Sur de la Florida

Descubren accidentalmente evidencias de un cementerio

TERESETA DEVEAUX, de 100 años, afirma que ese lugar era un cementerio. "Yo pasaba por allí todos los días. No era muy grande, pero allí era donde se enterraban los cadáveres en Lemon City''.
TERESETA DEVEAUX, de 100 años, afirma que ese lugar era un cementerio. "Yo pasaba por allí todos los días. No era muy grande, pero allí era donde se enterraban los cadáveres en Lemon City''.

Equipos de construcción excavaban una parcela de terreno cerca de la calle 71 del noroeste cuando encontraron algo inesperado: huesos de una mano, un cráneo humano, los esqueletos de dos niños pequeños. Luego aparecieron lápidas deshechas, clavos, botones y manijas de ataúdes.

El equipo, que trabajaba en un proyecto de viviendas asequibles cerca de la Interestatal 95, había tropezado con lo que parecía ser un cementerio olvidado y un tentador enigma que ha dejado perplejos a los arqueólogos e historiadores más conocedores de Miami:

¿Quién estaba enterrado allí y desde cuándo? ¿Cómo el cementerio se borró de la historia? ¿Y cómo y dónde se deben sepultar de nuevo los restos hallados?

Hasta el momento, las respuestas han resultado muy elusivas. Una extensa investigación desde que la parcela fue descubierta a finales de abril no ha arrojado nombres o documentos oficiales de ningún tipo que indiquen que hubo alguna vez un cementerio en esa zona, excepto dos mapas comerciales de 1925 y 1936 que muestran que en el lugar una vez hubo un cementerio.

Personas que han vivido toda la vida en Miami recuerdan, a partir de experiencias personales y tradiciones familiares, que en el lugar había un cementerio informal para negros al este de la I-95, entre la Calle 71 y la línea del Florida East Coast Railroad, que corre paralela a esa calle.

Un análisis preliminar de los huesos sugiere que pueden haber sido de personas de la raza negra, pero no es una conclusión definitiva, manifestó Bob Carr, renombrado arqueólogo del sur de la Florida, contratado por los urbanizadores del proyecto para investigar el hallazgo.

Los clavos son de un tipo que se usaba a principios del siglo XX. "No hay duda de que era un cementerio'', afirmó Carr, y agregó: "Pero nadie sabe mucho más. Es algo muy poco común. Es un verdadero misterio histórico''.

El terreno es hoy una especie de tierra de nadie, lleno de almacenes y talleres de reparación de autos, junto a la vía férrea todavía en uso, junto a los barrios históricos de Buena Vista, Little River y Lemon City, algunos de los más antiguos de la ciudad.

Hasta que el desarrollo urbano llegó a la zona en los años 1920, según la historiadora Arva Moore Parks, era una comunidad agrícola compuesta mayormente de blancos no hispanos, aunque había también pequeños grupos segregados de negros asentados allí.

Algunos de éstos últimos eran trabajadores ferroviarios y de la agricultura, dijo Enid Pinkney, presidenta del comité afroamericano del Dade Heritage Trust.

"Cuando morían había que enterrarlos en alguna parte'', afirmó Pinkney, quien agrega que no ha encontrado ningún documento que lo verifique, así que acudió a la lúcida memoria de una mujer de 100 años que vive en Brownsville, llamada Tereseta DeVeaux.

"Ese lugar era un cementerio cuando yo era niña'', dijo DeVeaux. "Yo pasaba por allí todos los días. No era muy grande, pero allí era donde se enterraban los cadáveres en Lemon City''.

DeVeaux recuerda que cuando era adolescente asistió a los funerales del agricultor Theophilus Clark. Pinkney no ha podido localizar a ningún familiar de Clark.

"¿Que si era un cementerio de negros?", dijo DeVeaux. "Por supuesto. ¿Cómo hubiera podido yo ir a un funeral de blancos?"

Pinkney organizó una reunión comunitaria para hoy por la mañana para conocer los recuerdos de los vecinos y tal vez localizar a los descendientes de los enterrados allí.

Sin más información, podría hacerse difícil decidir dónde y cómo enterrar los restos, que en estos momentos están en la Oficina del Médico Forense de Miami-Dade.

Una solución posible, dice Patrick Range, abogado que representa al urbanizador del proyecto, es hacerlo en el lugar, con una placa o un monumento.

Las leyes estatales no prohíben construir en terrenos de antiguos cementerios, siempre y cuando se dé sepultura adecuada a los restos humanos, dijo Range. La funeraria de su familia, muy conocida en la comunidad negra de Miami, se ocuparía de arreglarlo todo.

"Queremos hacer las cosas bien, algo que sea respetuoso, apropiado y tenga la aprobación de la comunidad'', dijo Range.

"De qué comunidad, eso es todavía una interrogante''. El terreno, donde se ha construido varias veces a lo largo de los años, estuvo ocupado recientemente por una instalación de la YMCA que fuera demolida para construir los dos edificios residenciales de Village Carver. La YMCA es la dueña de la propiedad de 8 acres, que arrendó al proyecto, una asociación entre Carlisle Development Group y Biscayne Housing Group.

Los restos fueron descubiertos al excavar la tierra para la primera torre, que ya está avanzada.

Las obras en ese edificio, que se detuvieron al principio, han continuado, pero las excavaciones a su alrededor se han detenido mientras los arqueólogos examinan el suelo en busca de pistas y restos.

Carr dijo que todavía están encontrando fragmentos de huesos y restos parciales, y que tratan de determinar el tamaño del cementerio usando equipos especiales.

Los urbanizadores, guiándose por la única evidencia documental encontrada desde el descubrimiento de los restos --el mapa comercial--, creen que el edificio en construcción podría estar sobre una parte del cementerio.

Un mapa sitúa el cementerio en el extremo este de la propiedad, dijo Range, elabogado.

El proyecto ha sido estudiado con todo detalle por las autoridades, pero ningún documento público o archivo de propiedades indica la presencia de un cementerio en el lugar.

"No teníamos razón para creer que había un cementerio en ese terreno, ni siquiera un vestigio'', dijo Range. "Ciertamente no fuimos los primeros en construir en este terreno''.

El hallazgo se ha convertido en una causa para los árbitros culturales de la población negra de Miami, quienes han trabajado durante años para asegurar que la historia no desaparezca con los recuerdos de una generación que envejece.

El movimiento ha llevado a nombrar calles y a campañas para renovar lugares históricos amenazados por la demolición o la urbanización, o descuidados después de la integración. El cementerio parece formar parte de esta última tendencia.

"Ha habido una tradición de descuidar los cementerios de negros y usarlos para proyectos de urbanización tanto públicos como privados'', dijo Marvin Dunn, Psicólogo que ha escrito libros sobre la historia de los afroamericanos en la Florida. "Nos incumbe honrar la memoria de los cadáveres que se enterraron allí. No se trataba de vagabundos ni vagos. Eran personas honestas que murieron de muerte natural''.

Asimismo, hay algunos que no necesitan pruebas de ningún tipo. Cuando la activista local Georgia Jones Ayers se enteró del hallazgo, se quedó con la boca abierta.

"Dios mío, al fin estoy en paz, porque ya sé dónde está mi papá'', recuerda haber dicho Ayers. "Finalmente pueden creer lo que les dije''.

La redactora Jennifer Lebovich, de The Miami Herald, contribuyó a este reportaje.

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