Sur de la Florida

Las redadas inmigratorias causan traumas en los niños

Jonathan Diaz, de 6 años sostiene un cartel con un mensaje para el Presidente Obama durante una conferencia de prensa en las oficinas de la Fraternidad Nicaraguense.
Jonathan Diaz, de 6 años sostiene un cartel con un mensaje para el Presidente Obama durante una conferencia de prensa en las oficinas de la Fraternidad Nicaraguense. ROBERTO KOLTUN/ El Nuevo Herald

La belleza de la infancia es interrumpida, cada vez que oficiales de inmigración invaden la tranquilidad de un hogar, donde hay menores que son forzados a ver a sus padres salir con las manos esposadas camino a la prisión, para luego ser deportados.

Esta es una de las conclusiones del estudio realizado por la Fraternidad Americana, una organización en Miami que desde hace años defiende y aboga por los derechos de niños que son separados de sus padres de forma abrupta porque los mismos están indocumentados.

Su directora ejecutiva, Nora Sándigo, es la única activista en el país que tiene la custodia legal de más de 600 niños, cuyos padres han sido repatriados o tienen orden final de deportación.

"Todos los días nos llegan casos tristes de niños que nos cuentan sus viviencias, que no pueden dormir, no quieren bañarse o vestirse y ni siquiera tienen deseos de comer'', dijo la activista.

Bajo el título, "Los efectos de las redadas de inmigración en nuestros niños y la sociedad'', el estudio que comenzó a realizarse desde el 2006, dedica un apartado para enumerar los efectos de las "abruptas separaciones en las familias'', como resultado de las deportaciones.

Los niños atraviesan por una gama de problemas, desde angustias emocionales como soledad, miedo, inseguridad y sentimiento de culpa, hasta alteraciones en su conducta, tales como comportamientos agresivos o apáticos.

La ansiedad, depresión, insomnio, paranoia y desórdenes en el apetito están dentro de los efectos psicológicos citados en el reporte.

Asheley y Michelle Guerra de 13 y 14 años respectivamente, lloraron hace pocos días, cuando su papá cumplió 1 año de haber sido deportado, dijo la madre de ambas, Aura Guerra.

"Las niñas están traumatizadas y no se acostumbran a estar sin su papá. El pasado 26 de marzo se levantaron anegadas en llanto. La más pequeña dice que quiere cerrar los ojos para poder ver a su papá'', contó Aura.

Después de haber tenido casa propia, carros y todas las comodidades típicas de la clase media trabajadora --el padre era jefe de construcción--, la familia Guerra lo ha perdido todo.

Las niñas tuvieron que cambiarse de escuela y ahora, lo único que tienen es una habitación en el apartamento de su abuela, donde duermen junto a su mamá.

Aura es una nicaragüense de 31 años, que tuvo que dejar su trabajo de supervisora en una tienda grande por departamento, porque entraba a las 5:00 a.m. y sin la ayuda de su esposo, era difícil atender a la niñas.

La hija mayor se siente culpable porque fue la que abrió la puerta el día que se llevaron a su papá, y con frecuencia tiene un carácter "explosivo'' e "irritable'', sin aparente justificación, cuenta su madre, pero según el estudio su conducta es previsible.

"Muchos se vuelven agresivos, mientras que otros se tornan indiferentes...estos niños bajan las calificaciones y se convierten en un problema. Muchas veces son catalogados como conflictivos, marginados o rebeldes'', señala el estudio.

El impacto de estas separaciones para la sociedad es enorme, continúa el reporte. Otros riesgos que corren los menores son: adicción a las drogas, promiscuidad y participación en gangas.

Como consecuencia, el gobierno gasta más dinero en programas de rehabilitación, sistema criminal juvenil, y en ayuda para desempleados.

Además, es menor en número de graduados de college o universidad y se "propaga el ciclo de familias disfuncionales''.

Para Sándigo, ni el gobierno ni el público están conscientes de las secuelas que dejan las separaciones bruscas de los progenitores, las cuales pueden "generar crisis emocionales y dejar huellas difíciles de eliminar''.

Hace poco, los hermanos Ronald y Cecia Sosa de 9 y 12 años respectivamente, realizaron una huelga parcial de hambre de 3 días para llamar la atención de las autoridades, y evitar la deportación de su madre. Pero todo lo que hicieron fue en vano.

Aunque viven con su papá, "están desconsolados y muy tristes por la ausencia de la madre'', dijo Sándigo.

En la Corte Suprema de Estados Unidos está pendiente una demanda que interpuso la Fraternidad Americana, con el propósito de que el gobierno federal preserve los derechos civiles de niños norteamericanos que han sido separados de sus padres, y sufren los daños asociados a la ruptura.

Finalmente, el estudio propone como soluciones:

* Elimianr las redadas y deportaciones masivas

* Implementar el sistema de probatoria para sustituir el encarcelamiento de los padres.

* Aprobar una reforma que proteja la unidad familiar.

Este fin de semana, congresistas demócratas y republicanos del Sur de la Florida se reunirán con el Congresista Luis Gutierrez, para buscar planteamientos concretos que den una salida al problema de la inmigración indocumentada en el país.

kerodriguez@elnuevoherald.com

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