Sur de la Florida

Sondeo revela generosidad de surfloridanos hacia los desamparados

Francis, una desamparada que vive en las calles de Miami desde hace 10 años con su esposo Sam, sostiene un vaso plástico en el que un conductor generoso deposita un dólar.
Francis, una desamparada que vive en las calles de Miami desde hace 10 años con su esposo Sam, sostiene un vaso plástico en el que un conductor generoso deposita un dólar. The Miami Herald

¿Es posible que los habitantes del sur de la Florida tengan una debilidad por los mendigos?

Es posible, si se confía en los resultados de una encuesta publicados el martes por los defensores de los indigentes, quienes aconsejan que usted deje de darle monedas a los mendigos en el downtown de Miami y en su lugar se las entregue a ellos.

La encuesta, solicitada por el Fideicomiso sobre Indigentes del Condado Miami-Dade, concluyó que los habitantes de la zona regalan dinero generosamente a los mendigos. Las autoridades de la entidad alegan que la cifra pudiera llegar a $40 millones anuales.

La cifra provocó un escepticismo generalizado --y en algunos casos burlas-- de varios activistas locales y nacionales de los desamparados, que consideraron exagerada la cifra. En comparación, por ejemplo, la campaña anual de recaudación de United Way de Miami, un gran esfuerzo que abarca a empresas grandes y pequeñas, donaciones individuales significativas y cientos de miles de pequeñas donaciones, recaudó $54 millones el año pasado.

"Dios mío, ¿están locos?", dijo Sean Cononie, fundador del periódico Homeless Voice y una organización de ayuda a los indigentes en Broward. "Si fuera así no tendríamos problemas de indigentes en la Florida. Es absolutamente ridículo''.

Pero no importa.

Los funcionarios del fideicomiso, que defienden el cálculo y lo consideran ‘‘conservador'', quieren usar la encuesta para impulsar una idea de Ron Book, un poderoso cabildero: instalar parquímetros viejos o aparatos similares en todo el condado para que la gente pueda donar monedas a los grupos que apoyan a los desamparados, como el fideicomiso, en vez de dar dinero a los mendigos, que simplemente pudieran bebérselo, se alega.

Denver tiene un programa de ese tipo.

Book mencionó la idea durante una conferencia de prensa en la que anunció los resultados de la encuesta, realizada por Zogby International. No ofreció detalles específicos.

"No estoy listo para decirles que es lo que vamos a hacer'', dijo Book, refiriéndose al programa de Denver. "Vuelvan dentro de 60 días y les diré cuál será nuestro plan.

"Creemos que podemos hacer algo significativamente mayor, mejor y más amplio. Queremos ofrecer a la comunidad un lugar donde puedan donar su dinero. Y hay que hacerlo a través de mecanismos de recaudación. Según los resultados de la encuesta y los planes que nuestro equipo está preparando, estamos listos para financiarlo y arrancar''.

Zogby, respetada entidad encuestadora, no generó la cifra de $40 millones, que fue producto de la extrapolación de las conclusiones de la encuesta, que sugieren que la gran mayoría de los habitantes de Miami-Dade dan dinero a los mendigos, por lo general menos de $5.

La mayoría de los encuestados que dan dinero a los mendigos dijeron que no están seguros de que el dinero realmente los ayudara mucho y 61 por ciento dijo que aprovecharía "una forma más confiable'' de dar dinero a los indigentes, indicó Zogby.

Tras la idea de Book hay una polémica concepción que ha dividido a los defensores de los indigentes en todo el país: que no se debe dar dinero directamente a los mendigos.

Aunque con un de dólares pueden comprar comida --o una cerveza-- eso no los saca de las calles, dicen Book y sus seguidores. Pero todo ese dinero junto pudiera ayudar mucho si se entregara a organizaciones con un historial de ayudar a sacar a los indigentes de las calles, dicen.

Además, agregan, muchos mendigos ni siquiera viven en la calle.

"Sé que para mucha gente es un problema de compasión, pero un dólar por aquí y uno por allá no va cambiar las cosas'', dijo Sam Gil, portavoz de Camillus House, el albergue para desamparados del centro de Miami.

"En muchos casos la gente no usa con buenos fines el dinero que le regalan personas bien intencionada. Es mucho más efectivo que lo reciban a través de una organización que los ayude a recuperarse''.

Muchas organizaciones que trabajan con los indigentes han adoptado un punto de vista neutral: que la población debe tener la libertad de regalar su dinero como mejor le convenga, dijo Tulin Ozdeger, director de Derechos Civiles del National Law Center on Homelessness and Poverty en Washington.

"Hay muchas opiniones diferentes'', dijo. "Nuestra postura es que son los individuos los que tienen que decidir y que la gente debe tener derecho a pedir ayuda.

"Hay una interacción humana cuando uno comparte con alguien en la calle, se reconoce que son seres humanos, y hay casos en que la gente realmente necesita esa ayuda''.

Cononie, del Homeless Voice, fue más directo: "Yo le puedo dar unos dólares a un mendigo, Por supuesto, algunos pudieran comprarse una cerveza. ¿Pero no es mejor a que vayan a robársela de un 7-11?"

Algo en lo que todos concuerdan: la cifras de Book parecen exageradas. Una encuesta del 2005 en Denver concluyó que la gente donaba a los mendigos unos $4.5 millones al año.

"He verificado con un par de analistas y nuestro equipo de investigadores, y todos tienden a estar de acuerdo con que $40 millones parece demasiado'', dio Catherine An, portavoz de la National Alliance to End Homelessness in Washington, en un mensaje electrónico.

En un momento de la conferencia de prensa, Book alegó que algunos mendigos ganan entre $500 y $700 diarios. Suponiendo que salgan a pedir dinero 200 días al año, esto significaría $100,000 al año. Cuando se lo señalaron, Book dijo que no podía respaldar la cifra.

Una encuesta del 2007 entre mendigos en Las Vegas calculó que los ingresos eran sólo $192 mensuales.

Creado en 1993 por la Comisión del condado, el Fideicomiso para Indigentes es responsable de los programas para ayudar a los desamparados en Miami-Dade. Tiene un presupuesto anual de $40 millones, de los cuales unos $12 millones provienen de un impuesto local de 1 por ciento a los alimentos y bebidas. El fideicomiso también recibe fondos de los gobiernos estatal y federal.

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