Sur de la Florida

Inician labores en estadio de los Marlins

La pieza que faltaba en los 15 años de búsqueda de un estadio propio para los Marlins en el sur de la Florida resultó ser una combinación de $6.2 millones, confusiones políticas de última hora y una votación en el Ayuntamiento a la 1 a.m.

El miércoles por la mañana, horas después de llegarse a un acuerdo, un grupo de trabajadores se agrupó en el lugar donde antes se levantó el Orange Bowl para comenzar la construcción del nuevo estadio. El miércoles por la tarde, Carter Hammer, director de Finanzas de Miami-Dade, viajó a Nueva York para firmar una emisión de deuda de $300 millones para pagar buena parte de la construcción del estadio en La Pequeña Habana.

"El proyecto ya empezó'', dijo el administrador de Miami-Dade, George Burgess, el miércoles por la tarde. "Todo está planeado y con su precio. Tenemos en orden las finanzas para construir el estadio''.

Esto es un paso de avance enorme en la campaña --que hasta ahora había fracasado repetidas veces-- para construir un estadio de béisbol en Miami. Por su parte, directivos de los Marlins dijeron que el equipo estaba preparándose para jugar en el estadio el día inaugural de la temporada del 2012.

Para que ese cronograma se mantenga, el equipo y el gobierno local tendrán que evitar demoras y contratiempos en la construcción, tarea nada fácil en el sur de la Florida.

Mientras tanto, incluso con trabajadores presentes en el lugar de la obra, algunos todavía trataban de hallarle sentido a la gran actividad del martes por la noche y las primeras horas del miércoles, cuando la financiación del estadio demostró ser algo difícil hasta último minuto.

Los críticos todavía preguntan --sin tener respuestas-- cuánto terminará costando el estadio cuando cuando se pague a los que compren los bonos. Burgess dijo el miércoles que no sabe cuál será el costo final.

Una autoridad municipal dijo que las enmiendas de última hora aprobadas por los comisionados del condado exigían otra votación en la Comisión de Miami para ratificar los cambios porque el municipio de Miami es parte del acuerdo con Miami-Dade y los Marlins.

"Me parece que el municipio debe votar para que sea un acuerdo oficial'', dijo el comisionado de Miami Marc Sarnoff, que votó contra el estadio a principios de este año. "El acuerdo no refleja lo que firmamos''.

Pero autoridades de Miami-Dade dijeron que no había necesidad de otra votación, después que los directivos de los Marlins, que enfrentaban un déficit de $6.2 millones para la construcción financiada por la emisión de bonos, prometieron que el equipo daría el dinero que faltaba.

"No tenemos ningún cambio en el acuerdo'', dijo Geri Keenan, asistente del asesor jurídico del condado.

Para demostrarlo, autoridades del condado firmaron los dos acuerdos de emisión de bonos el miércoles por la tarde, que oficialmente puso en marcha el paquete financiero del estadio. Una serie de deuda suscrita por Merrill Lynch fue de $219,652,000 y la otra, suscrita por JP Morgan, fue de $80,767,000.

"Una vez se firme el acuerdo ni el gobierno municipal ni el equipo pueden echarse atrás'', dijo el presidente de los Marlins, David Samson. "La única forma que este acuerdo puede rescindirse es si la deuda no se vende, algo que no sucede nunca''.

El condado tiene planeado buscar emitir $150 millones en deuda adicional este año, que se usarían para el estadio y el servicio de deudas anteriores.

Sin embargo, el acuerdo original de deuda por $300 millones parecía mucho menos seguro el martes por la noche cuando Burgess les dijo a los comisionados que una parte de los bonos tenía una tasa de interés más alta de lo previsto (más de 8 por ciento), lo que dejaba al condado con un déficit de $6.2 millones en su cifra proyectada de $306 millones.

Los dos problemas: el déficit y el acuerdo de construcción del estadio tenían que cambiarse porque los comisionados habían aprobado anteriormente limitar a 7.5 por ciento la tasa de interés de la deuda.

Eso hizo que Samson prometiera que el equipo cubrirá el faltante de $6.2 millones. Algunos críticos consideraron esta inyección de dinero de última hora una señal de que Miami-Dade no había conseguido suficientes concesiones anteriormente. Aunque el equipo debe aportar $120 millones y pagar un préstamo de $35 millones del condado, el grueso de los $644 millones que costará el estadio se financiará con deuda emitida por Miami-Dade.

Después de varias horas de confuso debate entre los comisionados --a lo que siguió más horas de discusiones del equipo jurídico del condado para hacer los cambios-- las autoridades de Miami-Dade decidieron aumentar la tasa de interés de la deuda a 8.2 por ciento para poder venderla.

La única dificultad era que la tasa promedio de toda la deuda no podía rebasar el 7.5 por ciento.

La votación se realizó después de la 1 a.m.

A las 6:30 a.m. John Price se reunió con otras dos docenas de trabajadores, preparándose para comenzar a limpiar el lugar de la obra, con un área de 42 acres, donde se levantará el estadio con techo retráctil y capacidad para 37,000 personas.

El inicio oficial de la obra está fijado para el 18 de julio .

"Me encantan los Marlins'', dijo Price, que trabaja con American Engineering and Development Corp., de Hialeah Gardens. "Ya era hora que tuvieran su propio estadio''.

El redactor Clark Spencer, de The Miami Herald, contribuyó a este reportaje.

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