Sur de la Florida

Broward, capital del mercado negro de analgésicos

Alex Amos perdió a su hermano Jonathan McLaughlin por una sobredosis.
Alex Amos perdió a su hermano Jonathan McLaughlin por una sobredosis. The Miami Herald

El condado Broward se ha convertido en la capital de los analgésicos de Estados Unidos, la tristemente célebre sede de numerosas clínicas contra el dolor que venden una cifra alarmante de narcóticos y alimentan un dinámico mercado negro que llega hasta Nueva Inglaterra.

En los últimos seis meses del 2008, los médicos de las clínicas contra el dolor de Broward vendieron más de 6.5 millones del potente analgésico opioide oxicodona --casi cuatro píldoras por cada habitante del condado--, según información compilada por la Policía de Broward.

Las píldoras fluyen por miles a diario a través de un número cada vez mayor de clínicas que ofrecen con facilidad drogas y recetas a pacientes en pequeños centros comerciales y parques industriales, algunas con guardias armados en la puerta. Una de estas clínicas en Fort Lauderdale se levanta donde antes había un restaurante de servicio rápido.

Muchas clínicas atraen a pacientes con la promesa de venderles drogas en el propio lugar, con descuentos y cupones que se anuncian en las páginas de periódicos semanarios alternativos, en los bancos de paradas de autobús y en vallas publicitarias.

"Atendemos a pacientes de otros estados'', reza un anuncio reciente de A1 Pain en Fort Lauderdale. "No espere, lo atendemos en el momento'', se puede leer en un insistente aviso de otra clínica. Un médico ofrece un cupón de gasolina de $25 a los viajeros cansados y adoloridos.

Y los viajeros llegan --por miles, dicen los investigadores de narcóticos, desde Kentucky, Ohio, Virginia Occidental, Massachusetts y otros estados. Muchas veces los clientes acampan frente a las clínicas, esperando que abran, dijo el capital Allen Siegel, de la Policía de Hollywood, y director de la fuerza especial antinarcóticos del sur de Broward.

"Broward se ha convertido en la Colombia de los analgésicos fuertes'', dijo Siegel. "El suministro llega a todas partes''.

La cantidad de clínicas contra el dolor en el sur de la Florida ha aumentado de 60 a 150 en los últimos 12 meses, calcula la Dirección Antinarcóticos (DEA). Sólo en Broward hay 89 clínicas, manifestó Siegel.

El alivio del dolor con narcóticos es un tratamiento aprobado para los que sufren de lesiones o dolores crónicos como la artritis. Pero los investigadores y otras partes interesadas dicen que muchas de estas clínicas son sólo dispensarios de píldoras donde los médicos venden narcóticos a 65 pacientes o más al día.

"Lo único que les interesa es ganar dinero'', dijo Mark Trouville, agente especial de la DEA en Miami. "Odio llamarlos médicos. Esa gente sólo tiene por fin ganar dinero''.

Un sólo médico puede vender cientos de miles de píldoras. En el último semestre del 2008, dijoTrouville, 45 médicos del sur de la Florida vendieron casi nueve millones de píldoras de oxicodona, favorita de drogadictos y traficantes.

Los expertos culpan a estas clínicas por el asombroso aumento en las muertes por sobredosis de narcóticos por receta en la Florida, como un aumento de 107 por ciento en los casos de muertes por oxicodona en los últimos dos años.

"El ritmo [de sobredosis] es increíble'', dijo George Hime, subdirector de Toxicología de la Oficina del Médico Forense del Condado Miami-Dade. "Es una nueva epidemia de drogadicción''.

Sin embargo, las autoridades normativas y la policía no pueden controlar el problema y alegan que están atados por las débiles leyes estatales que permiten a estas clínicas tener farmacias y vender narcóticos directamente a los clientes que llegan de la calle, incluso de estados lejanos.

"Somos al punto de suministro para muchos otros estados. Esto es embarazoso'', dijo la sargenta Lisa McElhaneym de la Policía de Broward, en una reunión reciente de un equipo especial antinarcóticos del condado. "El sistema permite que esta situación exista''.

De hecho, las leyes estatales que regulan las clínicas y los médicos especializados en controlar el dolor pasan por alto las señales que activarían la alarma en cualquier asesor de narcóticos o detective. Por ejemplo:

* Ninguna entidad estatal supervisa regularmente a las clínicas contra el dolor donde se dispensan los analgésicos narcóticos. El Departamento de Salud estatal regular a los profesionales de la salud, no las instalaciones. La Dirección de Servicios Médicos sólo supervisa a las clínicas que aceptan seguros y muchas de las clínicas en cuestión sólo aceptan efectivo.

