Sur de la Florida

La seguridad en las escuelas del sur de la Florida

La pregunta corrió entre la multitud de padres preocupados que se congregó frente a la secundaria Coral Gables casi con la misma rapidez que la noticia de que habían matado a un alumno a cuchilladas: ¿Por qué la escuela no tiene detectores de metal?

La respuesta: más seguridad no significa necesariamente que los estudiantes estén más seguros, según expertos en seguridad escolar.

"Hechos ocasionales de violencia como el que ocurrió hoy básicamente no se pueden prevenir'', dijo Alberto Carvalho , superintendente escolar de Miami-Dade.

Después que la estudiante de 15 años Amanda Collette fue asesinada a tiros en la secundaria Dillard de Fort Lauderdale en noviembre del año pasado, su familia pidió al distrito escolar de Broward que instalara más detectores de metal. Y después que el estudiante de 14 años Michael Hernández apuñaló de muerte a su compañero de clases Jaime Gough en un baño de la escuela intermedia Southwood en Palmetto Bay en el 2004, los padres de Miami-Dade solicitaron más vigilancia policial, detectores de metal y cámaras de seguridad.

Aunque las escuelas de Miami-Dade y Broward están equipadas con cámaras de vigilancia, Miami-Dade no tiene detectores de metal. En una ocasión el distrito contrató a una compañía privada para que registrara al azar a estudiantes en las escuelas, pero ya no lo hace, dijo Charles Hurley, jefe interino de la Policía Escolar de Miami-Dade.

La mayoría de las secundarias de Broward tienen detectores de metal, pero los directores sólo los usan si sospechan que un estudiante tiene un arma, dijo Craig Kowalski, jefe interino de seguridad del distrito.

Los dos distritos escolares han aumentado las medidas de seguridad últimamente al dejar que sólo se entre al local por una sola puerta, además de verificar la identificación con foto de los visitantes, y exigen a los estudiantes mayores que usen identificación en algunas escuelas.

La cantidad de policías escolares es menor debido a las reducciones de presupuesto, informó el mes pasado un portavoz de la Policía Escolar de Miami-Dade, pero las secundarias todavía deben tener por lo menos un agente para patrullarlas. Lo mismo ocurre en las secundarias de Broward.

Los fondos de seguridad para las escuelas de Miami-Dade y los guardias de seguridad, que es dinero separado, no se ha reducido en los dos últimos años, dijo el portavoz John Schuster.

Los detectores no habrían funcionado en un incidente como el asesinato del martes, agregó Hurley.

"Tanto un hecho casual como un acto de violencia deliberado y premeditado son sumamente difíciles de detectar e imposibles de evitar completamente'', agregó.

"Cuando alguien actúa de forma arbitrariamente violenta, es casi imposible evitarlo'', agregó Hurley. "Cuando hay alguien que hace sus preparativos, identifica a su víctima y planea el ataque, es muy difícil de detectar''.

En su lugar, según Hurley y otros expertos, los maestros y funcionarios escolares tienen que crear confianza entre los estudiantes de manera que estén dispuestos a advertir sobre amenazas potenciales.

"La primera y mejor línea de defensa siempre es un personal bien capacitado y alerta, y una masa estudiantil que pueda informar sobre los problemas pequeños antes que se conviertan en un acto de violencia de más envergadura'', dijo Kenneth Trump, director de National Safety and Security Services, una firma de asesoría de Cleveland.

En los dos últimos días en las escuelas de Miami-Dade se incautaron tres armas gracias a un maestro y a dos estudiantes que las reportaron en una secundaria de North Miami Beach, la escuela intermedia Westview, cerca de North Miami, y la intermedia Madison, al este de Hialeah.

Días después del incidente en Dillard, los estudiantes dijeron que Teah Wimberly --la estudiante acusada de matar a Amanda-- había enviado mensajes de texto describiendo sus planes.

Eso hizo que el distrito escolar de Broward pidiera a los estudiantes que enviaran mensajes de texto con denuncias anónimas de amenazas potenciales en el recinto escolar. Los estudiantes ya podían alertar a los funcionarios escolares con mensajes electrónicos, en una página de internet y un número telefónico directo: 754-321-0911. Miami-Dade también tiene su número directo: 305-995-COPS (2677).

Al igual que el tiroteo en el pasillo de Dillard, el acuchillamiento en Coral Gables ocurrió fuera de las aulas.

Trump, el asesor de seguridad, dijo que es típico que la violencia escolar ocurra en áreas comunes como corredores y cafeterías y baños, donde por lo general no hay cámaras de seguridad. No está claro si la secundaria Coral Gables tiene cámaras de seguridad en el patio, aunque sí cuenta con un sistema de vigilancia electrónica y Hurley dijo que las cámaras funcionaban "exactamente como queremos''.

Se considera que las cámaras previenen los delitos, no sólo acuchillamientos y tiroteos, sino también violaciones, abuso y actividad relacionada con las drogas.

Pero los detectores de metales pueden crear una falsa sensación de seguridad, según los expertos, y los estudiantes encuentran maneras de burlarlos porque es posible entrar un arma por la verja, una ventana o puerta no vigilada.

"Necesitamos detectores mentales, no detectores de metales'', afirmó Philip J. Lazarus, profesor adjunto de la Universidad Internacional de la Florida y experto en violencia escolar. "A menos que se haga un registro minucioso como en los aeropuertos, probablemente no es muy difícil entrar algo''.

Pero implementar registros como los aeropuertos significarían instalar permanentemente detectores de metal y contratar personas que los manejen, lo que costaría cientos de miles de dólares. Habría largas colas de alumnos para entrar a la escuela, posibilidades poco prácticas para un sistema escolar escaso de dinero.

Los distritos escolares con frecuencia sufren un aumento de informes de incidentes después de un acuchillamiento o un tiroteo.

Pero lo más importante que deben tener en cuenta los padres, los maestros y los alumnos es que las escuelas son lugares significativamente más seguros que el resto de las instalaciones, afirman los expertos.

"Si hay violencia en una comunidad, en realidad el lugar más seguro es la escuela'', dijo Lazarus. "Los padres no deberían temer enviar a sus hijos a la escuela''.

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