Sur de la Florida

Los Marlins batean jonrón con la victoria del estadio

El dueño de los Marlins Jeffrey Loria y el Alcalde de Miami Carlos Alvarez celebran tras la votación que dio luz verde al proyectod e construcción del estadio.
El dueño de los Marlins Jeffrey Loria y el Alcalde de Miami Carlos Alvarez celebran tras la votación que dio luz verde al proyectod e construcción del estadio. MIAMI HERALD

Después de más de nueve horas de debate, la Comisión de Miami-Dade respondió positivamente ayer por la noche a la solicitud de un estadio para los Florida Marlins, que demoró 15 años, al acordar el financiamiento de una buena parte de un complejo deportivo de $634 millones que debe levantarse en los terrenos del Orange Bowl.

La votación fue 9 a 4.

Votaron a favor los comisionados Dennis Moss, Bruno Barreiro, Audrey Edmonson, Natacha Seijas, Javier Souto, Barbara Jordan, Dorrin Rolle, José "Pepe'' Díaz y Rebeca Sosa.

Votaron en contra los comisionados Carlos Giménez, Sally Heyman, Katy Sorenson y Joe Martínez. Sorenson alegó con fuerza contra la inversión de dinero público en una empresa privada, diciendo que tratar de modificar el acuerdo para mejorarlo era como "pintarle los labios a un pez''.

La votación ocurrió cuatro días después que el equipo consiguió una aprobación similar en la Comisión de Miami, lo que pone fin a la larga y tortuosa búsqueda de un nuevo estadio para la franquicia.

"No es un acuerdo perfecto. Veo más cosas positivas que negativas en el acuerdo. Le digo directamente que crear empleos'', dijo el comisionado Díaz poco después de la votación.

"La grandes comunidades tienen grandes estadios'', dijo Moss.

Pero al cierre de esta edición no se había decidido sobre varias exenciones a contratos sin licitación, entre ellos uno para aceptar al gerente de construcción del estadio. Esas medidas exigirán una supermayoría --9 de los 13 comisionados -- para aprobarse.

Pero la mayor interrogante --si los comisionados aprobarían el uso de los ingresos del impuesto hotelero al turismo para construir el estadio-- se aclaró definitivamente. De haber perdido, el proyecto se hubiera cancelado.

La jornada comenzó a primeras horas de la tarde con cientos de personas en fila para hablar contra el proyecto del estadio, otros que apoyaban el proyecto y perros que registraron la cámara de la comisión en busca de cualquier cosa fuera de lugar.

En un momento los ánimos se caldearon justo antes de la reunión, lo que llevó al presidente de la Comisión, Moss, a ordenar a todos que se sentaran.

Unas 60 personas no lograron entrar al lugar y sentaron en el recibidor de la primera planta donde colocaron un monitor.

Moss llamó la reunión al orden a la 1:13 p.m. pero la tensión no cedió.

Los miembros de Miami Workers Center fueron sacados del lugar esposados tras una breve pelea a las puertas de la cámara poco antes de las 3 p.m.

Denise Perry, directora ejecutiva Power U, identificó a los dos arrestados como Yvonne Stratford y Tony Romano, uno de ellos director de Miami Workers Center.

"Todo lo que hicimos fue pararnos y marcharnos mientras decíamos: ‘Buenos empleos, no al estadio' '', dijo Perry. "Tenemos el derecho democrático a decir lo que nos parece''.

Dentro de la cámara, el administrador condal George Burgess hizo una breve presentación y entonces la Comisión comenzó a escuchar las opiniones de la comunidad.

"Yo soy de Overtown y quiero que se me escuche'', dijo Rosa Greene, de 79 años y maestra retirada que apoya el proyecto del estadio pero quería presionar a los comisionados para que cumplan sus promesas de más dinero para el desarrollo en Overtown.

El tiempo dedicado a la opinión del público concluyó aproximadamente a las 4 p.m., dando paso a las prolongadas deliberaciones de la Comisión y la pieza final del rompecabezas del estadio de $634 millones.

Los ingresos del impuesto hotelero cubrirán la mayor parte de esos costos. Los Marlins contribuirán $120 millones a la construcción y pagarán un préstamo de $35 millones.

Los Marlins alegan que necesitan un nuevo estadio porque su contrato de arrendamiento les deja muy poca ganancia de las comidas, estacionamiento y los palcos del Dolphin Stadium, en la frontera de los condados Dade y Broward.

El dueño de los Marlins, Jeffrey Loria, hizo una declaración breve, diciendo que el equipo contribuye dinero, tiempo y servicio comunitario a la comunidad.

"Mi compromiso con esta comunidad, con ustedes, con nuestro equipo, es tan firme como lo fue el primer día'', dijo. ‘‘Queremos ver florecer este estadio, esta área y el Gran Miami''.

Los enemigos del proyecto consideran que la parte del impuesto hotelero que financiaría el estadio se podría usar mejor en otras cosas y se cuestionan si los fondos alcanzarán para pagar la deuda del estadio.

"Todo el mundo sabe mi opinión sobre este asunto'', dijo el comisionado Carlos Giménez. "Si no tenemos una recuperación extraordinaria en los próximos dos o tres años, tendremos que echarle mano al fondo general y no estoy dispuesto a correr ese riesgo''.

Los partidarios afirman que el estadio creará empleos en un momento en que se necesitan desesperadamente.

"Estuve recientemente en la ceremonia de terminación de un edificio en Brickell Avenue y 300 trabajadores me dijeron que, por favor, hiciera todo lo posible por conseguir que se apruebe el estadio'', dijo el alcalde de Miami, Manny Díaz. ‘‘Me dijeron: ‘Vamos a terminar en tres meses y nuestras familias no saben qué vamos a hacer cuando eso suceda''.

El jueves pasado, los comisionados de Miami abrieron el camino para esta votación, aprobando 3 a 2 el nuevo estadio de 37,000 asientos y un techo retráctil en La Pequeña Habana.

Los Marlins tienen la esperanza de comenzar a jugar en el nuevo estadio en la inauguración de la temporada del 2012, bajo un nuevo nombre: los Miami Marlins.

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