Sur de la Florida

Padres buscan frenar impunidad en delitos de tráfico

Miriam Serrano muestra la foto de uno de sus hijos, fallecido el pasado 25 de enero, en un trágico choque en Miami.
Miriam Serrano muestra la foto de uno de sus hijos, fallecido el pasado 25 de enero, en un trágico choque en Miami. Especial para The Miami Herald

Parada en medio de la habitación de su hija, entre juguetes y dibujos, Mirian Serrano busca entre un montón de papeles de los niños. Con todo cuidado, toma tres tesoros: los certificados de nacimiento de Héctor, de 10 años; Esmeralda, de 7, y Amber, de 4. Incluso recuerda la ropa que tenía puesta el día en que llegaron los certificados.

Entonces la mujer echa mano a un sobre con los certificados de defunción. "El mayor golpe, el más difícil para mí fue el día en que me entregaron los tres certificados, los tres certificados de defunción''.

El fallecimiento en enero de los hijos de Serrano en un terrible accidente causado por un chofer ebrio dejó una cicatriz terrible en una comunidad de inmigrantes de Homestead. El accidente puso al descubierto lagunas en el sistema de tráfico de Miami-Dade que significa que choferes peligrosos como Gabriel Delrisco siguen al volante.

Pero cuatro meses más tarde, le profunda pena de los padres se ha convertido en activismo por leyes más severas que Miriam dice que no parará hasta llegar a la Casa Blanca.

El padre, Héctor Serrano, de 43 años y dueño de un negocio de jardinería, ha dedicado muchas noches a recoger firmas en iglesias de la zona para hacer más estrictas las leyes sobre los choferes ebrios, con el brazo en cabrestillo mientras se recupera de la fractura de un hombro.

Mirian, de 41 años y técnica de laboratorio de un hospital, pasa los días en la biblioteca revisando libros de Derecho mientras espera el juicio de Delrisco bajo cargos de conducir ebrio. Se ha reunido con el alcalde, con la organización Mothers Against Drunk Driving (MADD) y planea enviar una carta de campaña a políticos de todo el estado.

"No quiero fama. Me avergüenzo cuando la gente me reconoce en la calle'', dijo la mujer''. ‘‘Sólo quiero que cambien las leyes''.'

Y agrega: "Aquí vivía muy feliz con mis hijos y mi esposo''.

Héctor emigró de Guatemala en 1987 y años después creó Serrano Lawn and Tree Service. Compró la casa en que vive en Homestead poco después, sabiendo que un día tendría familia. Durante unas vacaciones de tres días en República Dominicana en 1995, conoció a Miriam.

"Me pidió mi teléfono, pero no llamó en una semana'', dice Mirian. Después de numerosas llamadas y visitas, se casaron un año después.

Entonces empezaron a llegar los hijos.

Héctor Jr., el mayor, era muy responsable y jugaba baloncesto o montaba bicicleta por el vecindario. "Era un hombrecito'', dijo Mirian.

Esmeralda, la segunda, tenía excelentes calificaciones en la escuela y le encantaba cocinar con su madre y vestirse. "Mire, ella era mi modelo'', dice la madre mientras mira las fotografías.

La menor, Amber, era la más independiente. "Siempre me estaba diciendo: ‘Mamá, yo lo puedo hacer''', dice Mirian. Los niños se vestían solos, limpiaban sus habitaciones y pedían ayudar a cocinar el arroz.

Los vecinos veían con frecuencia a los niños montando bicicleta en la Avenida 144 del suroeste bajo la mirada atenta de sus padres. "No querían correr ningún riesgo con sus hijos'', dijo Sonia García, una vecina.

Mirian tomó clases de cómo ponerle el cinturón de seguridad a los niños en el Hospital Jackson Memorial antes de que nacieran y tomaba el Metrorail al downtown para no tener que manejar cansada a casa después de sus largos turnos en ese hospital.

