Sur de la Florida

Reforma de salud sería muy costosa

Dr. Joseph Lamelas y Dr. Clark Wang durante una intervención cardiovascular en el Mount Sinai Medical Center de Miami Beach.
Dr. Joseph Lamelas y Dr. Clark Wang durante una intervención cardiovascular en el Mount Sinai Medical Center de Miami Beach.

El plan de reforma del sistema médico del presidente Barack Obama podría significar un alivio para los casi 50 millones de personas sin seguro médico en el país, una fuerza laboral más saludable con menos posibilidades de perder días por enfermedad y salas de emergencias menos atestadas de personas que no pueden permitirse ir a un médico de cabecera.

Pero también podría significar la pérdida de miles de millones de dólares para la economía del sur de la Florida, la consolidación o el cierre de algunos hospitales y la desaparición de un sinfín de empleos en el lucrativo sector de los servicios médicos.

Eso se debe a que la reforma del sistema médico costaría $1 billón. Un manera de ayudar es ahorrar dinero eliminando los gastos excesivos por concepto de visitas al hospital y exámenes médicos innecesarios. Hay pocos lugares en los que el costo de la atención médica esté más inflados que en el sur de la Florida, especialmente en Miami.

Como promedio, un anciano en Miami le cuesta al Medicare casi dos veces y medio más que en Minnesota/St.Paul, "una variación inexplicable e injustificada'', dice Manuel Antón, presidente de operaciones del Hospital Mercy en Miami.

En el sur de la Florida hay más médicos que remiten a más pacientes a más especialistas y ordenan más pruebas de alta tecnología que en otros lugares. Como resultado, el seguro médico que ofrecen las empresas en esta región son 20 por ciento más costosos.

Pero no estamos más saludables ni vivimos más.

Con tanto en juego, pudiera esperarse que los servicios médicos del sur de la Florida estuviera unido contra las reformas, pero no es así y reconoce que el sistema funciona mal y debe modificarse.

"Lo que está ocurriendo aquí no es sostenible'' dice Brian Keeley, jefe ejecutivo de Baptist Health South Florida, el mayor empleador no gubernamental de la región.

"No cabe duda que nos afectará'', dice Linda Quick, presidente de la Asociación de Hospitales y Servicios Médicos del Sur de la Florida.

Hay muchos pacientes desesperados por que se tomen medidas con rapidez. Cathy Price, de 55 años y vecina del sur de Dade, perdió su seguro médico el mes pasado cuando el negocio de su esposo decayó con la recesión y no pudieron seguir pagando las primas. ‘‘No es fácil. Llevamos mucho tiempo pagando impuestos. Creo que hay que hacer algo''.

Los que no pueden pagar seguro médico no son los únicos afectados por el sistema. Los elevados costos médicos son un motivo importante por los que muchas compañías no se establecen en esta zona, dice Steven Ullmann, profesor de Economía de Servicios Médicos de la Universidad de Miami.

Es más, una reforma que ofrezca cobertura universal haría bajar algunos gastos, dice Ullmann, porque los asegurados tienen más probabilidades de recibir atención preventiva antes que una enfermedad se complique y requiera tratamientos costosos.

Pero el cambio será doloroso y desorientador, especialmente en el sur de la Florida. Las estadísticas laborales federales muestran que en Miami-Dade y Broward hay 218,000 personas que trabajan en el sector médico, que tuvieron ingresos de $9,800 millones en el 2007. Buena parte de esos ingresos está apoyada por el Medicare, que pagó $9,400 millones en los dos condados en el 2007. Eliminar parte de esos fondos del Medicare significará eliminar empleos.

Investigadores del Dartmouth College, que estudian desde hace mucho tiempo la información del Medicare, indican que buena parte del dinero proviene de pacientes que reciben tratamientos innecesarios o de un costo exageradamente elevado.

En Miami las pruebas de diagnóstico y laboratorio entre los ancianos son tres veces más caras per cápita que en Minnesota. Los exámenes de diagnóstico de un anciano de Fort Lauderdale cuestan el doble.

En los últimos seis meses de vida, cuando el costo de la atención médica realmente se dispara, el anciano promedio del sur de la Florida pasa por lo menos dos veces la cantidad de días en cuidados intensivos que los ancianos del resto del país y reciben servicios de especialistas por lo menos dos veces más.

Para entender la glotonería en los servicios médicos en el sur de la Florida hay que observar su historia y su cultura. En esta zona hay una gran abundancia de hospitales y médicos especializados que se remonta a los primeros días del Medicare, cuando la región era verdaderamente un paraíso de retirados. En ese entonces el Medicare lo pagaba virtualmente todo.

Pero los ancianos ya no son mayoría en áreas como Miami Beach y el Medicare ha restringido sus normas en asuntos como la cantidad de días que un paciente puede estar ingresado. Pero el gran número de camas y de especialistas no ha cambiado y ese es parte del problema.

En la mayoría de los sectores, más opciones significa más competencia y precios más bajos. En el sector médico es lo contrario. Los hospitales y consultas médicas compiten por pacientes comprando equipos ultramodernos, que no se pueden amortizar a menos que se usen.

Así que el sector se asegura que esos equipos se usen lo más posible.

Los médicos indican a los pacientes los exámenes que necesitan y se los realizan, dictando de hecho la oferta y la demanda. Como un tercero --una compañía privada o el Medicare-- paga la mayor parte de la cuenta, los pacientes rara vez se quejan.

"El uso aumenta [de los equipos] aumenta, incluso cuando no es necesario'', dice Ullmann.

Esto se complica con el alto nivel de especialistas --7 de cada 10 médicos-- en el sur de la Florida.

Los cardiólogos remiten sus pacientes a neurólogos, que a su vez los remiten a gastroenterólogos, que entonces los refieren a urólogos. Cada uno de esos especialistas ordena numerosas pruebas.

Los servicios de los especialistas son mucho más costosos que los de un médico primario. Un gastroenterólogo cobra mucho más por una colonoscopia que un médico general por tratar un dolor común y corriente.

En Europa hay 70 médicos primarios por cada 30 especialistas, lo contrario de Estados Unidos. Ese es un motivo por el que en Europa se gasta la mitad que aquí en servicios médicos.

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