Sur de la Florida

En picada apoyo al alcalde Alvarez

Carlos Alvarez, alcalde de Miami.
Carlos Alvarez, alcalde de Miami. The Miami Herald

Carlos Alvarez, alcalde de Miami-Dade, ha perdido tanta popularidad con el aumento de sueldo a sus asesores más cercanos durante la crisis económica que según una encuesta de The Miami Herald y el Canal 4 de CBS los electores apoyarían una campaña de destitución por un margen de 2 a 1.

Sorprendentemente, los electores de Miami-Dade tienen más fe en que la Comisión del Condado, de 13 miembros, maneje los ingresos por concepto de impuestos que la persona a quien eligieron alcalde fuerte.

Los resultados de la encuesta revelan una amplia discordia del público con Alvarez y otros altos funcionarios condales en medio en medio de la peor crisis presupuestaria en varias décadas. Mientras se pide a los contribuyentes que esperen menos, pocos están dispuestos a apoyar los grandes aumentos de sueldo otorgados por el alcalde y algunos comisionado de Miami-Dade.

"Es una situación política caldeada'', dice el encuestador Tom Eldon, de Washington, que trabaja con la firma Schroth Eldon & Associates, que realizó la encuesta. "Su base política lo ha abandonado totalmente''.

Eldon dijo que Alvarez tiene mejores resultados en las encuestas entre los blancos no hispanos que entre los cubanoamericanos, habiendo perdido el respaldo que lo elevó a la alcaldía en el 2004. Alvarez fue jefe de la Policía de Miam-Dade y los cubanoamericanos lo ayudaron mucho a ganar la campaña de "alcaldía fuerte'', que le otorgó mucho más poder, en el 2007.

Esa buena voluntad se desmoronó el mes pasado con los reportajes del Herald, que indicaron que Alvarez concedió aumentos de por lo menos 10 por ciento a una docena de asistentes desde el año pasado, mientras advertía a los contribuyentes que se prepararan para reducciones de servicios sin precedentes.

Dos de los asistentes recibieron fuertes aumentos retroactivos al año pasado. Otra recibió un aumento de 54 por ciento el año pasado y de 26 por ciento este. Alvarez ha defendido los aumentos alegando que se limitaba a equiparar el sueldo de ciertos funcionarios con otros administradores de alto nivel, pero el público no ha digerido el argumento.

Los votantes no aceptan esa lógica.

"No es justo'', dice la encuestada Ana Capistany, de 71 años, de Miami Beach.

"Me siento estafado'', dijo otro, Michael González, de 53 años, empleado retirado de la Junta Escolar que votó por el alcalde y respaldó su campaña por la alcaldía fuerte. ‘‘No tendrá credibilidad alguna si persiste en esos aumentos, ni la tendrá si no los cancela''.

Alvarez declinó ser entrevistado para este artículo. Su portavoz, Victoria Mallette expresó por correo electrónico que el alcalde "no gobierna sobre la base de encuestas''.

El alcalde tiene los mismos valores e integridad que cuando asumió su cargo público'', agregó la portavoz. "Todas sus decisiones suyas no son bien acogidas ni populares. El acepta eso y seguimos adelante''.

Agregó que hay muchos contribuyentes expresan insatisfacción con sus gobiernos en medio de la crisis económica.

La encuesta también revela escaso respaldo público por los comisionados del condado, aunque no tan escasa como por Alvarez. En conjunto, la encuesta revela una profunda falta de confianza en los altos funcionarios elegidos del condado.

El descontento público era evidente durante la primera audiencia pública sobre el presupuesto el 3 de septiembre, a la que acudieron más de 1,000 personas y duró hasta las 4:30 p.m. La mayoría de los que hablaron le pidieron a la Comisión que cejara en sus intentos de reducir drásticamente la asistencia financiera a organizaciones de bases sociales y comunitarias. Se espera otra gran muchedumbre para la audiencia final este jueves.

La encuesta, encargada por el Herald y CBS4 refleja ese sentir. La mayoría de los 400 votantes registrados que se sometieron a la encuesta dijeron que se deben mantener programas tales como Meals on Wheels y restaurar los fondos para bibliotecas y parques, pero en cambio, se deben efectuar recortes en el ayuntamiento del condado.

