Sur de la Florida

El renacer de Hialeah Park

Jokeys en sus caballos cruzan la meta en una carrera en el Hialeah Park, en esta fotografía de archivo del 2001.
Jokeys en sus caballos cruzan la meta en una carrera en el Hialeah Park, en esta fotografía de archivo del 2001. Miami Herald Staff

El sueño: escuchar de nuevo la trompeta que llama los jinetes a la carrera en un hermoso y restaurado Hialeah Park, ver volar los flamencos rosados mientras los clientes se amontonan frente a las ventanillas de apuestas y en las nuevas mesas de poker y máquinas tragamonedas.

La realidad: Los flamencos siguen allí, pero la mala hierba cubre la pista ovalada, que no se usa desde el 2001. La famosa casa club y las gradas tienen grietas en debido a los huracanes, la cocina se quemó y los baños del sótano están inundados.

Y los legendarios establos ya no existen. Los eliminaron en el 2006.

¿Puede un amplio proyecto de ley aprobado a última hora por la Legislatura de la Florida la semana pasada rescatar Hialeah Park de su triste decadencia?

Hace falta arriesgar unos $100 millones para saberlo.

Eso es lo que le costaría al dueño, John Brunetti, renovar la histórica pista de carreras, otrora considerada la más bella del país, suponiendo que el objetivo es, según Brunetti, celebrar otra vez carreras de caballos.

El complejo proyecto de ley se discutió frenéticamente en la Legislatura y ofrece un nuevo acuerdo a los seminoles y un menor impuesto a los juegos parimutuales, además de darle a Brunetti buena parte de lo que dice que necesita para reanudar las operaciones: carreras de caballos, juegos de cartas y, después de dos años de carreras, máquinas tragamonedas, el juego más lucrativo de todos.

La ampliación del juego que se autorizó le da a Brunetti, un contratista adinerado con años de experiencia, ingresos abundante y casi garantizados para financiar las costosas renovaciones.

"La Legislatura le ha dado todo lo que necesita para revivir el lugar'', dice Marc Dunbar, cabildero de Hialeah que representa a Gulfstream Park, un antiguo competidor que también se beneficiará del proyecto de ley. "Que le salga bien o no, depende de él''.

"No es algo barato. Pero 2,000 máquinas tragamonedas en Hialeah Park, además de los juegos de poker, serán una máquina de dinero para John. Entonces, en tres o cuatro años podrá argumentar que está de vuelta y regresar a las carreras de caballos''. Brunetti no respondió a repetidos mensajes durante varios días para entrevistarlo. Algunos se cuestionan si Brunetti estará a la altura del momento. Sus muchos detractores, entre ellos el senador Jim King, republicano por Jacksonville que criticó a Brunetti en el pleno, lo culpan por la venida a menos del parque, alegando que desperdició oportunidades anteriores que le dio la Legislatura, antagonizó a jinetes, convirtió a partidarios en opositores y a competidores en enemigos.

Brunetti cerró la pista después de perder una larga batalla con otras pistas locales, alegando que se habían confabulado con legisladores para excluirlo de las mejores fechas de carreras.

"Se merece todas las críticas que ha recibido a lo largo de los años'', dijo Dunbar. "Hay una fuerte opinión en la Legislatura de que ahora le han dado una última oportunidad. Veremos se ha aprendido''. Las concesiones al parque se aprobaron en gran medida por la presión constante de la delegación de de Miami-Dade y el alcalde de Hialeah, Julio Robaina, quien dijo a los legisladores que aseguraría que el parque cumpla sus promesas.

Brunetti se había convertido en una figura tan polarizadora que lo excluyeron de los debates sobre el proyecto de ley, dijo Robaina.

Para Hialeah, afirma Robaina, es un asunto financiero porque el municipio tiene una tasa de desempleo de 10.3 por ciento, afirmó.

"Crear empleos. Crear empleos. Crear empleos'', dijo el alcalde. "Eso fue lo hizo que esto saliera adelante en Tallahassee. Es un verdadero estímulo económico''.

Hace dos semanas las puertas del parque se abrieron para recibir a 4,700 personas que se presentaron a buscar trabajo cuando se corrió la noticia de que el parque reabriría.

"Cuando el parque estaba abierto había mucha actividad en esta zona'', dijo Miguel Peña, dueño de un comercio cercano. "Hialeah necesita algo que le devuelva la vida. Esto podría ser lo que hace falta. Tengo esperanza''.

El economista Tony Villamil, contratado por Brunetti, calcula que la reapertura del parque pudiera generar 8,000 empleos y 3,000 más fuera de la instalación, dijo Robaina. El alcalde también contempla una ampliación del lugar a largo plazo, con una bolera, cines y heladerías.

"Hay que ofrecer varias opciones'', dijo Robaina.

La pista todavía enfrenta obstáculos sustanciales, como recaudar decenas de millones de dólares en medio de una crisis financiera. Sus partidarios dicen que los ingresos que prometen la ampliación del juego, además de la propia riqueza y experiencia de Brunetti, harán el trato más atractivo para bancos e inversionistas.

Brunetti también enfrenta una bien financiada demanda del megamillonario Halsey Minor, quien lo demandó tras tratar infructuosamente de persuadirlo de que le vendiera el parque el año pasado. La demanda de Minor alega que los ciudadanos de Hialeah son los propietarios legales del parque porque Brunetti no cumplió las condiciones de un trato según el que el gobierno municipal lo ayudó a comprar la instalación en los años 70.

El abogado de Minor, Steve Darmody, dijo que la demanda sigue su curso. Una audiencia sobre las mociones preliminares está fijada para el 20 de mayo.

También está el asunto de la revitalización, que exige renovaciones más profundas y nuevas construcciones, especialmente establos e instalaciones de apoyo en la parte trasera del parque, dijo Richard Heisenbottle, destacado arquitecto de Coral Gables contratado por Minor, con autorización de Brunetti, para crear un plan maestro para el parque.

"Es un proyecto de $100 millones para restaurar el parque como debe ser'', dijo Heisenbottle, citando estimados de costos de Turner Construction. "La construcción de los establos cuesta un montón de dinero, sin contar la preservación de la pista y las gradas'', agregó.

Los redactores Yudy Piñeiro y Mary Ellen Klas, de The Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

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