Sur de la Florida

Buscando empleo: a mal tiempo buena cara

Reama Joss es examinada por el Dr Jason Shapiro en  TRIBECA Medaesthetics.
Reama Joss es examinada por el Dr Jason Shapiro en TRIBECA Medaesthetics.

Con los niveles de desempleo en su punto más alto en 25 años, quienes andan en busca de empleo como el diseñador de interiores Jerry Johnson, de 55 años, están recurriendo a procesos cosméticos para parecer más jóvenes, con la esperanza de lucir mejor y tal vez así conseguir más clientes.

Johnson, la tenedora de libros Raema Joss de Hollywood y Laurie Miller, una artista de cincuenta años que trabajaba en un barco crucero, están entre las 1,200 personas que recientemente han perdido sus empleos en la Florida y que han estado tratando de conseguir Botox y otros rellenos dermales gratis, además de liposucción y otros procedimientos cosméticos ofrecidos por el doctor Jason Shapiro, con práctica en Fort Lauderdale.

Johnson, que el año pasado cerró la mueblería que abrió cinco años atrás en Las Olas Avenue, fue uno de los 50 seleccionados para recibir procedimientos gratis. "Ha sido difícil'', dice. "Uno se siente como un dinosaurio''. El espera que suavizar sus arrugas en los ojos y aclarar sus manchas faciales le dé un aspecto más joven que finalmente le ayude a conseguir trabajo.

En todo el país, un creciente número de personas están recurriendo a procedimientos cosméticos para lucir mejor al buscar trabajo, o para poder mantener el que todavía tienen. Una encuesta de médicos de la American Academy Facial Plastic and Reconstructive Surgery muestra que el 75 por ciento de los médicos dijeron haber tratado pacientes que les pidieron cirugías plásticas faciales para mantenerse competitivos en el trabajo.

"La juventud en los trabajos cada vez se recalca más'', dice el doctor Steven Pearlman, un ex presidente de la organización. "Los expertos, otrora representados en los anuncios con arrugas, ahora han sido sustituidos por jóvenes ambiciosos con varios diplomas y el aspecto de poseer una energía sin límites''.

El doctor Frederic Brandt, con práctica en Coral Gables y en Nueva York, está de acuerdo. Durante el 2008, un número cada vez mayor de personas vienen pidiendo algún proceso cosmético para tratar de aumentar su carácter competitivo.

"Lo consideran una inversión'', dice Brandt. "Consideran que el dinero que se gastan en esto los va a ayudar a conseguir empleo y que al final se pagará solo y más aún''.

El precio no tiene que ser prohibitivo. Una cirugía puede costar entre $1,200 y $6,000; las inyecciones de Botox comienzan en unos $300, y blanquear los dientes profesionalmente en unos $500.

Shapiro, el internista de Fort Lauderdale que dio procedimientos gratis, dijo que lo conmovieron los relatos de algunos solicitantes de que no tenían trabajo, se sentían poco atractivos y de que los empleadores los ignoraban a pesar de su experiencia. Sus pacientes concluyen sus arreglos en Elite Group, una peluquería de Fort Lauderdale, y Universal Legal, que recluta empleados para el giro legal.

"Uno puede tener talento, pero es necesario el aspecto también'', dice Miller, que integró la banda femenina Exposé en la década de los años 80.

"Tal vez esto ayude'', dijo ella mientras un anestesista le aplicaba una solución química para acelerar la exfoliación y realzarle el cutis.

Incluso para personas que buscan empleo y no consiguen tratamientos gratis, los resultados podrían valer la pena, dijo la gerontóloga neoyorquina Ellen Eichelbaum, autora de 286 Things You Should Never Do or Say When Working With an Older Client (286 cosas que uno nunca debe hacer o decir cuando esté trabajando con un cliente de cierta edad).

Los trabajadores "de cierta edad'' o que parecen mayores de lo que son, ya han confrontado dificultades en encontrar trabajo, y la tarea es peor aún ahora.

"Si yo pudiera darme el lujo de hacerme una cirugía facial lo haría'', dijo Eichelbaum, que ya ha cumplido 60 años. En el mercado de trabajo, según ella, "a la gente de 40 y 45 años ahora se les considera viejas. ¿Qué va a hacer una persona de 60 años?"

Aunque quitar las llamadas "patas de gallo'' podría no ser la razón específica para que alguien consiga trabajo, Eichelbaum dice que los procedimientos pueden jugar un papel indirecto porque las inyecciones realzan más que solamente el cutis de la gente.

"Uno oye hablar de personas que se sienten mucho mejor después de los tratamientos'', dice ella. "El trabajo lo consiguen por su autoestima''.

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