Por un margen de más de 3 a 1, los encuestados dicen que el condado debe renegociar los generosos beneficios obtenidos por los sindicatos. Un margen de 5 a 1 pide recortes en los equipos del condado y de la comisión, y más del 80 por ciento respalda un recorte de salario de 10 por ciento para los empleados del condado que ganen más de $100,000 al año. La encuesta halló que toda la indignación no está dirigida al alcalde: Los 13 comisionados también son blanco de lo mismo. Se ha cuestionado también al presidente de la comisión, Dennis Moss, por haber otorgado grandes aumentos de salario a subordinados suyos. Moss dice que los aumentos (18 personas recibieron aumentos de por lo menos 10 por ciento) reflejaron promociones que él efectuó cuando asumió la presidencia de la comisión.

Hubo más encuestados (45 por ciento) que dijeron que votarían por un contrario de sus comisionados (27 por ciento) si se efectuara una elección ahora mismo.

Eso sería un fuerte contraste para los electores del condado. Han pasado 15 años desde que un comisionado en ejercicio fuera despedido en la encuestas.

En conjunto, dos terceras partes de los encuestados dijeron que el condado marcha por el camino equivocado.

Sin embargo, 49 por ciento calificó los servicios condales de "buenos'' o ‘‘excelentes''.

Eso muestra que los electores culpan de los problemas presupuestarios a los políticos y no a los empleados. "La gente no le echa la culpa a los trabajadores del condado'', dijo Eldon. "Es que han perdido confianza en la dirección''.

En la encuesta, realizada el miércoles y el jueves, se le hicieron 10 preguntas a 400 electores de ambos partidos, con cifras muy similares de demócratas y republicanos, y 12 por ciento de independientes.

La encuesta tuvo un margen de error de 4.9 puntos porcentuales. Demográficamente, 21 por ciento eran negros, 23 por ciento blancos no hispanos, 40 por ciento cubanoamericanos y 12 por ciento hispanos no cubanos.

Según la encuesta, 77 por ciento de los encuestados dijeron que el alcalde estaba haciendo una labor "buena'' o "regular'' mientras que 19 por ciento la consideró ‘buena'' o "excelente''. Las malas calificaciones saltan a 86 por ciento entre los cubanoamericanos de más de 50 años, dijo Schroth.

Cuando les preguntaron si apoyarían una destitución del alcalde, 58 por ciento dijo que sí, 29 por ciento dijo que no y el resto no estaba seguro.

Sin embargo, la cifra de los que apoyan una destitución de Alvarez salta a 72 por ciento entre los cubanoamericanos de más de 50 años, la base electoral del alcalde.

El problema de Alvarez es doble: no sólo los contribuyentes están irritados por la información sobre los aumentos de sueldo, también les preocupa el plan de presupuesto que solicita un ligero aumento de impuestos al tiempo que elimina 1,700 plazas en el gobierno condal y reduce los servicios. En definitiva, los comisionados condales aprobaron una tasa de impuestos más baja, lo que aseguró fuertes recortes en el Condado.

La Penny Wise Miami Coalition --un consorcio de grupos comunitarios que se presentaron a exigir fondos en la audiencia pública-- estima que el presupuesto de Alvarez eliminaría $31 millones del financiamiento de 275 organizaciones.

"No creo que nadie deba tener demasiado poder'', dijo Enrique Triay, de 46 años y profesor de una pequeña universidad, uno de los encuestados. Triay, que ha votado por Alvarez en el pasado, dijo: "Si hubiera una elección para destituirlo, probablemente estaría de acuerdo''.

Para ser justos, el alcalde tiene sus partidarios.

Ana Soto, ama de casa de 54 años, dijo que Alvarez era un "objetivo fácil'' para los que estaban buscando un chivo expiatorio.

"Tiene un trabajo difícil. Está en una situación difícil'', dijo Soto, una de las encuestadas. "La gente está molesta. Como no pueden ir a Washington a protestar, protestan contra su gobierno local. Lo único a lo que me opongo es reducir los servicios a las personas mayores''.

El comisionado Carlos Giménez, frecuente crítico del gobierno, piensa que la irritación popular va más allá de los recientes aumentos. "Se le dio el poder para ser alcalde fuerte, pero no lo ha usado para hacer los cambios que la gente pensaba que iba a hacer'', dijo Giménez.

Cuando se les preguntó a los encuestados quién debe tener la autoridad para gastar el dinero recaudado por concepto de impuestos, 12 por ciento dijo que Alvarez y 28 por ciento dijo que la Comisión de Miami-Dade.

Casi la mitad, 48 por ciento, dijo que ninguno.

"Hay una falta de confianza total'', dijo Eldon.

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