* Muchos médicos de la Florida pueden dispensar narcóticos directamente a los pacientes sin un farmacéutico de por medio, incluso médicos con sanciones disciplinarias y antecedentes penales. Un médico de Fort Lauderdale puede dispensar analgésicos narcóticos a pesar de que el año pasado lo arrestaron bajo cargos de dar una receta falsa a un detective encubierto. Otro médico dispensa analgésicos narcóticos en una clínica aunque su licencia profesional está en probatoria después de que lo hallaron culpable en un caso penal de fraude de seguros.

Un análisis de The Miami Herald determinó que más de una docena de médicos del sur de la Florida con antecedentes penales o disciplinarios dispensan narcóticos.

* Muchas clínicas no son propiedad de médicos, sino que éstos trabajan por contrato para propietarios que tienen poca o ninguna experiencia en el sector.

El análisis del Herald identificó a varios propietarios de clínicas que tienen antecedentes penales, como un hombre de Sunrise que cumplió dos sentencias de prisión por confabulación y fraude, y un hombre de 28 años de Palm Beach hallado culpable de robo de autos y posesión de esteroides con la intención de venderlos.

Contratistas de construcción, un corredor inmobiliario y un corredor hipotecarios se han incorporado recientemente al negocio de las clínicas, muestran los documentos oficiales. The Miami Herald encontró varias clínicas propiedad de quiroprácticos y otras de un técnico de radiología, un masajista y un acupunturista.

Aunque la mayoría de los estados autorizan a la policía y a los médicos a supervisar a los pacientes que reciben grandes cantidades de medicamentos por receta, la Florida es uno de 12 estados que no tiene un sistema de supervisión de medicamentos por receta, lo que hace al Estado del Sol un imán para el mercado negro de medicamentos narcóticos.

"Nos debe avergonzar haber dejado que esto haya llegado tan lejos'', dijo la representante Kelly Skidmore, de Boca Ratón, quien impulsa normas más estrictas sobre las clínicas de tratamientos para el dolor. "No queremos que los demás estados miren a la Florida como una farmacia de medicamentos ilegales''.

Las autoridades policiales de Kentucky, Tennessee, Virginia Occidental, Ohio y otros estados rutinariamente arrestan a sospechosos con oxicodona comprada o recetada en la Florida, frecuentemente con historias clínicas falsas para justificar el uso del medicamento.

"El 98 por ciento sale de la Florida'', dice el capitán David Hall, detective antinarcóticos del Condado Scioto, en Ohio, en las afueras de Cincinnati.

En la Florida de dispensa más oxicodona que en cualquier otro estado, 40 por ciento más que en California, que ocupaba el segundo lugar en el 2006, según información de la DEA.

Detrás de todo esto están los llamados "operativos de distribución'', médicos que tienen una aprobación especial para vender narcóticos directamente en la consulta. En el 2006 esos médicos dispensaron 85 por ciento de toda la oxicodona distribuida a nivel nacional por médicos.

En Broward operan 33 de los 50 médicos que mayor cantidad de oxicodona dispensan en Estados Unidos, según la DEA. Los otros 17 también son de la Florida.

"Absolutamente sospechoso'', dijo Dr. Charles Grudem, miembro de la directiva de la Sociedad Floridana de Médicos Especializados en Control del Dolor y crítico manifiesto de las llamadas "clínicas rápidas para el dolor''. Grudem cuestiona la necesidad de médicos que dispensen narcóticos en la consulta.

"Eso crea un incentivo automático para vender medicamentos lucrativos'', dijo.

Añade que hay muchas personas que van a clínicas con dolencias reales pero las clínicas sospechosas ofrecen solamente un remedio: narcóticos fuertes que pueden convertir a los pacientes en adictos.

"Se convierten en delincuentes'', dijo.

A medida que el uso de la oxicodona se ha extendido, lo mismo sucede con las las sobredosis. El número de muertes por oxicodona en la Florida aumentó en más del 100 por ciento entre el 2005 y el 2007, a más de 700, según la Comisión de Médicos Forenses de la Florida. Se detectaron rastros de oxicodona en 1,253 sobredosis en el 2007, que han seguido aumentando en el 2008.

Según los expertos, la oxicodona es sólo un factor en la epidemia de sobredosis. Frecuentemente los usuarios combinan el narcótico con otras drogas potencialmente peligrosas, como metadona, y sedantes como Xanax y Valium, que se dispensan rutinariamente en las clínicas contra el dolor.

Eso fue lo que mató a Jonathan McLaughling, de 41 años, en su apartamento en Plantation el 23 de julio del 2008.

