Sur de la Florida

Acento cubano de fugitivo llevó a su captura

Alcides García
Alcides García

El fuerte acento cubano de Alcides García lo delató.

En febrero García fue a una compañía de envíos en Islas Canarias para llevar sus pertenencias desde Miami a las islas españolas.

"El dueño del negocio empezó a sospechar algo porque él decía una y otra vez que era mexicano, pero el dueño detectó que tenía un fuerte acento cubano'', dijo Judy Orihuela, agente especial del FBI en Miami.

El dueño del negocio buscó el nombre de García en Google y le apareció un artículo de El Nuevo Herald y The Miami Herald publicado en enero que describía a García como un fugitivo de origen cubano que era buscado por denuncias de fraude al Medicare en el sur de la Florida. El artículo, que incluía una foto de García, confirmó su identidad. El empresario llamó anónimamente al FBI en Miami y el agente encargado del caso, Robert Cessario, contactó al representante jurídico del FBI en Madrid.

García se hospedó en un hotel en la capital usando su nombre real y un pasaporte mexicano falso. La Policía Nacional Española comprobó sus antecedentes y lo detuvo a mediados de marzo con una orden de arresto provisional del FBI.

García, ciudadano cubano de 44 años que renunció a la extradición, fue traído a Miami la semana pasada para enfrentar --de nuevo-- cargos de presentar $10.7 millones en reclamaciones falsas al Medicare entre el 2002 y el 2004. El programa federal de servicios médicos pagó $2.2 millones a su empresa de equipos médicos de Hialeah, A&Y Medical Suppply, antes de su arresto inicial en junio pasado.

Pocos días antes de su juicio en septiembre, García, que estaba libre con una fianza de $200,000, huyó de Miami. Viajó a México, luego a España y finalmente a Islas Canarias con el pasaporte mexicano falso. Inicialmente el FBI pensó que había escapado a Cuba.

García, a quien la revocaron la fianza, se declaró el lunes inocente del cargo de fuga. No fue posible contactar a su abogado, George Vila, para que comentara.

En los documentos judiciales, el fiscal Daniel Bernstein indicó que García presentó las reclamaciones falsas al Medicare por colchones de aire eléctricos, bombas de alimentación y otros equipos a través de All-Med Billing Corp., La empresa estaba dirigida por una pareja de Miami Lakes condenada el año pasado por presentar reclamaciones falsas por $420 millones a nombre de 85 compañías de equipos médicos en el sur de la Florida.

La fuga de García no es nada fuera de lo común. Desde el 2004 ha estado en una lista de unos 60 acusados que han escapado del sur de la Florida para evadir ser procesados por cargos de fraude al Medicare, en su mayoría cubanos llegados a EEUU durante los últimos 15 años. Al menos la mitad ha escapado a Cuba, pero otros han huido a otros países de Latinoamérica, Canadá y Europa.

Colectivamente, García y los otros fugitivos presentaron facturas fraudulentas al Medicare por $404 millones y recibieron $156 millones, según documentos judiciales. Sus supuestos negocios abarcan desde suministro de equipos médicos hasta terapia intravenosa para pacientes con VIH.

En general, el FBI no ha tenido mucha suerte en capturar en el extranjero a estos fugitivos durante los últimos años, especialmente en Cuba, que no tiene relaciones diplomáticas normales con EEUU.

La captura más reciente fue en enero, cuando las autoridades de República Dominicana extraditaron a una ex cajera de banco de Miami-Dade, Michelle Torres. Acusada de lavado de dinero en el 2007, huyó a su país natal, según el FBI. Se alega que Torres, de 31 años, aceptó sobornos del cabecilla convicto de una red de fraude al Medicare por $48 millones a cambio de hacer efectivos los cheques de sus compañías de equipos médicos.

Después de fugarse, Torres empezó a trabajar de cajera en un banco de Santo Domingo, donde sus colegas la confrontaron tras ver su foto en una galería de fugitivos en la página electrónica de El Nuevo Herald. Torres confesó su pasado al gerente del banco y se entregó al FBI. Ahora está detenida en espera de juicio.

Anteriormente, en junio del 2004, las autoridades de República Dominicana habían entregado a otros tres acusados fugitivos de fraude al Medicare: Rubén Martínez, su hija Adriana Ramos y su esposo Daniel Ramos, quienes habían escapado a ese país meses antes de ser acusados de fraude.

Los tres cubanos eran parte de una pandilla familiar en Miami-Dade encabezada por Martínez, quien finalmente fue hallado culpable de estafar $14.5 millones al Medicare con facturas falsas de equipos médicos como camas de hospital, tanques de oxígeno y soportes ortopédicos entre el 2000 y el 2002.

Las autoridades federales recuperaron $1 millón de cuentas de banco dominicanas, $900,000 de bancos en Estados Unidos, propiedades inmobiliarias, joyas y un Porsche Boxster.

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