Sur de la Florida

Polémica por cláusula en acuerdo del estadio

Las nuevas representaciones del estadio de los Marlins.
Las nuevas representaciones del estadio de los Marlins.

Empeñados en impedir que el dueño de los Florida Marlins Jeffrey Loria venda pronto el equipo si el erario público le construye un nuevo estadio, los negociadores del Condado exigieron una parte de las ganancias si él cambia de idea y vende el club beisbolero en menos de siete años.

Pero, profundamente enterradas en los cientos de páginas que componen el acuerdo pendiente del estadio, hay nueve palabras fáciles de pasar por alto que conforman una estipulación que se está ganando rápidamente el sobrenombre de la Cláusula de la Muerte.

La cláusula plantea que si Loria muriera dentro del plazo de estos siete años y se vendiera el equipo, la participación del erario público en el equipo se anula.

Eso significa que si Loria, de 68 años, le legara el equipo a un familiar, quien a su vez lo vendiera, el heredero recibiría el dinero que de otro modo debería haber ido a parar a las arcas públicas. La cantidad en cuestión podría alcanzar decenas de millones de dólares.

En ese caso, los contribuyentes perderían su único beneficio financiero en su inversión del 81 por ciento en el proyecto de estadio, estacionamiento y obras públicas de unos $634 millones.

"Eso es horrible'', afirmó el comisionado condal Joe Martínez, cuyo voto se mantiene indeciso si el acuerdo del estadio sobrevive la votación de la ciudad el 6 de marzo y llega ante el condado el 9.

El llamado "flip tax'', un impuesto pagado al gobierno, es la única ganancia generada por el nuevo estadio en que el erario público tendrá una parte: la Ciudad y el Condado no recibirán un centavo de los derechos de nombre, las ventas de entradas o los puestos de venta de souvenires, alimentos y bebidas.

Los Marlins están pagando $119 millones por la construcción y pagarán un préstamo aparte del Condado de $35 millones. Se espera que los impuestos hoteleros constituyan el grueso de la contribución pública.

"El propósito de esto era asegurar que Jeffrey no cambie de idea y se haga rico de un trancazo. Si él muriera, eso no pasaría'', indicó la portavoz del Condado Victoria Mallette, quien añadió: "No estábamos jugando a ojo por ojo en asuntos particulares''.

A través de una portavoz, el alcalde de Miami Manny Díaz calificó la cláusula de ‘‘tecnicismo'', y señaló que, incluso si Loria muriera, eso no significa necesariamente que el equipo se vendería en menos de siete años.

"El impuesto de cambio de idea es para evitar que él se compre yates y casas a costa de la subida de valor del equipo'', afirmó el presidente de los Marlins, David Samson.

Loria insistió en la cláusula, explicó Samson. Pero el debate es mucho ruido y pocas nueces, añadió, porque él espera que Loria viva más allá del plazo de la cláusula.

Los funcionarios de Minnesota y Washington, D.C. también exigieron el llamado "impuesto de cambio de idea'' al construir nuevos estadios, pero en ninguno de los casos se incluyó una cláusula de muerte.

Si el heredero de Loria vendiera el equipo en el plazo indicado, los contribuyentes podrían dejar de ganar millones de dólares.

El valor de los equipos de béisbol de Grandes Ligas generalmente sube drásticamente luego de que funcionarios públicos aceptan construirles estadios nuevos con fondos públicos. La ganancia promedio es de $50 millones en el primer año, afirmó Phillip Miller, economista que estudia acuerdos de estadios en la Universidad Estatal de Minnesota.

Loria compró a los Marlins por $158 millones en el 2002. La revista Forbes dijo que el equipo valía $244 millones en el 2007, lo cual significa que es el equipo de menor valor en las grandes ligas.

De acuerdo con el contrato pendiente, Loria pagaría al Condado una porción de sus ganancias si vendiera el equipo por más de $250 millones.

Si el equipo se vendiera en el primer año de la construcción, la parte del erario público sería del 18 por ciento de las ganancias. Ese porcentaje baja un 2 por ciento hasta hacerse cero después de ocho años.

Por ejemplo: si Loria vendiera el equipo en un plazo de tres años, luego de una subida de valor de $150 millones, la parte del erario público sería de $21.6 millones según la fórmula en el contrato.

Pero los fondos irían a parar al Condado y la Ciudad, según el contrato.

El comisionado condal Martínez, quien quiere el estadio pero considera que el erario público está contribuyendo demasiado dinero, indicó que leyó una y otra vez la cláusula de la muerte sin poderlo creer.

"Si Jeffrey Loria se muere [y se vende el equipo], ¿ellos no pagan nada? Eso es una locura'', comentó Martínez.

  Comentarios