Sur de la Florida

Llegó el momento decisivo para el estadio de los Marlins

EL PRESIDENTE de los Marlins, David Samson, hizo la semana pasada una presentación sobre el 
proyecto para la construcción del nuevo estadio en la Pequeña Habana.
EL PRESIDENTE de los Marlins, David Samson, hizo la semana pasada una presentación sobre el proyecto para la construcción del nuevo estadio en la Pequeña Habana. The Miami Herald

Con el trasfondo de un intenso cabildeo y drama de último minuto, los dirigentes de la Ciudad de Miami y el Condado Miami-Dade votarán hoy por fin para decidir si financian un nuevo estadio de béisbol de $515 millones para los Florida Marlins.

Los dos votos decisivos (la votación de la Ciudad empezará a las 9 a.m., la del Condado a la 1 p.m.), podrían representar un momento histórico para los deportes en el sur de la Florida, poniendo fin a la desgastante búsqueda de una sede permanente para el dos veces ganador de la Serie Mundial.

Ambos gobiernos, en principio, han acordado financiar el estadio, pero el voto de hoy marcará el punto final. Si ambas entidades aprueban cinco contratos relacionados con el estadio, "el trato se sella'', dijo Manny Díaz, el alcalde de Miami y uno de los más fervientes defensores del proyecto.

Las votaciones probablemente sean reñidas, con la posibilidad de que algún voto singular hunda o salve la gestión, ya que hay cuestiones en las que se requiere un voto de "supermayoría''.

Debido a eso, la comisionada Michelle Spence-Jones, que en días recientes tuvo a su segundo hijo, podría votar por teléfono para ayudar a que se apruebe la medida.

"Sólo puedo decir que estoy con licencia de maternidad'', dijo Spence-Jones cuando se le preguntó sobre sus planes.

El jueves, detractores y partidarios andaban por todo el condado en busca de votos.

Funcionarios de Miami, Miami-Dade y los Marlins hablaron por las estaciones de radio elogiando la idea del nuevo estadio: empleos de construcción para trabajadores desempleados y un mar de diversiones para los pequeños en el parque.

Entre tanto, el poderoso sindicato AFL-CIO en el sur de la Florida dijo que objetará el plan del estadio frente a las oficinas del Condado cuando tenga lugar la votación. Los dirigentes sindicales quieren garantías de que los trabajadores locales tendrán una buena porción de los empleos de construcción que generará el proyecto.

De ser aprobado, el estadio de techo retráctil y 37,000 asientos abriría en el 2012, en el mismo sitio donde estuvo el Orange Bowl en la Pequeña Habana. También está previsto un edificio de estacionamiento de $94 millones, lo que llevará el costo total a $609 millones.

Unos $361 millones de fondos públicos se usarían en la construcción del estadio, de un total de $515 millones, en su mayoría de los impuestos de alojamiento en hoteles. Los Marlins pagarían $119 millones, y recibirían un préstamo de $35 millones del condado. La ciudad debe pagar por el estacionamiento.

El alcalde Díaz visualiza el estadio como un futuro catalizador de reurbanización para la zona, que le impartirá nueva vida a una propiedad pública moribunda de 35 acres, situada sólo una milla al oeste del downtown.

"Será un barrio activo los 365 días, con generadores económicos residenciales, comerciales, restaurante y posiblemente algún hotel'', dijo Díaz.

Durante años, los Marlins han cabildeado por una nueva sede para poder derivar más ganancias de los concesionarios y los palcos privados. El techo retráctil atraería más público en los meses lluviosos del verano.

Entre las cosas que se debatirían hoy: ¿Generará el turismo suficientes impuestos de hoteles en medio de la crisis económica como para cubrir la deuda de construcción? ¿Habrán sido demasiado generosos con el equipo los gobernantes locales? ¿Producirá el estadio suficientes empleos para justificar la inversión pública?

Todavía es una incógnita si un suficiente número de comisionados está satisfecho con la respuesta a esas preguntas como para votar favorablemente.

En Miami, el comisionado Marc Sarnoff dice que no está completamente convencido. Aunque podría respaldar el estadio, tiene temores en cuanto al plan de financiamiento, y dice que los términos actuales de contrato le permiten al dueño de los Marlins, Jeffrey Loria, dar un viraje y vender el equipo con sólidas ganancias, aunque es el gobierno quien está responsabilizándose por la mayor parte de los gastos del estadio.

Los comisionados Joe Sánchez y Angel González probablemente votarán "sí'', y Tomás Regalado probablemente "no''. Spence-Jones, si vota, probablemente será respaldando el estadio. Una de las votaciones de la Ciudad de Miami, relacionada con un proyecto de carreteras y servicios públicos de $10 millones, requiere una mayoría de cuatro quintas partes porque no se someterá a licitaciones.

En el condado, las votaciones sobre contratos de construcción y administración requieren una ‘‘supermayoría'' de nueve de 13 votos.

Los comisionados Katy Sorensen, Carlos Giménez y Joe Martínez se han opuesto públicamente al plan, mientras que la mayoría de sus colegas se inclinan por la aprobación.

El voto podría girar sobre las decisiones de la comisionada Sally Heyman y el comisionado Javier Souto. "Estoy indeciso'', dijo Souto. "Todavía no estoy convencido''.

Heyman expresó preocupación de que se trata de "apresurarse a gastar $600 millones'', y dijo que estaba en espera el jueves de respuestas financieras de la oficina de administración del Condado.

Otros comisionados que respaldan el proyecto, como Dennis Moss, el presidente de la comisión, el vicepresidente José "Pepe'' Díaz y el comisionado Bruno Barreiro, dicen que el plan generará muchos empleos de construcción con buenos sueldos.

Barreiro, que representa a la Pequeña Habana, dice que la inversión va más allá del estadio. ‘‘Habrá comercios, nuevas empresas y empleos para dar servicio a los aficionados al deporte'', dijo el comisionado.

En semanas recientes ha surgido una oleada de oposición por el uso de tanto dinero público en beneficio de una empresa privada.

El hotelero Stuart Blumberg dirigió uno de los ataques, y argumentó que el dinero estaría mucho mejor empleado renovando el Centro de Convenciones de Miami Beach.

"Si no les hacemos reverencia a los Marlins, éstos se irán'', dijo Elvis Cruz, un activista de Miami. "Pero los Marlins nos necesitan mucho más de lo que los necesitamos nosotros a ellos''.

mrvasquez@MiamiHerald.com

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