Sur de la Florida

Sin rastro del dinero de exiliado que desapareció en el régimen sandinista

Luis Urcuyo, nieto de Francisco Urcuyo Malianos, presidente de nicaragua brevemente luego de que Anastasio Somoza fuera depuesto por los sandinistas.
Luis Urcuyo, nieto de Francisco Urcuyo Malianos, presidente de nicaragua brevemente luego de que Anastasio Somoza fuera depuesto por los sandinistas. el Nuevo Herald

El Servicio de Rentas Internas (IRS) le ha informado a la congresista cubanoamericana Ileana Ros-Lehtinen que no puede verificar qué sucedió realmente con una cuenta bancaria que contenía $64,285.71 en el Citibank de Managua a nombre de un exiliado nicaragüense, quien reside en Key Biscayne.

El individuo afirma que los fondos fueron incautados misteriosamente después de que los sandinistas derrocaron al dictador Anastasio Somoza en 1979.

“Desafortunadamente, no somos capaces de proporcionar información sobre lo que Citibank hizo con los fondos, ni cómo se contabilizaron en sus operaciones comerciales, sobre todo con la cantidad limitada de información”, dijo en una carta dirigida a la congresista el 21 de abril Sandra H. Adams, representante a cargo de relaciones gubernamentales del IRS.

La respuesta de Adams fue por una carta de Lehtinen al IRS a nombre de Luis Urcuyo, que vive dentro del distrito 27 que representa la congresista. Urcuyo es nieto del fallecido presidente nicaragüense Francisco Urcuyo Maliaños, que dirigió brevemente el gobierno en Managua después de que Somoza huyera del país en 1979 por el triunfo de la revolución sandinista.

Durante años, Urcuyo ha afirmado que poco después de que los sandinistas tomaron el gobierno en Nicaragua, el dinero en la cuenta del Citibank desapareció misteriosamente. Dice que el dinero pertenecía a su abuelo y que en gran parte era el producto de un premio mayor de la lotería que ganó su abuelo antes de la revolución.

Al principio, dijo Urcuyo, el banco informó a la familia que los sandinistas habían incautado el dinero junto con otros activos de funcionarios allegados a Somoza. Pero con el tiempo, la familia llegó a la conclusión de que los Sandinistas no habían incautado el dinero, ya que no fue incluido en las listas oficiales de activos y bienes confiscados.

Urcuyo ha intentado diferentes tácticas para obligar al banco a revelar lo que pasó con el dinero. Su iniciativa más reciente fue la solicitud a Ros-Lehtinen al IRS.

Urcuyo estaba molesto porque el IRS no hizo mucho para averiguar qué había pasado con el dinero, aunque fuera sólo para cobrar posibles impuestos adeudados a Estados Unidos.

“Es mi deseo que se haga justicia y que se obligue a Citigroup o Citibank a pagar sus respectivos impuestos al Departamento del Tesoro”, dijo Urcuyo en un mensaje de correo electrónico enviado a el Nuevo Herald.

Una portavoz del banco dijo que iba a investigar el asunto, pero que podría tomar tiempo.

Urcuyo tenía nueve años cuando la revolución sandinista obligó a Somoza a huir del país.

Como familiar de uno de los partidarios más cercanos de Somoza, a Urcuyo y su familia se les permitió tomar refugio durante la revolución en el bunker de Somoza en Managua.

Urcuyo recuerda que el bunker era como un hotel de lujo donde se podía pedir servicio a las habitaciones.

Cuando Somoza finalmente accedió a irse de Nicaragua, entregó el gobierno a Urcuyo Maliaños.

Urcuyo Maliaños se rehusó a entregar el gobierno a los sandinistas y se vio obligado a huir del país también el 19 de julio de 1979, el día que los rebeldes —apoyados por el gobierno del entonces gobernante Fidel Castro— triunfaron.

Más tarde, las autoridades estadounidenses obligaron a Somoza a salir de Estados Unidos y se reubicó en Paraguay, donde un comando —aliado a los sandininistas— lo asesinó en septiembre de 1980.

Urcuyo Maliaños huyó a Guatemala y murió en el 2001.

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