Sur de la Florida

Donan obras de arte al aeropuerto de Miami

El fotógrafo Steven Brooke (delante) prepara su cámara para tomar instantáneas de los murales del pinto brasileño Carybé, donados al Aeropuerto Internacional de Miami, luego de permanecer por más de cuatro décadas en el John F. Kennedy de Nueva York.
El fotógrafo Steven Brooke (delante) prepara su cámara para tomar instantáneas de los murales del pinto brasileño Carybé, donados al Aeropuerto Internacional de Miami, luego de permanecer por más de cuatro décadas en el John F. Kennedy de Nueva York. The Miami Herald

Dos enormes murales de colores brillantes del fallecido pintor brasileño Carybé, recuperados después de estar colgados durante casi medio siglo en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, quedarán pronto en exhibición permanente en el Aeropuerto Internacional de Miami.

Después de retirarlos de la terminal de American Airlines en JFK y restaurarlos a un costo de $2 millones, que pagó Odebrecht Construction, los murales están instalados en la Terminal Sur del Aeropuerto internacional de Miami.

Donados por American al Condado Miami-Dade, las obras se presentarán al público el 25 de junio.

"No es una una adición planificada, pero la recibimos de muy buena gana'', dijo José Abreu, director de Aviación de Miami-Dade. "Es una hermosa bienvenida para los pasajeros''.

Los murales, de 51 por 16.5 pies, fueron creados por Carybé, cuyo nombre verdadero era Julio Páride Bernabó, tras ganar el primero y segundo premios en un concurso para presentar obras de arte en el JFK.

Carybé murió en 1997. Nació en Argentina en 1911 y se mudó a Río de Janeiro en 1919. Cuando era boy scout en Río lo apodaron Carybé, un pez de agua dulce, por el cual se le llegó a conocer mundialmente después. En 1950 Carybé se trasladó a Salvador, Bahía, y se hizo ciudadano brasileño. Gran parte de su obra refleja los vibrantes colores, la cultura multiétnica y las tradiciones religiosas de Bahía.

Uno de los murales que se exhibirá en Miami representa a bailarines de festivales populares de toda Latinoamérica. El otro, a individuos que exploran el Oeste de Estados Unidos. Ambos siguen la tradición de los muralistas mexicanos Rufino Tamayo y Diego Rivera, dice Yolanda Sánchez, directora de Arte y Asuntos Culturales del aeropuerto.

Carybé utilizó óleo sobre lienzo y adornó las obras con laminado de oro, vidrio, espejos, botones y cientos de monedas. Sánchez dice que usó varias técnicas para crear superficies distintas.

Pero las obras, llamadas Regocijo y Festivales de las Américas y Descubrimiento y Colonización del Oeste, se arriesgaban a echarse a perder porque se proyectaba demoler de la terminal de American en JFK en el 2007. Los murales estaban fijados a las paredes de la terminal.

Un giro inesperado, que comenzó con un maletero en el JFK, dio lugar a la salvación y restauración de las dos obras, dice Renata Pinheiro, administradora de Mercadotecnia de Odebrecht, parte de una empresa conjunta que participó en las obras de construcción del Aeropuerto de Miami.

El maletero Darren Haggard, de American Airlines, le mencionó a una pasajera brasileña, Beatrice Esteve, que las obras de arte se iban a perder. Afortunadamente, la pasajera conocía a un miembro de la directiva de Odebrecht, Gilberto Sá.

Cuando Esteve regresó a Brasil llamó a Sá, que conocía personalmente a Carybé y a su familia. Eso impulsó un proceso que después incorporó a ejecutivos locales de Odebrecht, American Airlines y Miami-Dade.

Sá contactó a Gilberto Neves, jefe ejecutivo miamense de Odebrecht en Estados Unidos, que a su vez contactó a Peter Dolara, vicepresidente de American Airlines en Miami, Latinoamérica y el Caribe,

Una vez que se retiraron los murales de JFK, un grupo de seis personas tardó nueve meses en restaurarlos en un almacén de 25 pies de puntal en el Bronx, dice Timothy Burica, dueño de Burica Fine Art Conservation, que supervisó el proyecto de restauración.‘‘Estaban descoloridos y en mal estado. Básicamente les dimos nueva vida'', dijo Burica.

American, el aeropuerto ni Odebrecht pudieron calcular el valor de las obras. La última tasación fue hace varios años todavía estaban en JFK.

Según la página electrónica de ArtNet, el precio más alto pagado recientemente en subasta por una pintura de Carybé fue $43,103. Sapateiro, un óleo sobre madera de 1980 mide 24 por 18 pulgadas. Lo vendió James Lisboa Escritorio de Arte, en Sao Paulo, el 10 de junio del 2008.

Para trasladar los murales a Miami hubo que cortarlos en seis paneles de 16.5 por 8.5 pies y después envolverlos debidamente y enviarlos por camión a Miami.

Cada panel pesa 2,700 libras y hubo que reforzar las paredes de la Terminal Sur para colocarlos.

Los murales sólo caben en la Terminal Sur, donde columnas de carga de 20 pies de alto las sujetan, dice Doug Creel, superintendente de Odebrecht Construction. El diseño, planeación y fabricación de los refuerzos estructurales para las obras demoró ocho meses.

Los pasajeros verán los enormes murales entre los pisos tercero y segundo de la Terminal Sur, cerca del vestíbulo de llegadas internacionales. Se establecerá un kiosco con información y un vídeo sobre Carybé, la historia de las obras y el proyecto de conservación.

"Adquirirán nueva vida'', dijo Max Fajardo, director adjunto de Aviación de Miami-Dade. "Tuvo vida en otro lugar y ahora tiene una nueva vida aquí''.

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