Sur de la Florida

Estudiante cubano muere apuñalado en la escuela

Fotomontaje: La víctima Juan Carlos Rivera (izq.), de 17 años; y el acusado del asesinato Andy Rodríguez, de 17 años.
Fotomontaje: La víctima Juan Carlos Rivera (izq.), de 17 años; y el acusado del asesinato Andy Rodríguez, de 17 años. Cortesía

Mientras los estudiantes salían a los pasillos y el patio de la secundaria Coral Gables el martes por la mañana, Juan Carlos Rivera, de 17 años, comenzó a pelearse a empujones con otro alumno junto al gimnasio aproximadamente a las 9 a.m.

Al parecer rivales por el afecto de una jovencita, Juan Carlos y el otro alumno se empujaron uno al otro en lo que parecía una típica pelea de patio escolar que se resolvería a puñetazos.

Pero entonces uno sacó una cuchilla y, según los testigos, apuñaló a Juan Carlos tres veces: una en el pecho, otra en la clavícula y otra cerca del estómago.

Mientras Juan Carlos agonizaba en el suelo, el joven se dio a la fuga, pero fue capturado casi de inmediato por la policía de Coral Gables.

En cuestión de minutos, la escuela fue cerrada y tanto altos funcionarios del distrito escolar como la policía y los padres asustados acudieron a todo correr al plantel, tratando de comprender la muerte de un estudiante a manos de otro.

"Será una investigación larga y detallada'', afirmó el detective Alvaro Zabaleta, portavoz de la Policía de Miami-Dade.

El sospechoso, quien fue identificado por la policía como Andy Rodríguez, de 17 años, fue interrogado por los detectives y acusado del delito el martes por la noche.

"Es evidente que algo muy serio ocurrió hoy. Tendremos muchas conversaciones sobre lo que aprenderemos de esta terrible tragedia', indicó el superintendente escolar Alberto Carvalho en una conferencia de prensa celebrada por la tarde en la escuela, ubicada en el 450 Bird Road.

En la vivienda de Juan Carlos en Miami, Laura Peinado, de 20 años, prima del adolescente muerto, declaró a los reporteros que Juan Carlos, oriundo de Cuba, se había mudado a Miami hace sólo unos cinco meses y estaba contento de estar en la secundaria y decidido a graduarse.

"Nunca hablamos de que tuviera problema alguno'', comentó.

Juan Carlos vivía en un apartamento en Miami con su abuela y su tío, según Peinado, quien afirmó que la madre del muchacho vive en Cuba y su padre, en España.

Peinado afirmó que había visto la noticia del asesinato y había comenzado a llamar a Juan Carlos. No pudo comunicarse con él y corrió a la escuela.

"Esperamos hasta las 2:30 p.m. a que los dejaran salir a todos y él no salió'', relató.

El martes por la tarde la familia no estaba segura de cómo dar la noticia a la madre del adolescente en Cuba.

El Nuevo Herald intentó comunicarse con la madre del joven, Anaís Cruz, pero una mujer que respondió al teléfono y no se identificó dijo que Cruz no estaba en condiciones de hablar.

"Ella está aquí con gente que la quiere, con sus vecinos, con la gente de su trabajo, pero no está en condiciones de hablar con nadie'', declaró la mujer, que colgó de inmediato.

La oficina de la representante federal Ileana Ros-Lehtinen está ayudando a conseguir una visa humanitaria para la madre.

Peinado amplió: "Yo quiero que se haga justicia con el que mató a mi primo''.

Su compañera de clases, Yani Acosta, de 16 años, compartía una clase de Educación Física con Juan Carlos.

"Siempre estaba sonriendo'', dijo llorando. "Era un muchacho simpático''.

Varios testigos declararon a The Miami Herald que el lugar de los hechos se convirtió en un caos tras el asesinato.

"Fue como ver una película'', relató Félix Cedeño, alumno de segundo año que vio la pelea mientras se dirigía a los baños. "No hago más que verla en mi mente, una y otra vez. Se quedó muerto allí mismo''.

Cedeño aseguró que corrió a ayudar al apuñalado, pero que éste que no podía hablar.

"Daba boqueadas. Se apretaba el pecho, sangraba mucho'', detalló.

"Cuando llegué a donde estaba él, tenía los ojos abiertos, llenos de lágrimas'', afirmó Alex Lorig, de 16 años, que el martes por la tarde todavía tenía el uniforme manchado con la sangre de la víctima.

"Todos estaban asustados, se oían gritos'', relató Luis Salas, estudiante de último año, de 16 años.

"Todo el mundo estaba aterrorizado, algunos lloraban'', amplió. "Todos estaban en shock''.

Nadie pudo entrar ni salir de la escuela mientras los detectives entrevistaban testigos y comenzaban a recoger pruebas para tratar de reconstruir los hechos. Los empleados llevaron agua y comida a los muchachos en sus aulas.

Mientras tanto, los padres comenzaron a llegar tras recibir llamadas telefónicas y mensajes electrónicos de sus hijos.

Las estaciones de televisión que transmitían en vivo desde el lugar y desde helicópteros tomaron imágenes del cuerpo de Juan Carlos, que yacía en el patio cubierto con una sábana blanca. Las cámaras también mostraron al acusado, con camisa roja y pantalones cortos color caqui de la escuela, mientras lo conducían esposado a la estación de Policía de Miami-Dade.

Al mediodía, cientos de padres se habían congregado frente al campo de football, esperando por sus hijos. Los maestros y otros empleados respondían preguntas y distribuían botellas de agua. Una madre sollozaba junto a la reja verde. Muchos hablaban por sus móviles.

Docenas de padres exigieron que dejaran salir a sus hijos. "Queremos nuestros hijos'', coreaban.

"Estoy totalmente ‘choqueada' de que algo como esto haya sucedido'', declaró Sharon Watson, vicepresidenta de Recaudación y presidenta de la Asociación de Padres y Maestros del centro, que tiene una hija en el plantel. "Es una escuela segura, una buena zona. La dirección se ocupa de las cosas. Nunca me he preocupado por enviar a mi hija a la escuela''.

Los alumnos recibieron órdenes de permanecer en las aulas durante la mayor parte de la mañana y la tarde.

Marlene Vázquez, alumna de tercer año, estaba en una clase de Química cuando el director declaró la alerta roja. Su maestra cerró la puerta del aula con llave, indicó Marlene.

Marlene y sus compañeros empezaron a enviar frenéticamente mensajes electrónicos a sus padres y hermanos.

"Daba miedo'', relató Marlene desde su aula. "Todo el mundo quería irse a su casa con sus padres. Es algo realmente intenso''.

Los estudiantes fueron entregados a los padres durante la tarde.

Funcionarios del distrito escolar dijeron que el miércoles sí había clases.

"Pese a la tragedia de hoy, esperamos que mañana sea un día normal'', subrayó Carvalho, señalando que el martes fue "el día más difícil que podamos haber pasado''.

Un grupo de estudiantes creó una página en Facebook pidiendo a sus compañeros que vistieran algo negro el miércoles en memoria de Juan Carlos.

Don Slesnick, alcalde de Coral Gables, declaró: "Es una tragedia para todos. Para el alumno que perdió la vida. Para su familia. Y para el estudiante que le ha hecho un daño irreparable a su propia vida''.

Los reporteros Luisa Yanez, Elaine de Valle, Patricia Mazzei, Robert Samuels, Lola Duffort y Alexandra Martínez, todos de The Miami Herald contribuyeron a esta información. El reportero Gerardo Reyes, de El Nuevo Herald, también contribuyó a este reportaje.

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