Sur de la Florida

Esperan por sobrevivientes de naufragio

Rescatistas transportan a la morgue los restos mortales de una de las víctimas del bote de inmigrantes volcado hoy, 13 de mayo de 2009. El bote se volcó a quince millas de la playa Rivera, en Boynton Beach, Florida (EEUU). Según reportes en el bote se encontraban entre 24 y 27 extranjeros de los cuales ocho murieron y fueron enviados al área de Riviera Beach, Florida.
Rescatistas transportan a la morgue los restos mortales de una de las víctimas del bote de inmigrantes volcado hoy, 13 de mayo de 2009. El bote se volcó a quince millas de la playa Rivera, en Boynton Beach, Florida (EEUU). Según reportes en el bote se encontraban entre 24 y 27 extranjeros de los cuales ocho murieron y fueron enviados al área de Riviera Beach, Florida. EFE

El capitán de la nave, un hatiano-bahamense, le prometió segura llegada a Estados Unidos a sus mellizas. Es una gran embarcación, le aseguró, no un endeble bote de madera. Así que con los $3,000 que había ahorrado, Madeline Desir se despidió de sus hijas de 19 años.

Eso fue el domingo.

El miércoles vinieron las dramáticas escenas por televisión del Servicio Guardacosta tratando de rescatar a más de dos docenas de inmigrantes haitianos que una embarcación hundida había arrojado al Océano Atlántico frente a las costas del sur de la Florida. Nueve muertos y 16 sobrevivientes.

"Cuando vi las noticias y vi a toda esa gente, se me paró el corazón. No sabía nada'', dijo Desir. "Me había dicho que sólo iban cinco personas (en la embarcación)''.

Ahora Desis sólo puede mirar la televisión, aguardar y preocuparse.

La identidad de los muertos y los sobrevivientes no se conocía el jueves. Se cree que todas las víctimas eran inmigrantes haitianos.

El Servicio Guardacosta de Estados Unidos seguirá peinando la zona en busca de posibles sobrevivientes. Hasta ayer había buscado en un área de más de 2,700 millas cuadradas sin haber encontrado a nadie más.

Once sobrevivientes todavía están detenidos y son entrevistados en un escampavías del Servicio Guardacosta. Otros cinco están hospitalizados en el Condado de Palm Beach.

Un puñado de familias se presentó ayer a las oficinas del forense tratando de averiguar si sus seres queridos estaban entre los muertos. Cuando se terminen las autopsias, las autoridades piensan publicar fotos de las víctimas para que las familias puedan identificar a sus parientes.

"Están angustiados pero comprenden que esto lleva tiempo'', dijo Tony Mead, gerente de Operaciones, quien agregó que los agentes de Inmigración y Aduanas estaban allí para hablar con las familias.

Algo que se suma a la ansiedad: un número telefónico de emergencia sólo tiene una grabación en inglés y español y parece estar dirigida a llamadas sobre inmigrantes cubanos.

En lo que disminuia la esperanza de encontrar más sobrevivientes, entre las familias haitianas reinaba la angustia.

"No sé nada'', le dijo Desir al Miami Herald desde su casa en las Bahamas, donde ha pasado las últimas 24 horas llamando a familiares y amigos en el sur de la Florida preguntando sobre sus hijas Judith y Judi Desir.

Al igual que muchos inmigrantes haitianos que tratan de hacer el peligroso viaje, la desesperación y la desesperanza en su país los orilla a tratar de huir.

La historia de Desir es muy frecuente.

"No podían ir a la escuela. No las podía ayudar. Ellas me dijeron,‘Mamá, mira a ver si puedes hacer algo por nosotras' '', dijo la mujer.

Así fue que le pagó a alguien para que sacara a las muchachas de Haití y las llevara a Miami, donde tiene familia. Ellas habían pasado un mes en las Bahamas esperando completar la jornada, que empezó el domingo por la noche.

Desir dijo haber pagado $3,000 y se suponía que debía pagar el resto --otros $3,000-- cuando las jóvenes llegaran a la Florida.

En North Miami, Ermanie Lubin, de 47 años, está rezando porque su sobrino de 28 años no haya estado en la embarcación.

"No sé si está vivo o muerto'', dijo. "Quiero saber. Quiero oir una lista''.

Lubin dijo que estaba hablando con una sobrina en Bahamas cuando vio las noticias en la televisión.

"Me dijo que Gibson había ido a Miami en un bote'', dijo la mujer, sentada en la sala de su casa con un celular en la mano. "Llamamos a la familia. No está en las Bahamas. No está en Haití''.

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