Sur de la Florida

Rubio se alista para una batalla contra Crist

Marco Rubio
Marco Rubio El Nuevo Herald

¿Qué le pasa por la mente a Marco Rubio por la noche?

"Reducir impuestos no basta. Necesitamos una reforma fiscal'', gritó por Twitter recientemente a la 1:55 de la madrugada. "El código tributario es es muy complicado, obstaculiza la creación de empleos y está repleto de exenciones injustas''.

Otra noche, a las 2:37 a.m.: "En la última elección los ciudadanos votaron por un cambio. Pero no ampliaron el alcance ni el papel del gobierno. Ese no fue el tema de campaña del Presidente''.

La línea divisoria entre guerrero intrépido, fanático enajenado y mártir condenado al fracaso puede ser borrosa. Es difícil colocar en alguna parte al aspirante a senador federal republicano Marco Rubio.

Viéndolo en términos muy generales, es absurdo: Un ex legislador republicano miamense poco conocido que trata de imponerse al republicano más popular de la Florida, el gobernador Charlie Crist, que además es un recaudador clave de fondos.

Y Rubio, de 37 años, planea lanzarse al ruedo en una estructura partidistas que ha cerrado filas alrededor de Crist. El Partido Republicano está resuelto a excluir completamente a Rubio.

Incluso muchos admiradores del ex presidente de la Cámara estatal creen que lo más que puede esperar es realzar su perfil para postularse contra el senador demócrata Bill Nelson en el 2012.

A menos que ...

Es posible que importe que en el condado de Crist, Pinellas, más de la mitad de los vecinos que asistieron a la reunión del partido la semana pasada prometieron ayudar a Rubio. O que el nombre de Charlie Crist provoca rechiflas en algunas reuniones republicanas, como la de Hillsborough la semana pasada, donde la semana pasada criticaron acerbamente al presidente del Partido Republicano, Jim Greer, por tratar de dar todo el apoyo y los recursos del partido a Crist.

Las encuestas muestran que casi siete de cada 10 republicanos aprueba de la gobernatura de Crist, de manera que el reto de Rubio es crear dudas sobre el carácter conservador de Crist (y tener el dinero para hacerlo) más allá que entre los activistas más radicales del Partido Republicano. Eso significa destruir el historial y las ideas del popular gobernador.

"Para que pueda ganar tiene que jugárselo todo'' dice Adam Goodman, asesor republicano. "El problema es que va a tener que tocar el punto donde el partido, incluso los conservadores, se rebelarán. Es un callejón sin salida para él''.

Rubio quiere presentar estas primarias como una batalla titánica por el corazón y el alma del Partido Republicano y recibe una cobertura muy elogiosa de parte de los medios conservadores; es como un Barack Obama republicano, según The Weekly Standard, que desea eliminar el concepto de que la variedad de política optimista y centrista de Crist es el camino de los republicanos al éxito.

"No he encontrado un gran líder en la historia de la humanidad que fuera popular, lo que me dice que la liderazgo y la popularidad no son lo mismo'', dijo Rubio ante un rugiente público de 150 personas el viernes en Crabby Bill's, Tampa. "Uno puede tratar de manipular a la opinión pública cierto tiempo, pero el precio lo paga el pueblo.

Se le rompió el auto alquilado la semana pasada saliendo de Fort Myers y llegó tarde a un bar de Lauderdale Beach. Sólo había 75 personas esperando.

"No tengo el avión listo todavía'', dijo Rubio, un golpe a su contrario, que frecuentemente utiliza aviones estatales o de empresas.

El público se echó a reír, simpatizando de inmediato con el guapo hijo de exiliados cubanos, que entonces se puso a hablar de cuánto extraña sus cuatro hijos cuando está de campaña.

Estas actividades no son muy representativas del electorado en general, o incluso del electorado republicano. Pero sí reflejan el sentir de los republicanos que más posibilidades tienen de votar en las primarias y muchos están airados con las fotos de Crist abrazando a Obama en una reunión relacionada con el plan de estímulo económico.

"Soy uno de los que dicen cualquiera menos Charlie'', afirma Alex Stearns, empresario de Safety Harbor que fue a escuchar a Rubio el viernes. "No ha actuado con hombría ni mostrado liderazgo. En una tema tras otro simplemente no ha enfrentado la realidad''.

"El Sr. Crist no ha sido leal'', dice Kathy Bishop, mientras comía alas de pollo en Broward antes que llegara Rubio. "Lo respaldamos en todo, las cosas se pusieron un poco difíciles y ahora está listo para abandonar el barco''.

En teoría, Rubio es un sueño para el acosado Partido Republicano: joven, telegénico e hispano, y en un momento en el que el partido se esfuerza por llegar a más que hombres blancos. Rubio es cubanoamericano protegido de Jeb Bush, su padre fue cantinero y su madre limpió habitaciones en Las Vegas. Es conservador hasta los huesos.

"Yo diría que es de un conservadurismo extremo'', dijo Sean Scott, abogado de St. Petersburg, que se reunió con Rubio, entonces presidente de la Cámara estatal, cuando estudiaba la posibilidad de postularse a la Cámara en el 2006 y le dijeron que los republicanos era el partido de la emancipación.

"Marco estudia historia'', dice Scott, "y ha establecido un vínculo entre la emancipación de los esclavos bajo Lincoln y la emancipación de nuestra población mediante la eliminación de cosas que Lyndon Johnson hizo como parte del programa Gran Sociedad'' que incluía numerosas prestaciones de bienestar social y contra la pobreza, además del Medicare y el Medicaid.

Para cambiar esa situación, una de las claves es el código tributario federal, que incluye la eliminación del código fiscal federal y los impuestos a la nómina a favor de un impuesto nacional a las ventas. Rudbio dice que el sistema en vigor equivale a una guerra de clases.

Eso cae bien entre los activistas republicanos que van a las reuniones a las que Rubio ha asistido en la Florida. Entre los vítores y las críticas a Crist el viernes por la tarde en Crabby Bill's, la idea de que Rubio tiene futuro no parecía tan alocada.

"No recaudaré tanto dinero como los demás, pero nadie se va a esforzar más que yo'', dijo, a lo que los asistentes respondieron con una ovación de pie. "‘Nadie va a soñar ni a esperar más que yo. Creo que podremos lograrlo''.

Beth Reinhard, comentarista política del Herald, contribuyó a este reportaje.

Usted puede contactar a Adam C. Smith en asmith@sptimes.com

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