Sur de la Florida

Historias del pulguero: María Alvarenga

Podría decirse que el pulguero de Flagler ha ayudado a criar a los cinco hijos de María Alvarenga.

"Este puesto es una bendición'', dijo Alvarenga, una nicaragüense que lleva 27 años en Estados Unidos. "Aquí he mantenido a mis hijos, lo que gané sirvió para darles una buena formación y hacerlos profesionales''.

Y entonces va citando la carrera que ha tomado cada uno: licenciado en mecánica de automóviles, experto en bienes raíces...

Desde 1984, Alvarenga ha visto este terreno como su segundo hogar, al igual que muchos de sus compañeros.

Año tras año, aquí le fueron llegando las bendiciones y las enseñanzas del Sueño Americano. Ahora le toca el turno a la tristeza. Y la zozobra. Por primera vez, confesó, ha sentido sobre su futuro la garra de la inseguridad económica.

"A estas alturas de mi vida no me imaginaba un cambio tan brusco'', comentó. "Pensé que las máquinas tragamonedas serían nuestra tabla de salvación, un respiro

de aire fresco, pero al final todo ha resultado peor''.

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