH WIMBERLY, de 15 años de edad, en su primer día de corte después de ser acusada de dispararle y matar a Amanda Colette en un corredor de la escuela a la cual las dos asistían. Sun Sentinel

Desde la muerte a tiros de una estudiante de secundaria en su escuela de Fort Lauderdale este mes, han surgido con alarmante regularidad nuevos informes de armas o de violencia en recintos escolares.

Un niño de 8 años lleva una pistola cargada a su escuela primaria en Broward. En una secundaria de Miramar le descubren un arma de fuego y drogas a un alumno de 16 años. En escuelas primarias e intermedias de Miramar y Fort Lauderdale se descubren alumnos con armas de bajo calibre. Algunos alumnos de dos escuelas del sur de Miami-Dade van a parar al hospital debido a las golpizas recibidas.

Expertos en violencia escolar dicen que no es raro que el primer plano que sigue a la comisión de algún delito grave haga que se capten eventos que normalmente no atraerían mucha atención.

"No es necesariamente un aumento de incidentes, sino un mayor conocimiento e información sobre los incidentes después de que ocurre una crisis significativa'', dice Kenneth Trump, presidente de National School Safety and Security Services, una consultoría con base en Cleveland. "Los administradores escolares saben que están bajo escrutinio y que no solamente los estudiantes y sus propios empleados, sino también los padres y los medios de noticias, los observan después de cualquier incidente. De modo que existe la tendencia a ejercer precaución e incluso de errar más bien a favor de reportarlo todo''.

Aunque este mes no lo parece, a nivel estatal el delito escolar ha estado disminuyendo gradualmente, según las cifras recogidas por el Departamento de Educación de la Florida.

En Miami-Dade las cifras también han estado bajando, según el Informe de Incidentes de Seguridad en Ambientes Escolares. El jefe interino de la policía escolar de Miami-Dade, Charles Hurley, dijo que las estadísticas de su departamento muestran que el nivel delictivo ha bajado algo más de 29 por ciento en comparación con este período el año pasado. El estado recoge datos, tanto sobre incidentes que requieren intervención policíaca como en los que sólo requieren la atención de administradores.

El informe estatal muestra que en Broward las estadísticas muestran lo contrario, habiendo aumentado en los dos años recientes.

El informe recoge una serie de datos reportados por los distritos escolares en toda una variedad de sectores, incluyendo actos violentos, drogas delitos contra la propiedad, hostigamiento, peleas y posesión de armas.

En el año escolar anterior, hubo 503 informes sobre posesión de armas en escuelas de Broward, comparados con 321 el año anterior. Miami-Dade reportó 131 casos el año pasado, comparados con 295 en el período 2005-06. No había información disponible para 2006-07 debido a errores en los datos registrados.

El superintendente Jim Notter, del distrito escolar de Broward, dice que prefiere que los directores de escuelas exageren en cuanto a reportar incidentes en las escuelas y que no oculten información.

"Si uno lee un informe y no parece haber un elevado número de incidentes, lo más probable es que uno se relaje un poco'', dice él. "Y en este mundo no podemos relajarnos mucho''.

Bruce Winick, que enseña ley y sicología en la Universidad de Miami, dice que aparentemente el patrón a largo plazo muestra que los niveles de delitos escolares están bajando, y que el reciente aumento registrado por Broward no significa necesariamente que la tendencia no continuará.

"No se verá la curva constantemente subiendo o bajando'', dice él. "Es demasiado pronto para sacar la conclusión de que repentinamente las cosas están cambiando y que haya más violencia ahora''.

Después de la muerte a balazos de la joven Amanda Collette, de 15 años, en la escuela Dillard High el 12 de noviembre, supuestamente a manos de su condiscípula Teah Wimberly, varios padres han pedido que se instalen detectores de metales en la escuela.

Las autoridades escolares dicen que esa no es la solución, ya que algunas armas de todos modos pasan por los detectores sin ser descubiertas, y que instalarlas podría aportar un falso sentido de seguridad.

Sharon Dranetz, presidenta de la Asociación de Padres y Maestros de la escuela (PTSA) de Dillard, dice que no cree tampoco que la escuela tenga que poner detectores.

"Hay que captar la atención del estudiante'', dice ella. "No se le debe poner un Band-Aid. Hay que encontrar el problema y arreglarlo''.

Notter dice que quiere que los líderes de grupos religiosos, centros comunitarios y otras organizaciones que trabajan con estudiantes, se reúnan para enfocar lo que él ve como una alienación entre menores y adultos.

"Tal vez si nos reunimos como comunidad y expandimos el desafío de abrirse y de fijarse en que nuestros hijos se sientan confiados y cómodos de que pueden hablarnos en completo anonimato, con espíritu libre y sin repercusiones, yo garantizaría literalmente que se observaría una tremenda disminución de parte del dolor y el sufrimiento que están experimentando nuestros hijos'', dice él.

Winick dice que los estudiantes captan un mensaje equivocado sobre la violencia de los juegos de video y de las películas que ven.

"La violencia se vende, y Hollywood y los medios de noticias la alimentan'', dijo Winick. ‘‘Los muchachos reciben la información distorsionada de que la violencia es permisible. Se legitimiza y se hace más aceptable.

Hurley, el jefe interino de la policía escolar de Miami-Dade, dice que los estudiantes creen que "está de moda ser matón''.

"Aparentemente, ése es el rumbo que llevamos'', dijo Hurley. "Y alguien tiene que hacer algo al respecto''.

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