Sur de la Florida

Hermetismo familiar en velorio de joven asesinado

Mercedes Hernández, (prima segunda del joven asesinado Juan Carlos Rivera) habla a la prensa en el velorio del muchacho.
Mercedes Hernández, (prima segunda del joven asesinado Juan Carlos Rivera) habla a la prensa en el velorio del muchacho. Hector Gabino/El Nuevo Herald

Un ambiente de hermetismo y silencio rodeó el lunes el el velorio del joven estudiante Juan Carlos Rivera, el estudiante de la secundaria Coral Gables que murió apuñalado la semana pasada en un caso que conmocionó a la ciudad.

El velorio se mantuvo de forma privada entre la una y las seis de la tarde, a petición de los familiares, que declinaron ofrecer comentarios a la prensa.

El círculo familiar más íntimo del joven, entre ellas su madre Anaís Cruz, de 42 años, que llegó a Miami el pasado sábado procedente de Cuba; su tío Rafael Cruz, médico, y su abuela Bruna Peinado, se mantuvo encerrado dentro de la pequeña capilla funeraria durante la mayor parte de la tarde del lunes en el velatorio del joven Juan Carlos.

"Desde la llegada del cadáver han permanecido encerrados en la capilla. La familia no ha querido hablar con nadie'', dijo Orlando Roche, vocero de La Nacional Funeral Home, donde tuvo lugar el velatorio.

A las puertas de la funeraria se congregaron grupos de compañeros de estudio de Rivera y amigos de la familia, quienes se mostraron reservados.

"Todavía estamos en shock, espero que nos comprendan'', atisbó a decir una joven estudiante vestida de negro, que declinó dar su nombre cuando El Nuevo Herald le pidió un comentario.

Poco antes de las seis de la tarde Mercedes Hernández, una pariente de los Rivera que actuó como portavoz, describió la dolorosa situación familiar y agradeció la colaboración y las donaciones de la comunidad.

"La madre no tiene el valor de ver a su hijo, los padres no han querido ver su cuerpo'', explicó Hernández. "Esta muerte acabó con la familia entera'', apuntó.

La vocera expresó la indignación de la familia y su deseo de que se aplique "toda la fuerza de la justicia'' y "la máxima sentencia'' al homicida, al que calificó de "traicionero''. También cuestionó las fallas en la seguridad de las escuelas de Miami.

"Su madre lo había mandado a España, pero él quiso venir a Miami para vivir con su tío y su abuela. Y vino a buscar la muerte en esa escuela'', dijo Hernández.

Rivera, de 17 años, nació en Cuba y llegó a Miami en abril pasado para vivir con su abuela Bruna Peinado y su tío Rafael Cruz, médico de profesión.

El pasado martes 15, el joven recibió tres puñaladas por la espalda y dos en el pecho, que le produjeron la muerte. Como responsable permanece detenido su compañero de clases Andy Rivera, de la misma edad, acusado de asesinado en segundo grado.

Al velatorio asistieron también personas sin ninguna vinculación familiar o de amistad, pero que vinieron a mostrar su "solidaridad'' con la familia.

"Es una obligación para nosotros los cubanos estar aquí para dar ánimos a la familia'', indicó Gloria Torres, de 76 años, que vino desde Westchester al velorio en Flagler y la avenida 37.

"Sé lo que es perder un hijo, y estoy aquí para cumplir con mi obligación como cubano'', indicó por su parte René Abrahantes, de 50 años, un vecino del sector.

El entierro del joven Rivero tendrá lugar este martes a las 11 de la mañana, en el cementerio Flagler Memorial.

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