Sur de la Florida

Banca une a los candidatos a la gobernación

El secretario de Justicia estatal Bill McCollum, candidato republicano a la gobernación de la Florida, en un acto de campaña, en Orlando el 18 de mayo.
El secretario de Justicia estatal Bill McCollum, candidato republicano a la gobernación de la Florida, en un acto de campaña, en Orlando el 18 de mayo. AP

Cuando la demócrata Alex Sink anunció la semana pasada su postulación a la gobernación, el Partido Republicano de inmediato la calificó de "ex banquera'', invocando la crisis de las hipotecas de alto riesgo, la avaricia empresarial y los rescates gubernamentales.

Pero al plantear interrogantes sobre Sink, la directora de Finanzas de la Florida y durante mucho tiempo ejecutiva de Bank of America, los republicanos caminan sobre una línea delgada.

El propio candidato republicano, el secretario de Justicia estatal Bill McCollum, estuvo 20 años en el Congreso, casi todos en una comisión que supervisaba la banca, y defendió muchos de los temas de interés de ese sector. Cuando McCollum salió del Congreso en el 2001, se dedicó a ser cabildero. Su primer cliente fue la Asociación de Banqueros Hipotecarios de Estados Unidos.

Dada la probabilidad de que la campaña por la gobernación de este año pierda interés a manos de la mala situación económica y el abrumado mercado inmobiliario de la Florida, una interrogante central es si Sink o McCollum tuvieron alguna participación en promover o evitar la crisis.

"Sink tiene el ADN de un banquero y McCollum ha adquirido algunos de esos genes al representar a los banqueros por mucho tiempo'', dijo Ken Thomas, asesor bancario independiente de Miami que enseña en la Facultad Wharton de Administración de Empresas. "Ninguno les ha hecho un favor a los consumidores''.

Sink, cuya carrera bancaria comenzó en 1974 y concluyó cuando se retiró en el 2000, defiende su trabajo como presidenta de NationsBank en la Florida y después en Bank of America.

"Yo era la jefa de la división comercial, de pequeños negocios y banca minorista de 800 sucursales en todo el estado'', dijo Sink. Las divisiones de hipotecas y las de corretaje de préstamos de alto riesgo eran dirigidas por otra corporación, agregó. "Yo no tuve ninguna autoridad de supervisión o de fijación de normas sobre la corporación hipotecaria'', dijo Sink.

McCollum también se distancia del tema, señalando que abandonó el Congreso antes de que la situación explotara. Alega que siempre actuó con el consumidor en mente, tratando de ampliar las opciones bancarias.

Sobre las críticas de su partido dice: "No tengo ningún comentario. No he estudiado su historial [de Sink]''.

El interés de McCollum en la banca comenzó poco después de ser electo a la Cámara de Representantes en noviembre de 1980, cuando integró la Comisión de Banca, Finanzas y Asuntos Urbanos.

Mientras McCollum se asentaba en Washington, nacía el sector de préstamos hipotecarios de alto riesgo. Importantes leyes aprobadas a principios de la década de los años 80, apoyadas por McCollum y la gran mayoría de los legisladores, flexibilizaron las normas hipotecarias para que los bancos pudieran vender hipotecas en versiones "exóticas'', como préstamos de tasa ajustable y en las que sólo se pagaba el interés. El año antes que McCollum llegara, el Congreso autorizó a los bancos a cobrar intereses mucho más elevados.

Más de una década después, presentó sus propios proyectos de ley, entre ellos uno dirigido a reducir el rápido aumento de las declaraciones de bancarrota personales que obstaculizaba el cobro de deudas (una versión se aprobó en el 2005).

A lo largo de los años, McCollum recibió cientos de miles de dólares en donaciones de campaña de manos de instituciones financieras. En la de 1998, su mayor donante fue Bank of America, con $18,000.

En 1999, McCollum copatrocinó la Ley Gramm-Leach-Bliley, que derogó una ley de la época de la Depresión y permitió a las compañías de bancos comerciales tener también firmas de inversión. Esa y otra ley posterior en el 2000 cambiaron las normas de inversión para permitir a los bancos asumir mayores riesgos en hipotecas.

"La desregulación de los derivados de créditos convirtió el sector de hipotecas de alto riesgo en un casino'', dijo Pat McCoy, profesor de Derecho y experto en banca de la Universidad de Connecticut. Entre los jugadores estaba Bank of America.

