Sur de la Florida

Indignación y asombro en la jerarquía católica por decisión de Cutié

El padre Alberto Cutié aparece complacido junto a su novia, Ruhama Buni Canellis, de 35 años, en la ceremonia  realizada en Trinity Episcopal Cathedral.
El padre Alberto Cutié aparece complacido junto a su novia, Ruhama Buni Canellis, de 35 años, en la ceremonia realizada en Trinity Episcopal Cathedral. The Miami Herald

En una decisión que causó indignación y asombro entre jerarcas locales de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, el padre Alberto Cutié se acogió el jueves a la Iglesia Episcopal tras lo que describió como una larga lucha espiritual e ideológica que lo convenció de que se puede servir igual a Dios teniendo esposa y familia.

Tomado de la mano de su novia Ruhama Canellis, con quien desató un escándalo internacional a principio de mes al aparecer ambos en fotografías comprometedoras de una revista de farándula, Cutié escuchó las palabras de bienvenida del espontáneo obispo cubanoamericano de la Iglesia Episcopal del sureste de la Florida, Leo Frade.

"Abrimos nuestros brazos a todos aquellos que quieran venir a Dios y que aceptan el amor transformador a Dios'', afirmó Frade en la virtualmente desocupada Catedral Episcopal de la Trinidad, en el centro de Miami, donde se realizó la intempestiva ceremonia.

Ante un enjambre de periodistas y camarógrafos que caminaban sobre las bancas de la iglesia para tener acceso a la imagen del sacerdote y su novia, Frade opinó que las fotografías de Cutié besando a su Ruhama no deberían ser consideradas un pecado.

"Para nosotros, si fuera él besando a un niño, si estuviera besando a una mujer casada, fuera un escándalo'', aseguró Frade. "Un hombre soltero, besando a una mujer soltera, no es un escándalo, es Dios que nos ha creado así para que el hombre ame a una mujer''.

A la pregunta de si Cutié amara a un hombre cuál sería la respuesta de la Iglesia Episcopal, que acepta sacerdotes homosexuales, respondió jocosamente: "Esa parte no salió en la fotografía''.

Tras la ceremonia, a la que sólo asistió un miembro de su familia, Cutié leyó sendos discursos en español y en inglés en los que aseguró que su dilema no comenzó hace pocas semanas y lo llevó a entrevistarse con representantes de esa iglesia.

"He visto con mis propios ojos cuantos hermanos míos sirven a Dios como hombres casados y con la bendición de tener sus propias familias'', afirmó Cutié.

"También debo reconocer que he luchado espiritualmente e ideológicamente cuando veo que ciertos miembros del pueblo de Dios se sienten excluidos de poder vivir una vida sacramental plena''.

La decisión de Cutié causó indignación en la Iglesia romana y en algunos momentos revivió las diferencias centenarias de ambas denominaciones.

A poco menos de una hora de que culminara la conferencia de prensa en la catedral episcopal, el arzobispo de Miami, monseñor John C. Favalora, expresó su disgusto en una conferencia de prensa en la sede del Arquidiócesis.

Favalora citó cánones eclesiásticos que han sido transgredidos por Cutié por profesar "fe y morales erróneas'' e hizo un llamado a los fieles para que no justifiquen las acciones de éste a pesar de sus buenas obras.

"Me siento sinceramente decepcionado con el anuncio hecho en esta tarde por el padre Alberto Cutié'', expresó Favalora. Sus acciones, aseguró, "han causado gran escándalo dentro de la Iglesia Católica, han hecho daño a la Arquidiócesis de Miami, especialmente a nuestros sacerdotes y han creado una división dentro de la comunidad ecuménica y la comunidad religiosa''.

Favalora advirtió que el anuncio del jueves "sólo intensifica dichas heridas'' y que Cutié aún se encuentra obligado a su compromiso de celibato, del cual sólo el Papa puede liberarlo.

Afirmó Favalora que se enteró de la decisión de Cutié de cambiar de denominación por los medios de comunicación. Explicó que después de reunirse con Cutié el pasado 5 de mayo le concedió una licencia del ministerio sacerdotal y con el fin de evitar "un frenesí'' en los medios de comunicación, se abstuvo de imponerle una penalidad eclesiástica, "aunque sus acciones la justificaban''.

A la pregunta de si hubo controversia con la Iglesia Católica romana, Frade, el obispo episcopal, indicó a El Nuevo Herald que no lo sabía, pero recordó metafóricamente que sacerdotes de su iglesia también han transitado el camino de Canterbury, sede principal de esa denominación en Gran Bretaña, al Vaticano.

"Yo no me puse bravo cuando se fueron mis hermanos anglicanos a la romana y espero que la Iglesia romana reaccione de la misma manera'', comentó Frade.

Pero en el extremo romano del camino, no pensaban lo mismo.

Favalora declaró que quería expresar su "decepción'' por la manera como Frade manejo la situación.

"El obispo Frade nunca ha hablado conmigo sobre su posición ante tan delicado asunto [. . .] esto representa un serio retroceso en las relaciones ecuménicas y la cooperación entre nosotros'', subrayó el obispo católico.

Adelantándose a la controversia, Cutié recordó que ha tratado, a través de su trabajo en los medios de comunicación, "de promover la unidad entre todos los creyentes y creo que nuestra misión sigue siendo que todos puedan llegar a conocer a un Dios de amor, un Dios bueno, el único que es constante en medio de un mundo que siempre esta cambiando''.

Durante sus intervenciones del jueves, Frade repitió varias veces con orgullo la dirección de la Iglesia de la Resurrección, al noreste de Miami, donde Cutié estará a cargo del sermón del próximo domingo a las 10 a.m., el primer acto público en la orden episcopal mientras se tramita su incorporación.

El proceso, que podría demorar por lo menos un año, requiere de la aprobación de dos cuerpos colegiados de esa iglesia y no depende exclusivamente de la decisión de Frade, según explicó éste. Mientras tanto, Cutié no podrá celebrar misa.

Cutié ha sido aceptado como laico y su misión será trabajar en la recuperación de una de las parroquias episcopales en Miami y en el fortalecimiento de los nexos con la comunidad hispana.

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