Sur de la Florida

Comisionados de Miami-Dade retienen millones en fondos

DENNIS MOSS, presidente de la Comisión de Miami-Dade, junto al alcalde Carlos Alvarez en una conferencia en julio del 2009 para tratar el déficit de presupuesto.
DENNIS MOSS, presidente de la Comisión de Miami-Dade, junto al alcalde Carlos Alvarez en una conferencia en julio del 2009 para tratar el déficit de presupuesto. El Nuevo Herald

Mientras el Condado de Miami-Dade despide a cientos de empleados y reduce los fondos a grupos sin fines de lucro, los comisionados están sentados sobre una montaña de dinero y están decididos a no renunciar a su control.

El presidente de la Comisión, Dennis Moss, controla más de $1 millón. La comisionada Sally Heyman tiene $955,064. El comisionado José "Pepe'' Díaz tiene $548,651. El comisionado Bruno Barreiro tiene $479,168 y la comisionada Katy Sorenson $353,691.

En total, los 13 comisionados tienen a su disposición más de $5 millones en efectivo no gastado del último año fiscal, fondos no gastados que pasan al nuevo. Algunos han transferido estos fondos no gastados durante años.

Todos los otros departamentos del condado financiados con dinero de los contribuyentes, como la alcaldía, devuelven los fondos no gastados al fondo general del condado para asignarlos al presupuesto del año siguiente. Sin embargo, los comisionados, que aprueban cada dólar del presupuesto del condado, mantienen los excedentes mientras se otorgan un nuevo presupuesto, con dinero fresco, todos los años.

La práctica le ha permitido a los comisionados amasar vastas cantidades de dinero que sólo ellos controlan y que están sometidos a muy pocas restricciones.

Aunque $5 millones es sólo una fracción del déficit presupuestario de $444 millones del Condado, ahí están en momentos que los comisionados ruegan a los administradores que traten de ahorrar dinero en cualquier parte. El martes, por ejemplo, los comsionados informaron a los empleados que buscaran $1.3 millones en alguna parte de las arcas del condado para evitar reducciones en los programas de servicios sociales a los ancianos.

Sin embargo, durante las recientes discusiones de presupuesto, ningún comisionado mencionó las reservas de defectivo de los contribuyentes que han acumulando.

"Estoy asombrada'', dijo Catherine Penrod, director general de Switchboard of Miami, una organización sin fines de lucro dedicada a prevenir suicidios que, como muchas otras entidades, fue afectada por una reducción de 30 por ciento en los fondos que recibe del Condado. "Para mí es duro creer que es bueno acumular tanto dinero cuando hay tantas necesidades insatisfechas''.

Los grupos de servicios sociales y los líderes sindicales dicen que los excedentes deben incorporarse al fondo general del Condado y reasignados a los grupos comunitarios que tratan de sobrevivir la recesión o usarse para conservar empleos o fortalecer el presupuesto del año próximo. Algunos sugieren que se devuelvan a los contribuyentes mediante una pequeña pero simbólica reducción en la tasa de impuestos.

Stan Hills, presidente del sindicato de bomberos del condado, echó un vistazo a la lista excedentes de los comisionados y dijo: "Cualquier dinero disponible debe usarse para servicios clave que se han reducido. Nosotros tenemos problemas de tiempo de respuesta en todo el condado. Estoy seguro de que la policía también pudiera usar ese dinero''.

Los comisionados muestran poca inclinación a perder el control de ese dinero, que algunos regularmente califican de propios. Tampoco están dispuestos a dejar que otros decidan qué hacer con esos fondos. En las raras ocasiones que dicen algo sobre el tema es para señalar que las reservas muestran que han sido frugales.

"Yo decido cómo se gasta el dinero de mi presupuesto, no The Miami Herald ni los otros medios'', dijo Moss, el presidente de la Comisión. Su fondo es el mayor, en parte porque Moss tiene más responsabilidades como presidente de la Comisión, como las oficinas de protocolo y de medios.

"Así se ha hecho históricamente, así lo hacemos ahora y así lo haremos en el futuro'', afirmó.