"Un día veníamos conduciendo de la farmacia --dijo Mirian, con un collar de plata con la palabra Mom y los nombres de sus hijos-- y una señora mayor estaba cruzando la calle. Héctor se puso en alerta y me dijo que tuviera cuidado''.

En un semáforo de un tramo de la U.S. 1 lleno de restaurantes de servicio rápido, concesionarios de carros y gasolineras, los sueños de la familia quedaron destrozados en un instante.

Por no dejar a los niños desatendidos, los padres los subieron a la furgoneta de la familia un domingo temprano en la mañana, el 25 de enero, mientras Héctor manejaba a Dadeland Station. Mirian entonces tomó el tren con destino al Jackson.

Delrisco, de 26 años y un veterano de multas de tráfico, ebrio al volante de un Chevy TrailBlazer de 4,600 libras, estrelló el vehículo contra la parte trasera de la furgoneta de Héctor, cuando éste estaba detenido en una luz roja, con los niños dormidos. Según los testigos iba a unas 60 millas por hora. Ni siquiera tocó los frenos.

"¡Mis hijas en el carro están muertas!, gritó Héctor mientras se bajaba trabajosamente del vehículo destrozado con un hombro fracturado.

El domingo era el día favorito de Mirian, cuando sus hijos se subían a su cama.

"Ahora es el día más infernal de mi vida'', dijo.

Dos meses después, los niños de las aulas de Héctor y Esmeralda en Mandarin Lakes K-8 Academy, cantaron canciones de despedida cerca del jardín donde los niños jugaban en el receso.

Cuando el coro terminó, Héctor y Mirian se levantaron inesperadamente para hablarles.

"Las leyes tienen que cambiar'', dijo Héctor. "La gente inocente está pagando las consecuencias''.

La cadena de multas de Delrisco incluyen no obedecer la luz roja y la señal de pare, darse a la fuga después de chocar y transitar en sentido contrario al tráfico. Tenía cinco multas por exceso de velocidad.

Después de su primer caso de ebriedad en el 2001, le suspendieron la licencia por seis meses. Pero Delrisco tenía la licencia en orden cuando ocurrió el accidente mortal porque los jueces desestimaron o no le impusieron sanciones por muchas de las multas en Miami-Dade, el sistema de tribunales de tráfico con más actividad de la Florida.

"Todas las señales estaban ahí'', dijo Diane Holmes, fundadora del capítulo de Miami-Dade de MADD, cuyo hijo Sean fue atropellado por un chofer ebrio en 1983. "[a Delrisco] Lo dejaron ir una y otra vez y siguió haciendo lo que le daba la gana''.

Delrisco aguarda, detenido y sin derecho a fianza, el juicio programado para principios de septiembre. El fiscal David I. Gilbert, escogido como el más destacado de la Florida en el 2007, está a cargo del caso.

Mirian estudia libros de Derecho e investiga en internet para ayudar a otros padres a evitar una tragedia similar. Delrisco enfrenta una pena máxima de 45 años de prisión por las tres muertes. "¿Cómo una vida humana sólo puede valer 15 años?", dice Mirian Los recuerdos de sus hijos la impulsan en su campaña a favor de leyes más estrictas y penas más fuertes.

"Esmeralda dijo que quería salvar el mundo'', dijo Mirian. "Lo mismo que yo trabajaba duro y luchaba por proteger a mis hijos, de esa misma manera lucharé por asegurar que se hagajusticia''.

Los padres han donado muchos de los juguetes. Pero no tienen planes de mudarse de su casa en Homestead.

Una fotografía de Esmeralda manipulada digitalmente, cubierta con rosas blancas, con una corona y una cinta que dice "Reina de San Martín de Porres'' está junto a un póster --que se colocó durante el funeral de los niños-- con los rostros de los tres niños flotando entre nubes.

"La gente me dice que debo mudarme, pero ¿por qué?", dijo Mirian. "Aquí nacieron, aquí se criaron. En esta casa todavía hay mucha alegría''

Los redactores Jenna Farmer, Aiyana Baida, Rebecca Rodríguez y Debbie Kuan contribuyeron a este reportaje.

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