Sur de la Florida

Defectos en casas crean pesadilla

En Homestead hay algo podrido.

Es el olor que sale de la casa de Jason y Melissa Harrell, fabricada con paredes de tablayeso chinas que despiden un fuerte olor a huevos podridos. El olor llegó a tal grado que que los Harrell tuvieron que mudarse.

"Tenía que escoger entre mi bienestar financiero y la salud de mis hijos'', dijo Melissa Harrell.

Cuando el hedor sulfuroso en la casa de Andrea Suhajcik en Boynton Beach se hizo intolerable, el constructor se brindó para sustituir las paredes, la instalación eléctrica, los tubos de plomería y lo que fuese necesario para hacer la casa habitable.

Constructores y propietarios han batallado por defectos de construcción, reales e imaginarios, desde que se echaron los primeros cimientos en la primera casa de la primera subdivisión de algunos suburbios. Pero en el sur de la Florida nunca se ha visto nada como lo de las paredes de tablayeso de fabricación china. Decenas de miles de casas se construyeron con el material, que llegó por barco cuando la demanda de tablayeso se disparó durante el gran auge de construcción.

Además del olor, estudios del Departamento de Salubridad de la Florida y la Dirección de Protección Ambiental (EPA) determinaron que las paredes de tablayeso fabricadas en China son diferentes de las hechas en América del Norte y emiten altos niveles de tres compuestos sulfurosos volátiles, que corroe el cobre de las tuberías de agua y de los cables eléctricos.

Hasta ahora no hay ningún estudio científico que vincule el uso de este material con problemas específicos de salud.

Pero Michael McGeehin, director de la División de Salud Ambiental del Centro de Control de Enfermedades (CDC), declaró ante una subcomisión de la Comisión de Protección al Consumidor y Seguridad de Productos del Senado: "No hay duda que materiales corrosivos están causando problemas de salud''.

Los clientes han presentado demandas, los inquilinos abandonan las viviendas y en algunos casos hay constructores que arrancan paredes y reconstruyen las propiedades a un costo elevadísimo.

Aunque el problema es peor en la Florida, la tablayeso china se ha usado en por lo menos 18 estados entre el 2004 y el 2008. Algunos calculan que el costo del problema podría ascender a $1 billón.

Dajan Green y su madre compraron un chalet adosado de cuatro dormitorios en Silver Palms en Homestead, construida por Lennar en el 2006. Al comprar una vivienda nueva pensó que se iba a ahorrar los problemas de las casas viejas, como la corrosión de las tuberías galvanizadas.

"Uno cree que cuando todo es nuevo no hay problemas'', dice Green, de 28 años.

Se equivocaba.

Los tubos de cobre del aire acondicionado se ennegrecieron. Prendas como un brazalete que su hermano le había regalado por sus 16 años también ennegreció.

Y más preocupante, su hijo de 7 años perdió su energía, que ella achaca al problema de la casa, aunque no hay pruebas de que sea así.

Green dice que se iría a otra parte, pero que no pueden pagar la hipoteca y alquilar en otro lugar. "¿Qué vamos a hacer?", dice. "Estamos atrapados''.

Lennar que dice que prefiere no comentar porque ha demandado al fabricante del material. Cuando planteó la demanda emitió una nota que prensa que decía: Lennar está tomando medidas inmediatas para para corregir el problema en las casas que vendimos''.

Las primeras preocupaciones surgieron por lo menos hace cinco años. Una firma de salud ambiental de Fort Myers investigó problemas pero no los vinculó al material importado durante un par de años.

Entonces se presentó la primera demanda, la primera de muchas, tanto colectivas como individuales. El blanco de la demanda, Knauf Plasterboard Tianjin (KPT), contrató a su propio laboratorio, que halló que el material emitía emanaciones sulfurosas en una concentración anormalmente elevada, pero que no era un problema para la salud.

Después de esas demandas, KPT abandonó una cantera de yeso que usaba en la provincia Shadong, China, informó la portavoz Melisa Chantres.

La compañía cree que la composición del yeso natural de esa zona, que usan varios fabricantes de tablayeso, tiene alguna relación con las quejas.

En cualquier caso, para principios del 2007 el declive del sector inmobiliario ya era oficial y los productos de KPT, que eran el 20 por ciento de la tablayeso importada de China durante el auge, se dejó de importar, dijo Chantres.

Pero el daño ya estaba hecho.

Según Edie Ousley, portavoz de Asociación de Constructores de Vivienda de la Florida: ‘‘Usaron el material con el entendimiento de que no tenía nada malo''.

Durante declaraciones ante el Senado, Randy Noel, presidente de Reve, una compañía de construcción de Luisiana, dijo que los contratistas confían en los fabricantes en lo relativo a la seguridad de los productos.

"No somos expertos en química'', dijo. "Tratamos de construir lo más rápido posible''.

Bernard Markstein, economista y vicepresidente de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, dice que el uso de material chino no tuvo nada que ver con ahorro de dinero o mano de obra.

"No tuvo que ver con el costo. Ese material estaba muy escaso'', dijo.

"Se consideró que el tablayeso de China era una alternativa razonable''.

Michael Gardner, director ejecutivo de la Asociación del Yeso, con sede en Maryland, admitió que en ese momento la oferta no satisfacía la demanda.

"Todas las plantas del país estaban trabajando a capacidad completa'', dijo.

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