Sur de la Florida

Centro Botánico Montgomery celebra su 50 aniversario

MAS DE mil especies de plantas, entre ellas más de 620 especies de cicadáceas y palmas, las dos especialidades del centro, prosperan en los 120 acres del jardín.
MAS DE mil especies de plantas, entre ellas más de 620 especies de cicadáceas y palmas, las dos especialidades del centro, prosperan en los 120 acres del jardín. CHRIS CUTRO / FOR THE MIAMI HERALD

Plantas que compartieron el paisaje prehistórico con dinosaurios como algunos saurópodos herbívoros y alosaurios carnívoros se pueden ver actualmente en el sur de la Florida, en un jardín de investigación de Coral Gables, poco conocido, que celebra su 50 aniversario este año.

Los botánicos de otros países tienen más probabilidades de conocer el Centro Botánico Montgomery que los vecinos del lugar. "Esperamos que eso cambie'', dice M. Patrick Griffith, que tomó las riendas del centro en mayo del 2005.

Más de mil especies de plantas, entre ellas más de 620 especies de cicadáceas y palmas, las dos especialidades del centro, prosperan en los 120 acres del jardín botánico. La Sociedad de Jardines Públicos de Estados Unidos le ha dado al lugar la clasificación de Colección de Importancia Nacional.

Conservar plantas raras y amenazadas y compartir información con científicos y entusiastas de la botánica en todo el mundo es la misión de los empleados y voluntarios del jardín.

Poco antes del huracán Andrew en 1992, el jardín comenzó a patrocinar expediciones para conseguir plantas que se han perdido en tormentas y especies raras.

Y hay pocas más raras que la Hemithrinax exmaniana, conocida comúnmente como la palma de chupete, que solamente crece en tres colinas calizas del norte de Cuba, llamadas mogotes. Y está también el pino wollemi, de esos árboles conocidos como "especie lázara'', que hasta 1994 sólo se conocía como fósil; en ese año los rusos encontraron especímenes vivos una cañada en Australia.

"Se pensaba que estaba extinto y ahora es un nuevo género'' anota Chad Husby, un notable biólogo de coníferas y árboles que florecen.

Los científicos del Centro Montgomery buscan también plantas amenazadas para preservarlas.

"Esta especie es de Palau, Guam y Rota, en Micronesia'', dice el principal biólogo de cicadáceas Michael Calonje, señalando una Cycas micronesia.

Alcanza 36 pies de altura y está amenazada en su hábitat natural por una plaga de minúsculos insectos que chupan la savia. "Los insectos no han llegado a Yap o a Palau, pero han diezmado enteramente la población nativa de cicadáceas en Micronesia'', dice Calonje.

Attalea Crassispatha, una pequeña palma de aceite nativa del suroeste de Haití, también necesita protección.

"Hay menos de 30 de esas palmas en estado silvestre'', dice el principal biólogo experto en palmas Larry Noblick, añadiendo que la razón principal es la destrucción de los bosques de Haití.

La historia del Centro Montgomery se remonta a 1934, cuando el coronel Robert Montgomery, contador, abogado y aficionado a la botánica, compró 65 acres en Coral Gables, eliminó la maleza y comenzó la colección, que después se llamó Coconut Grove Palmetum. La original Old Cutler Road, un sendero rocoso flanqueado por enredaderas y maleza, pasa por medio del jardín.

"El coronel Montgomery desvió Old Cutler en los años 30'', dijo Husby mientras manejaba un carrito de golf por el camino. "Esto antes era tierra rocosa con pinares''.

Los seres humanos no son los únicos que visitan el jardín. Hay un cocodrilo que patrulla los estanques y se ven pavos reales y alguno que otro zorro.

Los Montgomery donaron los terrenos al Fairchild Tropical Botanic Garden, que abrió en 1938. Seis años después de la muerte del coronel en 1953, su viuda Nell estableció la Fundación Montgomery, que recibió su nombre actual en 1998.

El centro tiene 50 años, pero frente a la conocida como la casa de Nell hay una Microcycas calocona, nativa de Pinar del Río, Cuba, que es más antigua que el propio Coconut Grove Palmetum.

"Esa probablemente sea la microcycas más antigua de Estados Unidos y decididamente la más grande'' dice Calonje refiriéndose a la centenaria planta.

Según Noblick, el industrial James Deering instaló la cicadácea en el terreno de su casa, el Palacio Vizcaya, en 1915, y se la vendió a Montgomery 15 años después. "Ya tenía unos cuatro o cinco pies de altura, así que posiblemente entonces ya haya tenido varias décadas de edad''.

Durante mucho tiempo los científicos supusieron que las cicadáceas las polinizaba el viento, hasta que descubrieron en los años 80 que son insectos los que las polinizan, dice Noblick.

"Como muchos de esos insectos no los hay aquí, nuestra coordinadora del banco de semillas tiene que ser la que esparce el polen'', añadió. Esa coordinadora es Judy Kay, que dice que tiene ‘‘el mejor empleo del mundo''. Kay pasa los días yendo de una a otra planta, aplicándoles polen seco o húmedo a las palmas, cicadáceas y pinos hembra.

Ella colecciona entre 700,000 y 900,000 semillas al año. "Espero llegar al millón algún día'', comenta.

Del Centro Montgomery se han enviado semillas a instituciones de estudio, jardines y sociedades botánicas en todo el mundo.

Las dificultades económicas parecen haber pasado por alto a este centro costeado por donaciones, que tiene un presupuesto operativo de unos $2 millones, dice Griffith. "En realidad el 2008 ha sido uno de los mejores años de recaudación que hemos tenido desde hacía tiempo'', añadió.

"Estamos ocupándonos de recaudar fondos para los próximos cinco años, para ampliarnos'', dice.

El centro también solicita subsidios de organizaciones como la South Florida Palm Society, la Asociación de Horticultura Zoológica y The Villagers, un grupo de preservación de Coral Gables.

"Lo principal es aumentar la diversidad de la colección.

El centro está abierto al público, pero los visitantes tienen que hacer citas. La entrada es gratis pero se aceptan donaciones.

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