Sur de la Florida

El sur de la Florida infectado de pitones

El incremento de la pitón birmana en el sur de la Florida y otras especies de serpientes parece ser un tema mucho más complicado de lo que parecía. ARCHIVO
El incremento de la pitón birmana en el sur de la Florida y otras especies de serpientes parece ser un tema mucho más complicado de lo que parecía. ARCHIVO Archivo

Hay pocas conclusiones alentadoras en un nuevo estudio federal de las diversas amenazas que representan para el país la serpiente pitón birmana y otras grandes serpientes exóticas.

Por ejemplo: "Aunque las serpientes más grandes de todas las especies estudiadas en este trabajo probablemente son capaces de matar a un adulto, la mayoría no parecen estar dispuestas a hacerlo''.

Hay que conformarse con esa reticencia, porque el resto del informe de 302 páginas sobre nueve especies de serpientes gigantes dado a conocer el martes por el Servicio Geológico federal (USGS) no es muy positivo, sobre todo para la Florida.

Teniendo en cuenta las pruebas recopiladas desde los Everglades hasta Tampa, no es ninguna sorpresa saber qué región ocupa el primer lugar en la lista de riesgos.

"De toda la península floridana, la región con más problemas es el sur de la Florida'', dijo Gordon Rodda, zoólogo del USGS en Fort Collins, Colorado, que redactó el informe con su colega Robert Reed, herpetólogo experto en especies invasivas.

No es sólo que el calor y la humedad hacen que las serpientes se sientan en casa, sino que también el área es centro de los importadores y criadores que abastecen el comercio de mascotas, la fuente de los fugas y liberaciones que han permitido que por lo menos una especie, la pitón birmana o india, se establezca en gran parte de la península.

Basándose sólo en las condiciones climáticas, el sur de Texas y las islas tropicales como Hawai y Puerto Rico también corren gran riesgo. Algunas de las especies más resistentes potencialmente podrían llegar hasta las zonas más calientes del sur.

El informe analizó los riesgos biológicos que representan las nueve especies, que están entre las cuatro mayores del mundo, y pueden alcanzar 20 pies de largo: la anaconda verde, la pitón india o birmana, la pitón del norte de Africa y la pitón reticulada. Todas, junto con la boa constrictora, se consideran de alto riesgo. Todas han sido identificadas en el sur de la Florida.

Cuatro serpientes parecidas --la pitón del sur de Africa, la anaconda amarilla, la anaconda de DeSchauensee y la anaconda Beni Beni-- fueron clasificadas reptiles de riesgo medio o bajo, en primer lugar porque son menos populares como mascotas.

"Gran parte de los reptiles que preocupan son los que pueden matarnos'', dijo Rodda.

Sin embargo, el riesgo que representan para los humanos parece ser bajo, semejante al riesgo de un ataque de caimán. Hay pruebas de que cuatro de las especies, entre ellas la birmana, han matado humanos en sus lugares de origen, pero los ataques no provocados son poco frecuentes.

El riesgo que corre la fauna local es mucho más serio. Las primeras cinco especies comparten rasgos que podrían alterar el equilibrio natural del sistema ecológico y dificultar o hacer imposible erradicarlas después que se establecen, dijo Rodda.

Las serpientes son lo suficientemente grandes como para comerse a cualquier presa y demasiado grandes para la mayoría de los depredadores. Pueden vivir lo mismo en pantanos y alcantarillas que en suburbios. Crecen con rapidez, se desplazan grandes distancias y tienen muchos hijos.

Los estragos que la serpiente marrón de árbol ha creado en la isla de Guam, en el Pacífico, es un ejemplo preocupante. A pesar de una campaña de $50 millones para matarlas, la serpiente ha acabado con 10 de 12 especies de pájaros de selva, una de dos especies de murciélagos y la mitad de los lagartos de la isla.

El informe sobre riesgo, impulsado por una petición del Distrito Hidráulico del Sur de la Florida para prohibir la importación de pitones birmanas, sugiere varios métodos para controlar las serpientes. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre, la División de Parques Nacional y otras entidades usarán el informe para implementar planes de control.

Sin embargo, en otra nota extrañamente positiva, Rodda cree que las serpientes constrictoras pueden eliminarse de las selvas y ciénagas si las autoridades actúan con rapidez, como sucedió con pequeñas poblaciones de boas en el sur de Miami-Dade y la pitón africana que hace poco se descubrieron en el oeste de Miami-Dade.

La posibilidad de eliminar la pitón birmana, cuya población se estima en decenas de miles sólo en los Everglades, es menor, concluyó el informe. Ningún arma, desde las patrullas hasta las trampas, parecen ser capaces de controlar a un reptil taimado que puede adaptarse lo mismo en pantanos que en terrenos secos.

"Me siento optimista de que podamos hacer algo sobre la boa y la pitón del norte de Africa'', dijo Rodda. "En cuanto a la pitón birmana, no hay ninguna razón concreta para pensar que podemos erradicarla en un área tan extensa''.

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