Sur de la Florida

La crisis golpea los centros de cuidados infantiles

EL BOYS and Girls Club de Broward tiene 3,000 plazas en sus programas de cuidados infantiles 
extraescolares para personas de bajos recursos, a un costo de $40 al año.
EL BOYS and Girls Club de Broward tiene 3,000 plazas en sus programas de cuidados infantiles extraescolares para personas de bajos recursos, a un costo de $40 al año. The Miami Herald

Trecia Demby, que es madre soltera, ha tenido que tomar recientemente decisiones difíciles. Para que su hijo pueda recibir cuidados infantiles después del horario escolar, Demby ha tenido que demorar más de una vez el pago de su hipoteca.

Para Demby, tener dónde dejar a Shamar, su hijo de 6 años, es crucial para conservar su empleo de gerente de compras en la Dirección de Estacionamiento de Miami-Dade. "Trato de maniobrar con el dinero, pagar tarde algunas cuentas, para tener los $85 que me cuesta el cuidado infantil cada dos semanas''.

Otros padres han tomado la medida más drástica de sacar a sus hijos de programas de cuidados infantiles, que han reportado un aumento significativo en las cancelaciones porque los padres no pueden pagar.

En las escuelas de Miami-Dade, unos mil niños menos que el año pasado están matriculados en estos programas. En el Centro Comunitario Judío en Davie, la matrícula ha bajado casi 30 por ciento. En el Boys and Girls Clubs de Broward, la participación ha bajado en unos cientos de muchachos este año.

Para los padres, los últimos meses de caos financiero los han obligado a probar hasta dónde pueden reducir el presupuesto de cuidados infantiles sin afectar a los menores.

"Aunque es un gasto básico, como la leche o la gasolina, ha resultado muy afectado'', dijo Brian Spence, vicepresidente de servicios infantiles de YMCA en Miami-Dade, donde la matrícula en los programas de cuidados ha bajado 5 por ciento.

Una encuesta en octubre realizada electrónicamente por BettyConfidential.com, una página de internet para mujeres, indicó que 12 por ciento de los que respondieron han reducido su presupuesto para cuidados infantiles después del horario escolar y que se espera que la cantidad aumente. Deborah Perry Piscione, presidenta ejecutiva, dice que la tendencia la impulsan varios factores: uno de los dos padres ha perdido el empleo, le redujeron las horas de trabajo o el salario, o se han tenido que apretar el cinturón porque les preocupa el futuro.

Silvia Jackson, maestra de cuarto grado, es testigo de las maniobras de los padres, como que muchos padres de sus alumnos en el centro preescolar 41 at Winston Park los recogen en vez de dejarlos en el programa. Para algunos niños, es la abuela la que los lleva a casa. En otros casos es un vecino, un familiar o un amigo dispuesto a ayudar. En otros casos, es un hermano mayor o uno de los padres que no tiene empleo.

"Antes los padres pensaban que sus hijos estaban mejor en los programas, que tienen personal para ayudarlos en las tareas. Pero la situación está difícil'', dice Jackson, quien sacó a su hija mayor de un programa extracurricular hace un mes para ahorrar dinero. La hija de Jackson ahora se queda en su aula hasta que está lista para irse a casa. "Aunque son sólo $2 al día, ahorro $10 a la semana''.

La mayoría de los padres que trabajan saben que los programas extraescolares son seguros para sus hijos, donde reciben asistencia con las tareas, queman energía en el gimnasio y exploran pasatiempos y carreras potenciales. Sin embargo, los fondos del gobierno para estos programas han disminuido.

El municipio de Miramar ha tratado de solucionar el problema ofreciendo un programa a los estudiantes de escuela intermedia. También planea implementar un programa similar para el horario antes de entrar a clases en diciembre.

Los padres que tienen que comenzar a trabajar muy temprano dejan a sus hijos hasta una hora y media antes que comiencen las clases, lo que les causa problemas, dijo Billy Neal, director del programa municipal.

Esta tendencia preocupa a muchos ante la posibilidad de un aumento en el número de niños sin atención, o que los padres busquen opciones más baratas, aunque sean menos seguras y menosresponsables.

"Todos sabemos que estos programas alejan a los muchachos de la calle'', dice Víctor Ferrante, director de Community Education Before and After School Care del condado Miami-Dade.

Ferrante dice que ha visto un aumento en las solicitudes.

En Broward, los Boys and Girls Clubs en septiembre y octubre este año han tenido una asistencia diaria promedio de unos 1,500 menores, pero más de 2,000 plazas siguen sin llenarse. Los clubs están abiertos a todos pero generalmente prestan servicios en barrios con problemas.

Lillie Henry, cuyas dos hijas van a un local de Boys and Girls Clubs en Fort Lauderdale, había encontrado un programa anteriormente pero era muy caro.

"Estaba afectándome económicamente que mis hijos estuvieran en el programa. Era más de $300 cada 20 días'', dijo Henry, que trabaja de asesor en el McFatter Technical Center.

Los Boys and Girls Clubs en Broward cuestan sólo $40 al año pero no ofrecen transporte y casi siempre los niños tienen que llegar caminando o buscar a alguien que los lleve. El programa comienza a los siete años, lo que deja a los padres con hijos menores sin muchas opciones.

Cuando Sergio González perdió su empleo en un restaurante hace dos meses, planeó mantener a su hijo en un programa extraescolar mientras buscaba trabajo. Pero ahora recoje a su hijo y se ahorra $150 al mes. González descubrió que buscar un empleo sin tener servicios extraescolares es difícil. "No puedo ir a una entrevista de trabajo por la tarde''.

Demby, la madre soltera, trata de mantener a su hijo Shamar alejado de las repercusiones de su batalla por mantenerlo en un programa extraescolar. Demby dice que vale la pena dejarlo en un lugar seguro donde aprenda algo de disciplina. La alternativa es dejarlo solo en casa: "Es algo que no va a suceder'', dice.

La redactora Kathleen McGrory, de The Miami Herald, contribuyó a esta información.

asherman@MiamiHerald.com

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