Sur de la Florida

Conmemoran 15 aniversario del remolcador 13 de marzo

UN GRUPO de estudiantes de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y la Universidad de 
Miami se toman de las manos alrededor de la fuente principal en el campus de FIU, en recuerdo de 
las víctimas del remolcador 13 de marzo.
UN GRUPO de estudiantes de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y la Universidad de Miami se toman de las manos alrededor de la fuente principal en el campus de FIU, en recuerdo de las víctimas del remolcador 13 de marzo. C.M. GUERRERO cf,hvm,8.5 / El Nuevo Herald

No hubo gritos ni golpes.

Jorge García Más recuerda el día en que se reunió en un barrio de La Habana con Jesús Martínez, el capitán del barco que embistió el remolcador "13 de Marzo'', causando la muerte a 37 personas. No tuvo ningún reparo en decirle, sin alzar la voz, que era un asesino.

"Me dirigí a la esposa de Jesusito, [Martínez] que estaba ahí también y le dije: ‘Mire, usted está al lado de un hombre que es asesino de niños, aún cuando yo me muera quedarán siempre los hijos nuestros, para que los culpables sean condenados' ''.

Este tenso encuentro fue recordado el lunes por García al cumplirse 15 años de la tragedia del remolcador "13 de Marzo'' en la que murieron 10 niños.

Para García, quien perdió 14 familiares en el dramático suceso, este es un año más de impunidad.

"No se ha hecho lo suficiente para que los culpables paguen por este crimen'', explicó.

En la madrugada del 13 de julio de 1994, el remolcador zozobró a siete millas de las costas habaneras con 68 personas a bordo que intentaban salir de la isla. Fue rodeado por tres embarcaciones del gobierno cubano que disparaban chorros de agua y eventualmente provocaron el hundimiento en medio de los gritos de auxilio de los pasajeros.

El gobierno cubano ha negado su responsabilidad en los hechos, a los cuales se ha referido como ‘‘un lamentable accidente''.

La tragedia parece languidecer en la memoria del exilio en Miami.

El lunes, jóvenes organizadores de una vigilia en los predios de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) no lograron convocar suficientes interesados para cerrar un círculo de manos cogidas alrededor de una fuente del recinto.

Sólo 25 personas asistieron al evento y guardaron 15 minutos de silencio en memoria de las víctimas del remolcador.

"Nosotros no descansaremos en seguir denunciando los atropellos de la represión de Castro'', dijo Juan Carlos Sánchez uno de los estudiantes que organizó la vigilia.

En la noche, ante una escasa asistencia, en el Graham Center de FIU, García rompió en llanto cuando leía una carta de un amigo en la que mencionaba la muerte de su hijo Joel en el remolcador.

García, quien escribió El hundimiento del remolcador, un libro producto de cinco años de investigación dentro de Cuba, dijo a El Nuevo Herald que a los pocos días de la tragedia lo visitó un hombre que no quiso identificarse y le entregó una lista de unas 30 personas que, según él, participaron en la cadena de mando de la matanza.

Entre ellos estaba Martínez, el capitán del barco Polargo 3 de la Empresa Estatal de Servicios Marítimos (EESM) que chocó la popa del "13 de Marzo'', lo que marcó el comienzo de la tragedia. El extraño informante le comentó que Martínez no tenía protección policial.

"Mi primer impulso fue coger un cuchillo que había en mi casa que era instrumento de trabajo de un cuñado. Me lo pongo en la cintura y digo que voy a ajusticiar a Jesusito'', recordó García. ‘‘Pero no tengo valor de matar a un mosquito, y hubo una reflexión, muy a tiempo, puse el cuchillo en la mesa y hablé con mi hijo''.

La familia acordó contratar personas que siguieran la rutina de Martínez. A un mes de la tragedia, García, en compañía de una abuela de víctimas del hundimiento, abordaron a Martínez en una casa en un reparto habanero que no quiso identificar.

García contó que lo primero que le dijeron a Martínez fue que si algo malo le pasaba a él o a su familia, no sería responsabilidad de los parientes de las víctimas.

"En este punto ya habíamos entendido el plan de la Seguridad del Estado'', recordó García. ‘‘Ellos querían que nosotros ajusticiáramos a este individuo para convertirlo en héroe de la revolución y decir que los familiares de las víctimas éramos unos asesinos''.

Martínez estaba muy nervioso y no dio mayores explicaciones. Tras la reunión, García le tomó una fotografía.

"Todo fue muy tenso'', agregó García. "No hubo malas palabras, teníamos una manera de reprimir los instintos de atacarlo y le pedimos a Dios que nos permitiese mantenernos estables. No es fácil tener frente a ti al hombre que ha acabado con tu familia''.

Martínez está mencionado en la denuncia interpuesta desde el 2002 por García ante el Tribunal Internacional de Naciones Unidas. También está acusado el ex mandatario Fidel Castro, quien, según las pesquisas del autor del libro, dio la orden de "dar un escarmiento'' al remolcador. García informó que desde hace siete años no ha sabido nada del curso que se le ha dado a su denuncia internacional.

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