Sur de la Florida

Joven pirata informático se inició en South Miami High

ALBERT GONZALEZ en el anuario de South Miami High en 1999.
ALBERT GONZALEZ en el anuario de South Miami High en 1999. EFE

Años antes de su arresto en el mayor robo de números de tarjetas de crédito en la historia de Estados Unidos, Albert González realizó una audaz operación desde una computadora en la biblioteca de la escuela secundaria South Miami: penetró la red informática del gobierno de la India.

Cuando agentes del FBI llegaron a la secundaria, el callado estudiante, en ese momento de 17 años, ya había penetrado los sistemas de seguridad y había dejado como marca una serie de mensajes ofensivos.

La exitosa penetración de una red informática al otro lado del mundo asombró a los administradores escolares y mostraba las destrezas que definirían a González como el pirata informático más prolijo en la historia del país.

Acusado de robar más de 130 millones de números de tarjetas de crédito en un amplio caso de estafa, González, nacido en Miami, escapó del castigo hace una década cuando penetró la red gubernamental india.

"De repente el FBI llegó a la escuela y querían las dos computadoras de la biblioteca'', recordó Thomas L. Shaw, director de la secundaria South Miami. "Esto fue realmente grave''.

Para González, de 28 años, la penetración informática fue el principio de una carrera de piratería electrónica que según los fiscales ha tocado la vida de millones de consumidores en todo el país.

González ha sido acusado tres veces desde el año pasado por implementar robos masivos de tarjetas de crédito y débito de varios de los principales minoristas y empresas procesadoras de pagos del país.

Conocido ahora como el rey del robo de identidad, González comenzó a aprender el funcionamiento de las computadoras de manera inocente en un vecindario de clase trabajadora de Miami-Dade.

A los 8 años, sus padres, María y Alberto, le compraron su primera computadora en momentos en que la internet maduraba, y para cuando tenía 9 años ya podía eliminar virus informáticos, dijo su abogado y antiguo amigo de la familia, René Palomino Jr.

"No salía ni jugaba football con sus amigos'', dijo Palomino. "Siempre estaba frente a la computadora. Su mejor amiga era la computadora''.

Fue durante los años de escuela primaria que se fascinó cada vez más con la complejidad de las computadoras, y que comenzó a afinar las habilidades que le vendrían bien a mano durante las próximas dos décadas.

Mientras se sumergía en el desarrollo tecnológico de los años 90, González pasaba la mayor parte del tiempo solo, dicen varios compañeros de escuela.

"Era el tipo de muchacho que la gente realmente no nota en el aula. Era tranquilo, reservado'', dijo Cynthia Barberena, de 27 años. "En realidad era un tipo como cualquiera. No era popular. Era muy tranquilo y tenía su pequeño grupo de amigos''.

Palomino dice que conoció a González cuando el joven era monaguillo en la Iglesia Príncipe de Paz, a la que asistían su padres y su hermana mayor, Frances.

"Era muy educado y callado'', dijo Palomino, que en esa época era director temporal de actividades juveniles.

Pero el interés de González en las computadoras y la internet comenzó a alarmar a sus padres, agregó. "Después de acostarlo, a la 1 o las 2 de la madrugada, su madre lo encontraba después frente a la computadora'', dijo Palomino.

Cuando empezó la secundaria tomó clases de informática y era el más destacado.

En el último año de secundaria, él y otros dos alumnos llevaron sus conocimientos por el camino indebido al conectarse mediante la computadora de la biblioteca de la escuela, ocultaron su ubicación y se las arreglaron para penetrar la red informática del gobierno indio.

"Fue cosa de muchachos'', dijo Palomino. "Sólo les dejaron mensajes ridículos sobre su cultura''.

Pero Shaw dijo que fue mucho más que una travesura. "El FBI vino a la escuela y nos pidió las computadoras --dos-- de la biblioteca'', dijo.

"Nunca nos había pasado nada así''.

Los agentes se llevaron los aparatos y realizaron varias pruebas, que determinaron que González y otros habían penetrado el sistema. "Lo que recuerdo es que tuvieron que cancelar cheques allí a causa de lo ocurrido''.

Shaw dijo que lo sorprendieron las revelaciones ya que "ninguno de los muchachos había tenido problema alguno con la ley''.

Palomino dijo que González no fue acusado de nada en ese momento. "Sólo le dijeron: ‘No toques tu computadora durante seis meses' ''.

Su próximo roce con la ley fue en diciembre de 1999, cuando lo acusaron de posesión de marihuana, pero la fiscalía retiró la acusación.

Para ese entonces se había graduado entre los 50 primeros alumnos de su clase y se fue a vivir a Nueva York, donde conoció en la internet a las personas que con el tiempo serían acusadas junto con él en distintos casos.

Para el 2003 ya usaba el nombre en clave soupnazi y viajaba entre el sur de la Florida y Nueva York mientras realizaba lo que, según la fiscalía, fue la penetración sistemática de sistemas informáticos en toda la costa este hasta el 2007, según las acusaciones federales.

El lunes González rompió récords cuando, junto con otros dos acusados cuyos nombres no han sido dados a conocer, fue acusado en una enorme confabulación para robar los números de tarjetas de crédito de 130 millones de personas, el mayor robo de su tipo hasta la fecha.

Palomino, que acaba de regresar de visitar a González en una cárcel de Nueva York, dijo que está "muy arrepentido de lo que ha pasado. Sabe que se ha colocado en una situación muy difícil y está arrepentido''.

Para los que recuerdan al González de años atrás, la imagen pública de un delincuente es una sorpresa.

"Me quedé sorprendida'', dijo Barberena, la compañera de clase de González. "Me dije: ‘Ay, Dios mío'. El era el tipo de muchacho que nunca se metía en problemas''.

Los redactores Scott Hiaasen y Tolu Olorunnipa, de The Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

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