Ahí comenzó a formarse una tormenta financiera. En mayo del 2000 McCollum era vicepresidente de la Comisión de Banca y su panel sostuvo largas audiencias sobre temas hipotecarios, como el aumento en el índice de mora y las prácticas de préstamos de alto riesgo.

Pero numerosas horas de testimonios no llevaron a muchas medidas. "Era muy difícil convencer a alguien de que se trataba de una epidemia'', dijo Cathy Lesser Mansfield, profesora de Derecho de la Universidad Drake, que declaró ante la comisión.

McCollum dijo que no recordaba los detalles, pero señaló que entonces no había el nivel de preocupación de ahora, y que vincularlo a él con lo acontecido sería poner el asunto fuera de contexto.

"Siempre es fácil criticar las cosas después de que pasan'', dijo McCollum, quien culpa a las autoridades normativas y la penetración de Freddie Mac y Fannie Mae, respaldados por el gobierno, en el mercado inmobiliario, una medida tomada bajo el gobierno del presidente George W. Bush, quien en el 2002 impulsó una campaña llamada "Tenga su propia casa'' con apoyo bipartidista.

Al pasar revista a su carrera legislativa, McCollum dijo que su meta era ampliar las opciones bancarias y, en el caso del proyecto de ley de bancarrota, limitar el abuso que afectaba a los consumidores responsables para no pagar cargos más elevados. "Creo que me tendrían que calificar de defensor del consumidor'', dijo.

El historial de Sink es más difícil de examinar porque trabajaba en una entidad privada. Ascendió en el mundo bancario --uno dominado por los hombres-- hasta dirigir las operaciones floridanas de NationsBank en 1993 y enfrentó sus peores retos cuando NationsBank adquirió Barnett Bank, con sede en la Florida, en agosto de 1997.

La fusión llevó a la eliminación de 6,000 empleos y problemas de procedimiento significativos. Cuando NationsBank cambió el sistema informático de Barnett, por ejemplo, los empleados tuvieron muchas dificultades con el programa. Los clientes se vieron obligados a hacer largas filas. Los teléfonos no pararon de sonar durante semanas.

Sink y otros ejecutivos bancarios tuvieron que disculparse por los problemas.

Sink dijo que la decisión de fusionarse con Barnett la tomaron ejecutivos en la sede de NationsBank en Charlotte, Carolina del Norte. "Un día recibí una llamada, como los demás en Barnett, para informarme de que se había llegado a un acuerdo''.

Para septiembre de 1998, NationsBank se había fusionado con Bank of America y tomado el nombre de éste. Junto con Barnett, el banco adquirió EquiCredit, una filial especializada en préstamos de interés elevado a clientes de bajos ingresos. EquiCredit y NationsCredit, filial de NationsBank, estuvieron entre los bancos acusados de préstamos depredadores ante la comisión de McCollum en el 2000.

"Se enfocaron en las comunidades de minorías, los ancianos las mujeres'', dijo William J. Brennan, abogado de Legal Aid Society de Atlanta, quien declaró ante la comisión.

En medio de las quejas de los consumidores y el aumento en los intereses, NationsBank eliminó discretamente NationsCredit y EquiCredit en agosto del 2000, entre ellas 22 oficinas en la Florida.

Brennan dijo que no conoce a Sink ni está familiarizado con su papel en NationsBank y Bank of America. Agregó que cualquiera que haya participado en los préstamos en cualquiera de estas firmas hipotecarias "sabía lo que estaba pasando y se hizo de la vista gorda'', pero el grado de conocimiento de los ejecutivos en el sector "depende de la cadena de mando''.

Sink dijo que no tuvo nada que ver con NationsCredit o EquiCredit. "Eran empresas separadas y operaban por separado. Nunca participé en nada de eso''.

Los republicanos siguen tratando de vincular a Sink con los préstamos depredadores, diciendo que "ella jugó un papel destacado en hundir la economía de la Florida''.

El encuestador floridano Brad Coker, de Mason-Dixon Research, se pregunta si las críticas se mantendrán sobre la mesa. "No creo que a nadie le importe en qué trabajaba Alex Sink antes de ser jefa de Finanzas estatal o qué hizo Bill McCollum en la comisión de Banca'', dijo. "Al elector común lo que le interesa es salir vivo del 2009."

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