Sur de la Florida

Encausarán como adulto a alumno que mató a compañero

Andy Rodríguez
Andy Rodríguez Cortesía

El año pasado, Juan Carlos Rivera dejó a su familia y amigos en Cuba en busca de una mejor vida.

El martes, murió lejos de casa, rodeado de extraños y en los terrenos de una escuela que apenas conocía.

El joven de 17 años acusado de matarlo a cuchilladas, Andy Rodríguez, está detenido en un centro juvenil a la espera de que se decida si lo acusarán de asesinato en primer o segundo grado.

Katherine Fernández-Rundle, fiscal estatal de Miami y cuyo despacho llevará el caso, lamentó la tragedia.

"Dos vidas perdidas. Futuros destruidos. Familias destrozadas. Dolor en todas partes. Todos los padres están preocupados por enviar sus hijos a la escuela'', declaró.

La autopsia reveló que Rivera fue herido cinco veces con un arma blanca, una cuchilla de tres pulgadas. Dos de las heridas --en el corazón y los pulmones-- fueron mortales. El enfrentamiento, según varios compañeros de clase, fue por una jovencita.

La comunidad de la secundaria Coral Gables se reunió el miércoles para rendir homenaje a Rivera. Los alumnos se vistieron de negro y algunos se reunieron con asesores de la escuela en la biblioteca. En el lugar del patio donde murió Rivera, los alumnos colocaron varias rosas rojas, una cruz blanca, así como cartas y oraciones. Al final de la jornada escolar se guardó un minuto de silencio.

En casa de la víctima, la abuela, Bruna Peinado, y un tío, Rafael Cruz, que es médico, todavía estaban abrumados por el dolor.

Rivera era el nieto mayor de Peinado. Ella ayudó a criarlo en Cuba, donde todos vivieron hasta hace aproximadamente un año. Rivera se fue a vivir a España con su padre y Peinado y su hijo emigraron a Miami.

Hace cinco meses, el joven llegó a Estados Unidos justo cuando terminaba el curso escolar 2008-2009. Se mudó con su abuela y tío y dedicó el verano a acostumbrarse a su nuevo país y a aprender inglés.

El 24 de agosto comenzó el segundo año en la secundaria Coral Gables, donde rápidamente otros estudiantes lo identificaron como un ref, refugiado, término que usan los alumnos para describir a los estudiantes recién llegados de otros países.

Pero varios compañeros de escuela dicen que Rivera, hijo de dos médicos que había vivido en Europa, se integró perfectamente. Varios vecinos dicen que era difícil darse cuenta que el muchacho no era un adolescente cubanoamericano normal.

"Tenía el aspecto y se vestía como cualquier otro adolescente. Era un muchacho muy atractivo, muy amistoso'', afirmó Eli, una vecina que no quiso identificarse con su apellido.

Con los ojos rojos e inflamados de llorar, Peinado contó la última conversación que tuvo con su nieto. "Me levanté con él como todos los días que hay clases y le preparé un café con leche'', aseguró el miércoles. "Antes de irse, se me acercó y me dijo: "Abuela, dame un beso''. La mujer recuerda que también le apretó una mejilla. "Era un muchacho hermoso''.

Lo vio bajar las escaleras del apartamento de dos habitaciones donde vive cerca del Aeropuerto Internacional de Miami. Rivera parecía contento mientras se dirigía a tomar el autobús.

Por ahora Peinado y su hijo están acompañados de asesores especializados en estos casos.

"Esta familia está destruida'', aseguró Kattia Castellanos, defensora de víctimas de la Policía de Coral Gables, asignada a confortarlos.

Peinado indicó que su nieto, al igual que sus padres, planeaba ser médico, pero debido a su amor por los animales quería ser veterinario.

"En Cuba tenía pollos y conejos'', relató, agregando que no podía tener mascotas en el apartamento. "Eso es lo que quería hacer cuando fuera mayor, cuidar animales''.

Varias fotografías familiares muestran a un Rivera cariñoso, con el brazo sobre los hombros de familiares, una sonrisa perfecta, vestido con camisetas deportivas e incluso un arete.

Llorando, Peinado indicó que el joven que atacó a su nieto también le quitó la razón de vivir a ella. "Me mató a mí también. El era mi corazón. Yo lo adoraba''.

La mujer dijo que nunca ha visto a Andy Rodríguez, el adolescente acusado de la muerte de Rivera. Y no sabe si fue por una jovencita que los dos pelearon, versión repetida por algunos alumnos de la secundaria.

Rodríguez declaró a los detectives de la Policía de Miami-Dade que llevó la cuchilla esa mañana a la escuela después que él y Rivera se habían cruzado y habían intercambiado miradas el día anterior.

"Nunca dijo nada de una novia seria o que hubiera tenido un problema con alguien en la escuela. Siempre fue muy reservado en ese sentido. Usted sabe cómo son los muchachos a esa edad'', señaló Peinado.

El miércoles Peinado visitó la oficina de la representante Ileana Ros-Lehtinen, quien está tratando de conseguirle permiso para que el gobierno cubano permita que su hija, Anaís Cruz, de 42 años, asista al funeral de su hijo.

Cruz tiene una entrevista el jueves en la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana para tratar de conseguir una visa de turista.

"Todo depende del gobierno cubano, que tiene la autoridad para permitir a Anaís viajar a Estados Unidos para el funeral de su hijo'', dijo Ros-Lehtinen.

El distrito escolar de Miami-Dade ha ofrecido pagar los gastos funerales.

Mientras familiares y alumnos estaban de luto el miércoles, el juez de circuito Orlando Prescott ordenó a Rodríguez permanecer detenido hasta el 6 de octubre. Los fiscales encausarán a Rodríguez como adulto pero todavía no han decidido si acusarlo de asesinato en primer o segundo grado.

Los dos delitos contemplan una condena de cadena perpetua y Rodríguez no puede ser condenado a muerte si lo hallan culpable de asesinato en primer grado porque es menor de edad.

"El instante en que Andy Rodríguez se echó la cuchilla en el bolsillo cruzó una línea muy peligrosa'', indicó Fernández-Rundle.

La abuela de Rodríguez, que no se identificó, declaró al juez Prescott que su nieto, que nació en La Habana, nunca se había metido en problemas.

"Ha sido un muchacho que trabaja duro desde que llegó [de Cuba]'', aseguró. "Antes trabajaba en el pulguero''.

Arsildo León, de 25 años y amigo del sospechoso, declaró que Rodríguez llegó de Cuba hace tres años y que había ahorrado dinero suficiente para comprarse un Honda Civic. Le encantaba cantar reggaeton y pasar tiempo con su novia.

Rodríguez no tiene antecedentes penales, informó al juez la Oficina del Abogado Defensor. Sin embargo, los archivos de la Policía de Miami muestran que patrulleros fueron llamados a la casa de Rodríguez por lo menos nueve veces desde febrero. Las llamadas van desde "una pelea grande con cuchillos entre familiares'' hasta disputas con vecinos, así como ayuda con un paciente siquiátrico y familiares drogados que peleaban por un vehículo.

Rodríguez vivía allí con su abuela, su madre, su hermana menor y un tío.

Los redactores Kathleen McGrory, Alexandra Martínez y Lola Duffort contribuyeron a este reportaje.

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