Sur de la Florida

Historias del pulguero de Flagler: Ana Winter

Ana Winter llegó al pulguero hace unos meses para reponerse de un fracaso económico. Pero el remedio pudiera haber sido peor que la enfermedad.

Winter, una cubana de 44 años, vende artículos de santería y toda clase de objetos que son necesarios para la limpieza del alma, el crecimiento espiritual y la buena suerte.

Vestida de blanco, atrae la atención de clientes que parecen estar buscando algún consuelo en tiempos adversos. Sin perder la compostura ni el humor, dijo que no le ha ido mal aquí pese a los vaivenes de la economía.

"Me ha ayudado bastante'', anotó.

En su quiosco abundan las imágenes de santos, las pulseras y los medallones que prometen paz y salud. El dinero que gana con sus ventas de fines de semana complementan el sueldo de su esposo Pedro, quien trabaja en una compañía que fabrica tuberías.

"El pulguero será sencillo y simple, pero es familiar'', aseveró Ana. "Y a la gente le gusta ese detalle''.

Su mayor deseo no es que la socorran los dioses del más allá ni ganarle en ventas a las botánicas de internet, sino poder plantar su tienda en terreno firme.

"Quiero encontrar un lugar estable''.

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