Sur de la Florida

Miami echa mano a sus reservas financieras

Tomás Regalado
Tomás Regalado AL DIAZ/THE MIAMI HERALD STAFF

Después de que los comisionados de Miami aprobaron su presupuesto para el 2010, altos funcionarios confirmaron que el municipo tuvo que recurrir a sus fondos de reserva sólo para poder terminar el 2009, violando así la Ordenanza de Integridad Financiera y reviviendo preocupaciones sobre la situación financiera de la ciudad.

La medida para balancear el presupuesto del 2009 viene con una infusión de, por lo menos, $20 millones del fondo de reservas de emergencia de la ciudad, un medida análoga a la de un propietario que utilice sus ahorros para pagar su hipoteca.

Los dirigentes de la ciudad sostienen que los estados financieros de Miami son más sólidos hoy que hace 10 años, cuando el municipio estuvo al borde de la bancarrota y cedió el control a una junta supervisora estatal.

Pero la dependencia de los fondos de emergencia representa una señal de alarma para algunos, preocupados porque la ciudad pudiera regresar a aquellos desastrosos días si no cambia el patrón de equilibrar su presupuesto con base en recursos de emergencia.

La Ordenanza de Integridad Financiera, impulsada durante la crisis financiera de mediados de la década de 1990 por el difunto comisionado Arthur Teele Jr., pretendía apaciguar a la junta supervisora estatal.

Miami, que sufría las consecuencias de un déficit presupuestal de $68 millones en 1996, estableció una ordenanza que requería que el municipio mantuviera alrededor de 20 por ciento de sus ingresos anuales por impuestos a la propiedad en reserva para emergencias. En el 2009, eso significó alrededor de $90 millones.

Después de que la comisión aprobó la utilización de las reservas, el fondo de emergencias pudiera bajar a cerca de $65 millones, con base en los cálculos municipales.

El comisionado Tomás Regalado, el único miembro que formaba parte de la comisión durante la crisis financiera de la década pasada, dijo que los analistas de bonos familiarizados con la historia de Miami podían sentirse preocupados por el uso de reservas en un momento en que la ciudad tiene previsto hacer dos emisiones próximamente.

Una es por los $94 millones para construir garajes de parqueo, la parte del estadio de béisbol en la Pequeña Habana que le corresponde a la ciudad. La otra es por $100 millones para ayudar a la remodelación del Parque del Bicentenario y el túnel al Puerto de Miami.

Aunque la ordenanza de integridad carece de fuerza en términos de sanciones, la violación de sus objetivos pudieran tener un impacto tangible en los financiamientos.

Marc Sarnoff, comisionado por Miami, dijo que, mientras las reservas bajaban, los intereses de los bonos tendían a subir.

Estar bajo el mínimo de reservas requerido por la ciudad pudiera significar una diferencia de tres puntos durante una venta de bonos, lo que potencialmente significaría millones de dólares en pagos extra durante la vida del contrato, señaló.

"Realmente establece cómo se administra la ciudad'', dijo Sarnoff.

Dejar las reservas por debajo del nivel establecido significa que los administradores del municipio tendrán que regresar a los comisionados en abril con un plan de dos años que explique cómo reponer los fondos.

Antes del martes, las reservas de Miami estaban en $87.9 millones. Cuando el director del presupuesto Michael Boudreaux dijo que los comisionados tendrían que votar para usar hasta $26 millones de las reservas cuando vuelva a reunirse con ellos en abril, esa cifra habría bajado a cerca de $60 millones.

Boudreaux y sus jefes dijeron que no tenían otra alternativa y habían tenido que recurrir a las reservas porque los ingresos esperados en el 2009 --por impuestos a la propiedad, tarifas de permisos e intereses ganados sobre los activos-- estuvieron muy por debajo de los previsto.

La oficina de presupuesta tiene hasta abril para sumar los ingresos municipales y preparar un reporte explicando cómo se pueden reabastecer las reservas.

Boudreaux dijo que espera que el presupuesto del 2010 que los comisionados aprobaron el martes, será mejor que el del año pasado. Se siente más optimista, dijo, porque la ciudad ha bajado significativamente sus expectativas de ingresos.

"El impacto de lo que sucedió este año ha sido incorporado para el año que viene'', dijo Boudreaux. "Estamos muy pesimistas sobre nuestra recaudación del año que viene, y nuestro presupuesto del año que viene lo demuestra''.

Otra razón por lo que la ciudad ha tenido que recurrir al fondo de reserva: una explosión salarial que está forzando pensiones extremadamente altas.

En su propuesta de presupuesto para el 2010, el alcalde Manny Díaz esbozó estos problemas y demandó masivas rebajas de salarios a los trabajadores sindicalizados de mayores ingresos.

Aunque los tres sindicatos de Miami ha estado de acuerdo en suficientes rebajas y concesiones salariales para equilibrar el presupuesto del 2010, al no atacar el problema central de los salarios y las pensiones, Miami pudiera seguir siendo vulnerable a los mismos problemas en los próximos años.

"Tienen que tener ingresos recurrentes, subir tarifas, aumentar impuestos, hacer lo que haga falta'', dijo Merrett Stierheim, contratado para devolver la salud financiera a Miami en 1996. ‘‘¿De dónde van a venir el año próximo los $20 millones en ingresos no recurrentes?"

Recurrir a las reservas no es nada nuevo. En el apogeo de la explosión de la construcción, los administradores tomaron $60 millones de las reservas, que habían llegado a $141 millones en el 2003, según descubrió una investigación del Miami Herald.

El comisionado del condado Miami-Dade, Carlos Giménez, que fue administrador de Miami en el 2003 cuando la reserva llegó a su máximo, dijo que recurrir a ese fondos un año y otro indica un problema filosófico en el ayuntamiento.

"Lo que me molesta es que usaran el fondo de reserva en los buenos tiempos. Sólo debería usarse durante emergencias o para resolver un problema estructural'', dijo.

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