El año pasado los comisionados se asignaron $930,000 cada uno --cifra que este año se reducirá en 10 por ciento-- para pagar la cuentas de alquiler y servicios públicos de las oficinas de sus distritos el sueldo de sus empleados, que pueden llegar a 10. Algunos asistentes clave pueden ganar más de $100,000 anuales.

En comparación, los representantes estatales de la Florida tienen un presupuesto anual de $29,784 para el alquiler y los servicios de sus oficinas de distrito. Cada representante tiene dos asistentes que típicamente ganan menos de $40,000 y se les paga de una cuenta estatal que los legisladores no controlan.

Los representantes estatales no pueden guardar dinero independientemente del presupuesto de su oficina y acumular excedentes de un año a otro.

En la Florida es insólito permitir que los políticos pueden guardar fondos no gastados del presupuesto de sus oficinas, dijo Dominic Calabro, presidente y director general de Florida TaxWatch, un grupo de fiscalización del gobierno con sede en Tallahassee. Los fondos públicos excedentes por lo general se devuelven al Tesoro y los políticos no pueden guardarlos.

"No son fondos personales de los comisionados, es dinero que viene del sudor de los contribuyentes'', dijo Calabro.

Los comisionados de Miami-Dade fueron criticado anteriormente por asignarse $727,500 cada uno en fondos discrecionales para distribuir entre los electores y los negocios de sus distritos, algo insólito que ayuda a los comisionados a conseguir el favor de los electores. Ese dinero, que este año se debe reducir en más de $400,000 por comisionado, es independiente de las cuentas de sus oficinas.

Según las normas de Miami-Dade, los comisionados pueden distribuir el excedente de sus oficinas entre grupos comunitarios o, inclusive, entre otros comisionados.

El año pasado, por ejemplo, la comisionada Natacha Seijas recurrió a su excedente para transferir $14,811 a la comisionada Barbara Jordan, que había gastado más de los $930,000 del presupuesto de su oficina en el año fiscal que terminó el 30 de septiembre.

Ni Seijas, que tiene acumulados $449,257, ni Jordan, respondieron a solicitudes de entrevistas.

Semejantes transferencias pueden suscitar interrogantes en materia de transparencia y responsabilidad, señaló Tony Alfieri, director del Centro de Etica y Servicio Público de la Universidad de Miami.

Cuando un comisionado rescata a un colega, dijo Alfieri, crea un riesgo de intercambio de favores con poca supervisión pública.

Heyman --que tiene casi $1 millón acumulado en dinero de los contribuyentes-- dijo había visto venir la crisis fiscal desde hace años y que ahorró fondos de su oficina, usando cupones, pagándole a su personal menos que otros comisionados y gastando con mesura en las actividades públicas que patrocina.

"Las tortas de Costco son mucho más baratas que las de Publix', le dijo a un reportero que le preguntó sobre su excedente.

Dijo que usó los fondos para actividades caritativas de recaudación, no para conseguir favores políticos. "Cuando apoyo un evento para los ciegos no pregunto si hay ciegos en mi distrito'', dijo Heyman.

Barreiro, que también tiene una suma importante, dijo que lo que hace con ese dinero es de beneficio para los contribuyentes. "He sido frugal'', dijo. "No soy de los que creen que todo el dinero del presupuesto debe gastarse este año''.

Barreiro añadió que daría parte del dinero a entidades de servicios sociales "como merezcan los proyectos''.

Díaz, que tiene más de medio millón acumulado durante varios años, dijo que ahora pudiera ser el momento perfecto para separar el dinero para asignaciones especiales.

"Creo que es importante mantener reservas para las épocas difíciles y, como es sabido, estamos en una situación precaria'', dijo Díaz. "Si hay una propuesta para usar ese dinero para conservar empleos o mantener programas, yo las revisaría y tomaría en consideración''.

A lo que Calabro, de TaxWatch, respondió: "Los fondos para situaciones de emergencia deben estar en el Tesoro y no en fondos personales de patrocinio. Francamente, creo que esta práctica debe eliminarse. Es indebido en las buenas épocas y claramente más todavía en la actualidad''.

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