Sur de la Florida

Miamenses reciben reembolsos de polémica tarifa de bomberos

Manny Díaz
Manny Díaz El Nuevo Herald

Esta semana, justo a tiempo para ayudar a pagar las cuentas de las Navidades, los contribuyentes de Miami-Dade empezarán a recibir sus reembolsos por las tarifas de bomberos: cheques de cientos y, a veces, miles de dólares.

Pero al mirarlo bien, muchos residentes no están tan contentos. Como promedio, a los contribuyentes les están devolviendo aproximadamente 25 por ciento de las tarifas de bomberos que les cobraron durante los últimos 10 años.

"No es suficiente aunque algo es mejor que nada'', dijo Deborah Taylor, propietaria de Miami que ha combatido la tarifa desde hace tiempo. "Debía ser más. Nos debían devolver todo''.

Desde su creación en 1998, Miami recaudó más de $100 millones con su impopular tarifa de bomberos. En 2002, el Tribunal Supremo de la Florida decidió que las tarifas eran ilegales, aunque la corte no ha fallado sobre la tarifa de Miami específicamente.

El acuerdo de la ciudad con los contribuyentes plantea un pago de $17.1 millones: $15.55 de la ciudad y $1.6 del bufete Adorno & Yoss.

¿Por qué no están recibiendo los contribuyentes un reembolso completo? La respuesta es complicada. Un factor es que la tarifa de bomberos de Miami, aunque fue declarada ilegal en 2002, sólo era parcialmente ilegal. Había que devolver la parte del dinero que se gastó en servicios de bomberos, pero Miami podía quedarse con la porción invertida en luchar contra los incendios.

"La ciudad no era responsable de los $100 millones'', dijo el alcalde de Miami, Manny Díaz.

Los tribunales han fallado que apagar los fuegos protege la propiedad, así que a los propietarios se les puede cobrar legalmente por eso. Pero otros servicios que prestan los bomberos no benefician directamente a la propiedad; no se le puede dar respiración artificial a un edificio.

Los contribuyentes hubieran recibido cheques todavía más pequeños si los entre 150,000 y 190,000 propietarios elegibles hubieran presentado reclamaciones de reembolsos. Pero menos de la mitad de ellos remitió el papeleo necesario, así que los que lo hicieron están recibiendo el reembolso de 25 por ciento.

El abogado Patrick Scott, parte del equipo legal que está representando a los contribuyentes, indicó que obtener un reembolso total hubiera requerido una batalla legal que habría tenido que llegar al Tribunal Supremo, puesto que la ciudad había dicho que apelaría cualquier fallo de tribunales inferiores.

"Nunca, en ningún momento, hubo una garantía de que el público tendría derecho al 100 por ciento'', dijo Scott. "En realidad, había fuertes argumentos de que no tenía derecho a nada''.

Scott descartó las protestas de algunos contribuyentes. Junto a otros dos abogados que trabajaron el caso a nombre del público, recibieron en conjunto unos $1.8 millones del acuerdo.

La tarifa de bomberos de Miami, aunque siempre impopular, se volvió infame en el 2004 cuando los comisionados de la ciudad, con poca discusión, aprobaron un acuerdo sobre las tarifas de bomberos de $7 millones.

El dinero del acuerdo se dividió entre sólo siete personas. Los demás contribuyentes no recibieron nada. Cuando los detalles del acuerdo se hicieron públicos, los dirigentes de la ciudad insistieron en que nunca se quiso robar a sus ciudadanos.

Pero un antiguo abogado adjunto de la ciudad, Charles Mays, declaró bajo juramento que Miami dejó fuera a la mayoría de los contribuyentes deliberadamente, esperando de mantener secreto el acuerdo, y ahorrar dinero.

El jefe de bomberos adjunto de Miami dijo lo mismo. La ciudad, alegando en la corte que el acuerdo de $7 millones había sido un terrible error, aunque no intencional, convenció a un juez de invalidarlo. La parte de los $7 millones ya pagada fue devuelta a las arcas de la ciudad. La firma Adorno & Yoss, que había representado a los contribuyentes hasta ese momento, perdió ese privilegio y accedió a pagar $1.6 millones a los ciudadanos.

El miércoles los dirigentes de Miami estaban ansiosos por cerrar el asunto. Aunque algunos contribuyentes no estaban satisfechos con sus cheques de reembolso, los líderes de la ciudad insisten que los cheques, grandes o pequeños, son el capítulo final de lo que ha sido una desafortunada saga política.

  Comentarios