Sur de la Florida

Boxeador cubano busca revivir su carrera en Miami

El boxeador cubano Guillermo Rigondeaux se encuentra en Miami entrenando a plenitud para su debut profesional.
El boxeador cubano Guillermo Rigondeaux se encuentra en Miami entrenando a plenitud para su debut profesional. El Nuevo Herald

Fotos y recuerdos. Guillermo Rigondeaux estaba convencido de que eso sería lo único que iba a quedar de él en Cuba si no intentaba algo para escapar y darle un nuevo rumbo a su vida y su carrera deportiva.

Ya en Miami, entrenando a plenitud para su debut como profesional, el doble campeón olímpico y mundial repasó los hechos que le obligaron a desertar desde que cometiera, según sus propias palabras, "una indisciplina grave''.

Junto con Erislandy Lara, Rigondeaux se ausentó justo antes del pesaje durante varios días de la delegación antillana que asistió a los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en julio del 2007, lo cual privó a la isla de dos medallas seguras en el boxeo.

A pesar de reportes de que ambos púgiles habían concertado contratos con la empresa alemana Arena Box Promotions --Lara sí firmó con la entidad germana tras escapar--, y de que estos había recibido un adelanto monetario, Rigondeaux afirma que por su mente nunca estuvo la posibilidad de la fuga.

"Quiero aclarar que nunca intentamos desertar'', explicó el santiaguero de 28 años, que finalmente fue deportado a la isla. "La indisciplina que cometimos fue grave, no pensábamos lo que hacíamos. Nosotros mismos nos entregamos a la policía brasileña para que nos devolvieran a Cuba. Sabía que vendría una sanción, pero nunca esperé que fuera tan fuerte''.

Pero como suele suceder en el caso de los deportistas de primer nivel, el castigo que recibió Rigondeaux fue el peor de todos: el olvido.

Aunque voces como las del legendario y tres veces titular olímpico Teófilo Stevenson y el entrenador Pedro Luis Díaz pidieron clemencia para los dos boxeadores, la respuesta definitiva al caso de Lara y Rigondeaux se produjo por medio de una "reflexión'' de Fidel Castro donde afirmó que "el atleta cubano que abandona su delegación es como el soldado que abandona a sus compañeros en medio del combate''.

"Esos días fueron muy difíciles, de mucha ansiedad, porque yo no sé hacer otra cosa que boxear y me habían quitado parte de mi vida'', comentó el púgil de las 122 libras. "A veces me daban falsas alarmas. Me decían: ‘estate tranquilo, que todo se arreglará'. Pero no sucedía nada. Y el tiempo pasaba y pasaba..."

Mientras los amigos se hacían más escasos y las ilusiones de reanudar su carrera se esfumaban por completo, Rigondeaux sintió una tristeza que nunca antes había experimentado y que su esposa Farah, en declaraciones al diario brasileño Folha de Sao Paulo, describió como efecto de la ‘‘tortura sicológica'' a la que era sometido su esposo.

Todo esto, unido al conocimiento de la escapada de Lara hacia Alemania, le hizo comprender a Rigondeaux que ya nada tenía que hacer en la isla para no terminar convertido, como tantos otros púgiles de antaño, en "fotos y recuerdos''.

Sin dar detalles, el guerrero reveló que partió por vía marítima hacia México en una travesía de 19 horas en medio de una olas que le dieron más miedo que el peor de sus rivales encima de un ring.

Rigondeaux, junto a otros tres prometedores púgiles --el medallista de plata olímpico Yudel Johnson, el bronce olímpico y mundial Yordanis Despaigne y el campeón de la copa del mundo Yuniel Dorticós-- llegaron a México y desde ahí lograron entrar en Estados Unidos.

"Nosotros pensábamos en tantos cubanos muertos en esas aguas'', recordó Despaigne. "En especial el caso del artista Elvis Manuel [quien se ahogó tratando de alcanzar costas estadounidenses], pero el deseo de todos por emprender una nueva vida pudo más que el miedo''.

En el caso de Rigondeaux, quien está muy cercano de firmar un pacto para comenzar su carrera profesional, ese deseo pudo más que el dolor de dejar atrás a su familia sin saber cuando volverá a verla.

"Nada es fácil en la vida y las decisiones que uno toma debe asumirlas hasta el final'', indicó el boxeador. "Irme sin los míos fue algo muy duro. Pero espero volver a verlos y cuando lo haga, tal vez sea campeón mundial. Eso aliviará cualquier pena''.

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