Sur de la Florida

Cuestionan modo en que Crist gastará el estímulo

Charlie Crist
Charlie Crist AP

Equipos para las cocinas de escuelas. Reembolsos por uso de energía solar. Radios nuevos para los guardias de las prisiones. Estos son algunos de las docenas de programas que el gobernador Charlie Crist quiere financiar con los $7,900 millones en dinero federal de estímulo durante los próximos dos años fiscales.

Pero no todas las propuestas de gastos de Crist parecen ser una forma segura de crear empleos o impulsar la economía. Y la euforia del gobernador republicano por los fondos federales seguramente volverá a centrar la atención en uno de los fallos que algunos perciben en el Capitolio estatal: que es un líder más interesado en el corto que en el largo plazo.

"Estamos agradecidos'', dijo Crist el lunes en Washington tras unirse a otros gobernadores para una reunión con el presidente Obama en la Casa Blanca. ‘'Queremos gastar ese dinero inteligentemente''.

Pero en la Florida algunos republicanos dudan que el paquete de estímulo funcione. El senador estatal Mike Bennett, republicano por Bradenton, dijo que el estado podría aprovechar un impulso temporal, pero que es muy arriesgado con fondos que sólo se recibirán una vez y que en algún momento se acabarán.

"Este dinero podría valer menos que el del Monopolio porque a final de cuentas alguien tiene que pagar por eso'', dijo Bennett. "Estamos jugando a la lotería de Obama y es una mala apuesta'', agregó.

El representante estatal Dean Cannon, republicano por Winter Park y presidente de un nuevo comité de la Cámara estatal que se ocupa de la economía, describió así los problemas del paquete de estímulo: "Es como usar una tarjeta de crédito para pagar la hipoteca. Puede funcionar a corto plazo, pero al final sale peor parado''.

Cannon dijo que la economía floridana está en tal estado que incluso con el dinero del estímulo el estado podría enfrentar un déficit de $2,000 millones el próximo año.

Para Crist, los $12,200 millones del plan de estímulo en los próximos tres años es un impulso masivo que puede evitar un aumento de impuestos o reducir drásticamente el presupuesto.

El riesgo, según algunos conservadores desde el punto de vista fiscal, es que el dinero del estímulo ampliará el alcance del gobierno y exigirá apoyo de los contribuyentes del estado cuando esos fondos se agoten.

Las escuelas, los servicios médicos y el transporte público de la Florida se llevarán la mayor parte del dinero. Las primeras asignaciones federales al estado, para el Medicaid, pudieran llegar tan pronto como mañana.

Crist desea gastar dinero del estímulo en muchos otros lugares, a saber:

* $47 millones para ayudar a personas de bajos ingresos a capacitarse laboralmente.

* $12 millones para reparar tanques subterráneos.

* $5 millones para ampliar el tratamiento de prisioneros con problemas de drogas y alcohol.

* $5 millones para reemplazar los radios de los guardias de seguridad en las prisiones.

Cuando le preguntaron el lunes cómo la compra de radios ayudaría a la economía del estado, Crist dijo: "La seguridad es un tema de vital importancia para el gobierno. Creo que lo estimulante es de lo que hemos hablado: educación, infraestructura y servicios médicos, las áreas que más nos interesan. No quiero desconcentrarme con lo que pudiera ser menos del 5 por ciento del total del estímulo''.

Aunque Crist acepta de buena gana el monumental programa de gastos de gobierno generalmente asociado con los demócratas, se ha ganado el aplauso de algunos conservadores por reducir sustancialmente los gastos y los impuestos, aunque la crisis económica lo obligó a cambiar de rumbo.

El Instituto Cato recientemente alabó a Crist como uno de los gobernadores fiscalmente más conservadores del país, pero esa percepción pudiera cambiar en dependencia de cuánto dinero federal gaste el estado, según Chris Edwards, en analista del Instituto Cato que clasificó a los gobernadores el año pasado. Edwards dijo que la lista de deseos de Crist para gastar el dinero federal refleja los fallos de la ley de estímulo.

"No es un estímulo'', dijo Edwards. "Pudiera estimular el gasto del gobierno y el empleo en el gobierno, pero no la economía privada, que es la que a final de cuentas necesita crecer, no el gobierno''.

Crist no lo ve de esa forma, sino como una inversión en el futuro de la Florida y un "puente'' hacia días mejores.

Cuando el gobernador reveló el viernes su propuesta de gastos, en realidad dio a conocer dos presupuestos. El primero contempla gastar unos $3,200 millones del dinero federal en este año fiscal y $4,700 millones en el año fiscal que comienza el primero de julio. Como por arte de magia, un déficit proyectado de aproximadamente $5,500 millones para el próximo año sencillamente desaparece.

Según la propuesta de Crist, la Escuela de Ciegos y Sordos de la Florida recibirá un cheque de $434,000. Otros $3 millones se usarán para ampliar alternativas a los centros de detención juvenil y reducir el aumento máximo del 15 por ciento de la matrícula de las universidades estatales.

El nombre oficial del paquete de estímulo Ley de Recuperación e Inversión del 2009, aparece docenas de veces en las recomendaciones de presupuesto que Crist envió a los legisladores, asegurando que el período ordinario de sesiones que comienza el jueves de la próxima semana se conozca como el año del estímulo.

"Fantástico'', dijo Crist, refiriéndose a los fondos federales. "No podemos darnos el lujo de dejar pasar esta oportunidad''.

La redactora Lesley Clark, de The Miami Herald, contribuyó a esta información.

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