La policía encontró cuatro recetas junto a su cama, todas adquiridas el día anterior a su muerte. La más potente era una de 240 píldoras de oxicodona. Cuando la policía encontró el cadáver, solamente había 121 píldoras de la droga junto a la cama.

McLaughling también tenía antidepresivos, sedantes y un estimulante normalmente usado para tratar la hiperactividad en niños, según los documentos del caso. Las cuatro recetas las expidió la Dra. Amy Seinfeld, osteópata de North Miami Beach, según el informe de la policía.

No fue posible contactar a Seinfeld para que comentara.

Una amiga de McLaughling le manifestó a la policía que el hombre era adicto a la heroína. Solamente dos semanas antes había dejado de tomar un medicamento contra esa adicción. La autopsia, que determinó que la muerte fue accidental, identificó la presencia de cocaína en su organismo.

McLaughling usó drogas ilegales durante años, pasando una y otra vez de la cárcel a la rehabilitación antes de recurrir a los medicamentos por receta, dijo Alex Amos, su hermana, quien agregó que su hermano encontraba médicos benévolos --que el llamaba "doctores vudú''-- gracias a recomendaciones o anuncios de periódicos alternativos.

"No podía alejarse de las tentaciones que lo rodeaban'', dijo Amos. "Tenía muchas ganas de mejorar''.

Amos descubrió documentos de farmacias que mostraban que su hermano había conseguido analgésicos de media docena de médicos. Dijo no que no conocía que él tuviera alguna lesión o dolencia que justificara los medicamentos que le recetaban.

La Junta Estatal de Medicina ha respaldado propuestas para que se norme más estrictamente a las clínicas especializadas en tratar el dolor y reformas para evitar la presencia de médicos indulgentes. Pero la entidad dice que ninguna reforma debe obstaculizar a los médicos que tratan a personas con dolencias reales.

Una de las dificultades de los médicos que tratan el dolor --y para la policía y las autoridades de salud pública que investigan las recetas fraudulentas-- es que muchas veces es imposible medir objetivamente el dolor de un paciente, lo que facilita el fraude.

El Departamento de Salud de la Florida ha sancionado a 119 médicos por abuso de recetas entre el 2003 y el 2007. Pero la policía y algunos activistas dicen que muchas quejas no llegan a la junta y que, en gran medida, las clínicas escapan a cualquier supervisión.

"Hay enormes agujeros negros de información'', dijo McElhaney, detective de la Policía de Broward.

En la Florida --como en la mayoría de los estados-- los médicos que dispensan analgésicos en su consulta no necesitan capacitación o certificación especiales. Sólo tienen que pagar una tarifa de $100 y someterse a las mismas inspecciones anuales que se exigen a los farmacéuticos.

Algunos estados son más estrictos. Montana no permite a los médicos dispensar analgésicos fuertes. En Nueva Jersey no pueden dispensar píldoras para más de siete días. En Maryland los médicos pueden dispensar medicamentos por receta sólo cuando no hay farmacias en los alrededores.

Varios médicos de la Florida siguen dispensando medicamentos pese a reprimendas del Departamento de Salud e incluso acusaciones penales.

En julio del 2008, el Dr. Robert F. Hunt, un médico de familia de Fort Lauderdale, fue acusado de expedir recetas ilegales por presuntamente haber dispensado esteroides y el analgésico hidroconona a un detective encubierto de la Policía de Broward sin ningún examen médico, según documentos judiciales.

"Sólo para protegerme voy a poner que usted tiene un historial de osteoporosis'', le dijo Hunt al detective, según el informe del arresto.

Sin embargo, Hunt --que se declaró inocente y espera juicio--, todavía está autorizado a dispensar medicamentos por receta en su consulta.

La semana pasada no estaba claro si el Departamento de Salud estaba consciente del arresto de Hunt, quien declinó comentar para este reportaje.

Las autoridades normativas han suspendido el derecho de algunos médicos de dispensar medicamentos, dijo Eulinda Smith, portavoz del Departamento de Salud del estado. Pero a finales de la semana pasada no había detalles disponibles sobre esos casos.

Pero en otros casos de médicos en probatoria por parte del Departamento de Salud se les ha seguido autorizando dar drogas desde sus oficinas.

Las autoridades colocaron en probatoria la licencia del Dr. Enrique González Pujol tras haberse culpable de un cargo penal de falsificar historiales médicos para clínicas implicadas en un fraude de seguro de $7 millones. Según los términos de la probatoria, el médico de 60 años tiene prohibido beber alcohol y no puede tomar medicamentos a menos que sean recetados por otro médico, muestran los expedientes. Ahora dispensa medicamentos por receta en el Affordahealth PainRelief Center en Davie.

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