Sur de la Florida

Airadas protestas contra los recortes

Miembros del Departamento de Policía de Miami protestan contra los planificados despidos de agentes debido a los recortes.
Miembros del Departamento de Policía de Miami protestan contra los planificados despidos de agentes debido a los recortes. The Miami Herald

Los comisionados de Miami enfrentaron a cientos de iracundos miembros de los sindicatos el jueves, descontentos con los planes del gobierno de la ciudad de recortar sus sueldos o cesantearlos.

Al cierre de esta edición, los cinco comisionados de la Ciudad continuaban debatiéndose con el presupuesto más complicado de Miami en más de una década. Sus opciones eran difíciles, ya que habían votado dos semanas atrás a favor de no aumentar los impuestos, ahora tendrán que recortar servicios o eliminar empleos.

Miami enfrenta un déficit de $118 millones en el presupuesto de $511.4 millones propuesto para el 2010 por el alcalde Manny Díaz. Para balancear los libros, el alcalde ha pedido a los tres sindicatos principales de la ciudad un sinnúmero de concesiones, entre las que se encuentran recortes salariales. La alternativa es enfrentar la pérdida de hasta 500 empleados, más del 15 por ciento del total de la fuerza de trabajo de Miami.

Díaz planea eliminar $90 millones del déficit por medio de recortes generales de salario para los empleados no sindicalizados, cortes en servicios y departamentos, y algunos despidos. El alcalde está pidiendo a los sindicatos que brinden los $28 millones restantes.

El sindicato de bomberos y de empleados en general ha llegado a acuerdos tentativos, que incluyen rebajas de sueldo sobre los cuales se espera que los miembros voten la semana próxima. La policía, que enfrenta la posible pérdida de hasta 177 agentes, se ha mantenido inflexible, lo cual ha molestado a Díaz y a algunos comisionados.

En la noche del jueves, los comisionados no habían encontrado todavía una manera de eliminar el déficit. Docenas de frustrados residentes y miembros de los sindicatos han expresado sus preocupaciones, y docenas más esperaban en fila para hacer lo mismo. Más de 150 personas se habían apuntado para hablar en la siguiente audiencia pública sobre el presupuesto de la ciudad.

Poco después del comienzo de la reunión, ocurrió algo inesperado: con el jefe del sindicato policial en el estrado, el comisionado Marc Sarnoff comenzó a leer un pasaje de la novela de Charles Dickens Historia de dos ciudades. Luego, la comisionada Michelle Spence-Jones ordenó al presidente de la Orden Fraternal de la Policía, Armando Aguilar, y al administrador de la Ciudad, Pete Hernández, que se retiraran juntos a una oficina para tratar de llegar a un acuerdo.

De pie frente a su silla, Spence-Jones se dirigió a Aguilar: "Lo único que le pido es que haga un esfuerzo. Yo no quiero ver a toda esta gente en la calle''.

El miércoles, el presidente de la Comisión, Joe Sánchez, había dicho que tenía la intención de posponer el voto final sobre el presupuesto hasta la semana que viene, lo que daría a los sindicatos más tiempo para llegar a un acuerdo, y una idea más clara a la Comisión sobre cómo eliminar el enorme déficit. Pero su plan requería de una votación que no había tenido lugar al cierre de esta edición.

El comienzo de la audiencia sobre el presupuesto fue ominoso: Díaz ocupó el podio para poner al día a la Comisión, y luego dio las gracias a todos los jefes de los sindicatos, menos a Aguilar.

"Mientras tres de nuestros sindicatos han continuado haciendo sacrificios, el de la policía se ha negado a hacerlo'', afirmó Díaz.

Momentos después, Aguilar mostró una lista de todos los agentes de la Policía de Miami que han muerto en el cumplimiento de su deber. "Lo que la Ciudad está haciendo es inconcebible'', declaró. "Si hay un momento en que se debe recurrir a las reservas, este es ese momento''.

La indignación en el Ayuntamiento no estaba tan generalizada como en la reunión del Condado Miami-Dade la semana pasada, pero era más palpable. Cientos de policías llevaban camisetas que expresaban su descontento, portaban carteles criticando al gobierno de Miami y lanzaban ataques contra los comisionados, quienes trataban desesperadamente de salvar empleos.

El agente de la policía Brandon Lanier invitó a los comisionados a patrullar con él por un día en Liberty City, "donde respondemos a tiroteos todos los días'', o en Overtown, "donde los drogadictos inundan las calles como zombies''.

Presentes también en el histórico edificio frente al mar había un grupo de residentes de edad avanzada que vinieron a apoyar que se respeten los fondos para Virginia Key Beach, que fuera la playa de los afroamericanos de Miami, y docenas de personas se preocupaban de que sus oficinas NET --que funcionan como ayuntamientos en miniatura-- se desvanecerían.

Los comisionados limitaron sus opciones dos semanas atrás, cuando votaron a favor de mantener igual la tasa del impuesto a la propiedad. Eso significó que el déficit de $118 millones tendría que ser compensado con reducciones de salarios, despidos o enormes recortes de servicios para los residentes.

Para los propietarios de Miami, el impuesto constante de $7.67 por cada $1,000 de su propiedad significa que pagarán alrededor de $90 menos por una casa de $130,000, asumiendo que la propiedad se ha devaluado.

Los administradores de la Ciudad han fijado su atención directamente sobre los tres sindicatos principales, aduciendo que la subida astronómica de los sueldos son una razón fundamental de la crisis fiscal de Miami. Los sindicatos culpan a la Ciudad por haber aceptado los contratos.

La propuesta más polémica de Díaz es la eliminación de los empleos en la policía. Hasta 43 de dichos empleos se ocuparán probablemente, gracias a $11 millones de fondos de estímulo federal que recibió Miami.

El conflicto entre los administradores y el sindicato policial llegó a su clímax la semana pasada, cuando Hernández y el jefe de la Policía, John Timoney, enviaron cartas a unos 130 agentes agradeciéndoles por sus servicios, pero advirtiéndoles que, si no se llega a un compromiso para fines de mes, se quedarían sin trabajo.

El Cuerpo de Bomberos, que ha logrado un acuerdo tentativo con la Ciudad, no ha recibido una amenaza similar. El plan de Díaz propone eliminar sólo cinco puestos de bomberos.

La Ciudad ya impuso recortes de sueldo a sus empleados no sindicalizados, que llegan hasta 15 por ciento para los que ganan más de $250,000.

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