Sur de la Florida

El alcalde Robaina reinventa Hialeah

El alcalde Hialeah Julio Robaina.
El alcalde Hialeah Julio Robaina. El Nuevo Herald

Estaba listo para lo suyo. Delante tenía a más de 200 airados vecinos que abarrotaban el Ayuntamiento de Hialeah, que vinieron a protestar en masa contra una propuesta para convertir su vecindario --una zona de viviendas unifamiliares y pequeños centros comerciales-- en un área de propiedades comerciales y edificios de apartamentos.

Conociendo a su audiencia --gente trabajadora, de a pie-- y armado con ilustraciones y fotografía, comenzó la arenga.

"¿Por qué no en Hialeah?", se preguntó. "¿Por qué no podemos tener un CocoWalk? ¿Por qué no podemos tener las mismas cosas que construyen en Coral Gables? ¿Somos menos que los demás? ¡Claro que no!''.

Esta escena de febrero del 2007 es un claro ejemplo del alcalde de Hialeah, Julio Robaina, parte político, parte vendedor.

Desde que tomó las riendas del segundo gobierno municipal más grande de Miami-Dade en el 2005, Robaina se calificado varias veces de jefe de "mercadotecnia'' del municipio, echando mano a lo aprendido como ejecutivo de una poderosa urbanizadora, para atraer a más grandes negocios a la ciudad.

En los últimos tres años, cadenas nacionales como Target, Kohl's, Lowe's, Applebees y Starbucks han comenzado a echar raíces en la tierra de ¡Ñooo qué barato!, creando cientos de empleos. Los antiguos negocios y pequeños centros comerciales, especialmente a lo largo de la Calle 49 del oeste, han pintado sus fachadas y colocado anuncios nuevos para atraer nuevos clientes.

Pero el jefe de mercadotecnia municipal tiene un reto mayor: imponer su imagen en una ciudad acostumbrada a la fuerte personalidad del ex alcalde Raúl Martínez, quien dirigió el Ayuntamiento durante más de dos semanas.

"En materia de política, resultados y efectividad, somos muy parecidos'', dijo Robaina. "La diferencia está en el estilo . . . yo vine con la idea de operar el gobierno municipal como una empresa''.

La experiencia de negocios de Robaina ha moldeado la agenda de su primer término. Con frecuencia se reúne con ejecutivos de cadenas minoristas y de restaurantes, tratando de atraerlos a una ciudad más conocida por su mezcla variopinta de pequeños negocios con nombres de lugares cubanos y fábricas desiertas.

Es difícil convencerlos de que vengan a una ciudad que muchas veces es objeto de mofas, donde casi 16 por ciento de la población vive por debajo del nivel de pobreza y casi 70 por ciento de los habitantes nació fuera de Estados Unidos, según las cifras del Censo del 2005.

"Me molesta que algunas veces la gente tenga a menos a Hialeah'', dijo Robaina. "Claro que tenemos una base industrial. Sí, somos gente humilde, que trabaja dura, pero nos merecemos las cosas buenas que hay en otras zonas. Por eso me llaman de Walgreens para abrir más tiendas, por eso me llaman de Outback Steakhouse. Quieren estar aquí y lo merecemos''.

Una de primeras grandes iniciativas de Robaina como alcalde fue la creación de cinco distritos empresariales, principalmente en la zona este de la ciudad --que cambiaron las normas de zonificación para que los urbanistas pudieran construir edificios de uso comercial y residencial.

Aunque la crisis del mercado inmobiliario ha restado impulso a este plan masivo de desarrollo, Robaina dice que ya existe el marco de trabajo para revitalizar esas zonas una vez que la economía mejore.

Más recientemente, Robaina ha conversado con los propietarios del distribuidor Gus Machado Ford en 1200 W. 49 St. para convertir esos terrenos en un complejo de entretenimiento con cines, tiendas y restaurantes. Los dueños estudian la posibilidad de mudar la agencia a otro lugar.

Robaina, de 43 años, fue elegido en noviembre del 2005 cuando Martínez anunció que no se postularía otra vez y le dio apoyo a su protegido. Los observadores se questionaron si habría muchas diferentes entre los dos.

"No ha habido ningún cambio importante de política'', dijo Darío Moreno, presidente del Centro de Estudios Metropolitanos de la Universidad Internacional de la Florida. "Sin embargo, ha habido un cambio de estilo. Raúl era un líder muy carismático y personalista. Julio es más un creador de consenso, parece tener un estilo menos duro y menos personalista que el de Raúl''.

Desde que asumió el cargo, el Concejo ha votado a favor de las recomendaciones de Robaina casi 99 por ciento de las veces.

"Quizás debido a la experiencia de Raúl o nuestra falta de experiencia en ese momento el diálogo era diferente'', dijo el representante estatal Esteban "Steve'' Bovo, ex presidente del Concejo de Hialeah. "Con Julio parece haber más inclusión y más diálogo en cosas diferentes''.

Los peores críticos del alcalde alegan que la falta de un diálogo abierto en las reuniones del Concejo crea una imagen de que aprueba todo lo que Robaina propone. Durante su primer año en la alcaldía la única voz disidente fue la concejal Cindy Miel, quien fue derrotada en la reelección cuando Robaina apoyó a su contrincante.

"A todo le dicen que sí, seguro que yes'', dijo Fernando Alvarez, ex candidato a concejal que asiste con frecuencia a las reuniones del Concejo. "¿Usted me va a decir que en la segunda ciudad del condado las reuniones duran menos de una hora? Si si se demoran tanto es porque la mitad del tiempo se dedica a entregar certificados y tomar fotos''.

Robaina también ha sido objeto de críticas de vecinos y blogueros molestos por el reciente nombramiento al Concejo de Katherine Cue, estudiante universitaria de 21 años. Otra crítica es que la madre de Cue es la directora de Comunicaciones del gobierno municipal.

Aunque muchos esperaban que Robaina tomara partido públicamente durante la contenciosa campaña congresual del 2008 entre su mentor, Martínez, demócrata, y el legislador Lincoln Diaz-Balart, republicano, decidió mantenerse fuera.

"Ambos candidatos eran muy conocidos en Hialeah. En ese punto no importaba a quién yo apoyara'', explicó Robaina.

El alcalde planea postularse a otros cuatro años en noviembre. Los electores aprobaron limitar a dos términos consecutivos el cargo de alcalde, algo que no existía en los tiempos de Martínez y Henry Milander. Hay rumores de que después de un segundo término Robaina se postularía a la alcaldía de Miami-Dade, un rumor que también ha seguido a Martínez.

Robaina desestima los rumores diciendo que no ha pensado en postularse a un cargo condal y que podría regresar al sector privado.

Detrás de su escritorio Robaina tiene una moneda y una placa de la única vez que estuvo cerca de la tierra de sus padres: un viaje en octubre del 2006 a la Base Naval de Guantánamo. Y cuando habla de ese viaje su tono de voz es mucho menos duro.

"Algunos de nuestros vecinos nunca pensaron que iban a estar aquí más de 40 años'', dijo Robaina. "Pensaron que regresarían a su país en pocos años, trabajaron duro para salir adelante y hacer una nueva vida aquí ... lo mejor de ser alcalde es saber adónde vamos. Tener esa visión y saber que la gente la acepta''.

lfigueroa@MiamiHerald.com

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