Sur de la Florida

Estrenan nuevo documental sobre los Vuelos de la Libertad

Diciembre de 1965: Refugiados cubanos llegan al aeropuerto de Miami en el primero de los "Vuelos de la Libertad".
Diciembre de 1965: Refugiados cubanos llegan al aeropuerto de Miami en el primero de los "Vuelos de la Libertad".

En un nuevo documental sobre la experiencia del exilio cubano, una poetisa narra cómo la mano de un solo hombre fue clave en su vida y su identidad.

Mientras piensa en voz alta, se cuestiona qué hubiese pasado si Fidel Castro no hubiera tomado el poder hace 50 años.

"La revolución cambió mi vida'', dice Sandra Castillo. "Si no hubiera habido un Fidel, ¿qué hubiese sido de mí, la que soy ahora?"

La interrogante de Castillo es una de muchas en My Suitcase Full of Hope: The Story of the Cuban Freedom Flights (Mi maleta llena de sueños: la historia de los Vuelos de la Libertad), que echa luz sobre la penurias y pérdidas de muchos exiliados --a los que Castro llamó contrarrevolucionarios-- que huyeron de la isla a Miami entre 1965 y 1973 en lo que ahora se conoce como los Vuelos de la Libertad.

El éxodo plantó unos 265,000 refugiados cubanos en un lugar con otro idioma, otra cultura y otras costumbres. Los nuevos refugiados llegaban a razón de 200 diarios en dos vuelos. Muchos fueron reubicados, pero a final de cuentas regresaron a Miami.

Inspirado por la base de datos publicada en diciembre por el Herald, con la lista de los nombres de los pasajeros, compilada por los reporteros Luisa Yanez y Alfonso Chardy, el cineasta Joe Cardona trató de crear un documental que refleja lo que los Vuelos de la Libertad todavía significan para una generación desterrada.

El documental de una hora se estrenará este jueves a las 8 p.m. en en WPBT Canal 2. El cantante cubano Willy Chirino es el narrador de la historia.

Cardona --quien recientemente documentó la salida de niños cubanos como parte de la Operación Pedro Pan y dirigió una película sobre la vida de Celia Cruz-- investigó los archivos del Wolfson Media Center en busca de filmaciones de la llegada de los refugiados por parte de los canales locales de televisión que anteriormente se pasaron por alto porque la identificación de los rollos no tenía detalles suficientes.

Cardona también recopiló fotografías de la colección de la Universidad de Miami y de Juan Clark, profesor de Sociología del Miami Dade College y experto en la inmigración de cubanos.

El cineasta consiguió imágenes raramente vistas anteriormente de la experiencia de los Vuelos de la Libertad y de los primeros años de la revolución que impulsaron el éxodo. Imágenes en blanco y negro, con mucho grano, muestran los campos de trabajo forzado para los que se iban del país, estudiantes marchando, una bandera cubana sobre un letrero de Sears en La Habana, los aviones de Pan American, los pasaportes con el cuño de "NULO'' y la Torre de la Libertad de Miami, el centro de procesamiento de refugiados lleno de inmigrantes.

En uno de esos momentos que le ponen a uno los pelos de punta, un matrimonio se reencuentra. La mujer apareció en la primera plana de The Miami Herald, que marcó la llegada del primer Vuelo de la Libertad el primero de diciembre de 1965. El titular: "75 cubanos comienzan una vida de libertad''.

El matrimonio no se había visto en cuatro años; él no conocía a su hijo. La pareja se abraza, ella le acaricia la cabeza y la nuca con la mano, mientras el hijo llora en brazos de los dos. El niño tiene una chambelona en la mano. El padre lo cubre de besos primero a él y después a su esposa.

"Esa imagen lo es todo para mí'', dijo Cardona, de 41 años. "No importa si usted es cubano, húngaro o búlgaro, es algo universal''.

Sacando provecho de lo que llamó su "radar en la comunidad'', Cardona buscó personas cuyas historias crearan un vínculo con la audiencia. Algunas hablan en español, otras en inglés, algunas veces en ambos idiomas, en el ya familiar spanglish.

Algunos de protagonistas en el documental salieron con sus familias, otros estuvieron años separados.

Algo que todos comparten, muchos de ellos profesionales, es esto: recuerdan con claridad meridiana la experiencia de los Vuelos de la Libertad.

Sus recuerdos son como las pertenencias guardadas en maletas. Las largas esperas en el aeropuerto de Varadero, de donde salían los vuelos. Los nombres en la lista de pasajeros, pronunciados en alta voz, mientras los niños se aferraban a sus padres. Los esfuerzos del gobierno por humillarlos.

La Coca-Cola y los Chiclets que les dieron en los vuelos.

El tema del regreso a Cuba también se toca, al igual que la batalla por asimilarse.

Algunos como Valentín Prieto, están renuentes a regresar a la isla hasta que los hermanos Castro no estén allí. Otros, como Castillo, regresan.

Castillo, poeta y profesor de Inglés del Miami Dade College, recuerda un viaje a la casa de su tía después de muchos años fuera del país. Se acordó que era su casa cuando vio el suelo de baldosas donde jugaba a los yaquis con su primo.

En una escena conmovedora, el periodista José Iglesias habla del dolor del exilio, de no hallar su lugar aquí ni allí. Abre su pasaporte, que dice "NULO''.

"Esta gente básicamente anuló mi existencia, es como si uno no existiera'', dice Iglesias. ‘‘Estoy en mi país y me dicen que ya no existo más. Cuando llega el Día de Acción de Gracias o Navidad la gente se va a sus lugares de origen. Yo no tengo eso''.

Si el documental, de una hora de duración, tiene una falla, es que toca muy superficialmente las contribuciones que los inmigrantes de los Vuelos de la Libertad han hecho en el sur de la Florida, aunque un tema tan amplio como ese pudiera necesitar un documental aparte. Cardona los reconoce.

"Quisiera hablar más sobre qué pasó aquí'', dijo Cardona.

Casi al final, Rolando Llanes, quien llegó de niño en 1968 y se fue a vivir a Nueva York, piensa en los discos de la Orquesta Aragón que su padre tocaba en Washington Heights durante los primeros días del exilio.

Llanes, arquitecto miamense, se da cuenta de que no es tanto su nostalgia lo que ha venido a identificarlo. Es la de su padre.

"Esa era la música de fondo de mi vida en esa época'', dice Llanes. "Esas mañanas de domingo en Nueva York con la Aragón tocando de fondo fueron extremadamente importantes en quién soy hoy''.

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