Sur de la Florida

Sánchez se aferra a promesa de arreglar el presupuesto

Uno de los partidarios del candidato a la alcaldía de Miami, Joe Sánchez, hace propaganda en la intersección de la avenidad 57 y la calle Flagger.
Uno de los partidarios del candidato a la alcaldía de Miami, Joe Sánchez, hace propaganda en la intersección de la avenidad 57 y la calle Flagger. Roberto Koltun/El Nuevo Herald

En el histórico vecindario de The Roads, a lo largo de la SW 26 Road, el reto que enfrenta la candidatura a la alcaldía de Miami de Joe Sánchez se pone en claro. Este es el terreno de Sánchez: justo antes de hacerse comisionado de la ciudad, él fue elegido presidente de la asociación de propietarios de la zona.

Pero sólo unas casas más allá de los dos carteles de "Sánchez para alcalde'' en esta calle hay dos carteles de su rival, y colega de la Comisión, Tomás Regalado.

"Teniendo en cuenta de que este es el barrio de Joe, me sorprende un poco la cantidad de carteles de Regalado que veo'', dijo el veterano activista del barrio Joe Wilkins.

Aunque admite su calidad de candidato menos favorecido, Sánchez dijo que a él no lo van a detener el que haya salido en segundo lugar en las cifras de las encuestas en la ciudad y los totales de recaudación de fondos.

Para compensar la desigualdad, el ex policía estatal y reservista del Ejército se ha centrado en una promesa de arreglar el apretado presupuesto de la ciudad por medio de controlar las generosas pensiones a los empleados. Es una plataforma de "responsabilidad fiscal'' que según Sánchez está ganando terreno.

Los tres principales sindicatos de los empleados de Miami, quienes se han beneficiado de generosos paquetes de pensión, apoyan unánimemente a Regalado. Sánchez dice que la negativa de los sindicatos a brindarle apoyo le dan la libertad de asumir línea dura en su negociación --exigiendo concesiones para ayudar a mantener la ciudad a flote.

"Yo tengo un plan para devolver la estabilidad financiera a esta ciudad'', dijo.

Este argumento continúa temas anteriores de su carrera de 11 años en la ciudad, y Sánchez se está presentando como un reformador. Pero su estatus actual de candidato menos favorecido suscita una pregunta: ¿ha convencido el presidente de la Comisión a los votantes con su plataforma?

Sánchez, de 44 años, quien tiene 4 hijos, entró con un tema similar de ahorro al Ayuntamiento de Miami cuando fue designado por primera vez a la Comisión en 1998. Entonces, Miami estaba tratando de recuperarse de una crisis financiera mucho mayor, tan grave que el gobernador había nominado una junta supervisora para asegurarse de que la ciudad manejara sus fondos adecuadamente.

Temprano en su carrera, Sánchez enfrentó a los empleados de la ciudad que estaban estafando el sistema de compensación al trabajador de Miami. Se creó una fuerza de choque especial, el número de casos disminuyó y la ciudad se ahorró millones.

Sánchez ha pedido a menudo al auditor general de la ciudad que inspeccione agencias con irregularidades.

Pero una vez que se revelan los problemas en esas agencias, la reacción pública de Sánchez puede resultar tibia --comparada con la de su rival Regalado.

Cuando una auditoría del 2005 concluyó que el Departamento de Mejoras Capitales de Miami había pagado en exceso a sus asesores, aprobado vagas hojas de servicio presentadas por esas firmas y entregado contratos sin licitación a los clientes de un prominente cabildero del Ayuntamiento, Sánchez admitió que "se podía hacer mejoras''.

El agregó: "La auditoría no dice cosas horribles sobre la ciudad''.

El comentario de Regalado de ese día: "Una bodega cubana de los años ‘50 hubiera estado mejor administrada. . . un tipo sentado en la trastienda fumándose un tabaco, y con un papel y un lápiz, hubiera funcionado mejor''.

Como consecuencia, Regalado ganó fama de ser un luchador contra la corrupción y el desperdicio, aunque había sido Sánchezel que había solicitado algunas de las auditorías que expusieron los problemas.

"Mis acciones hablan por sí mismas'', dijo Sánchez. "Y todo está ahí, todo está ahí en la legislación''.

A pesar de todos sus esfuerzos, incluyendo una iniciativa actual para disminuir las pensiones de los funcionarios electos, Sánchez es visto por muchos votantes como el candidato del establishment debido a sus vínculos con el alcalde de Miami, por dos términos, Manny Díaz.

Desde que Díaz subió al cargo en el 2001, Sánchez ha apoyado consistentemente al alcalde. Esta alianza dio frutos cuando Sánchez se presentó para su reelección en el 2005. Las arcas de campaña de Sánchez, que incluyeron contribuciones de partidarios de Díaz, lo ayudaron a vencer a un opositor con menos fondos, el abogado Luis Fernández. "Fue muy difícil tratar de sacar a alguien que ya es parte del establishment'', dijo Fernández.

La ventaja por 30 puntos de Sánchez, sin embargo, enmascaró una señal ominosa: él perdió el apoyo de un segmento de su propio barrio de Roads, en parte debido a una creciente reacción negativa de los votantes ante el boom inmobiliario de Miami. La campaña de Fernández hizo una crítica del boom como un fenómeno fuera de control, e imprimió volantes que presentaban una foto de un rascacielos de condominios cerniéndose amenazante sobre una casa unifamiliar.

Esa casa está en The Roads.

Tras su reelección, los vínculos de Sánchez con Díaz perdieron parte de su utilidad. Una serie de tropiezos para el alcalde --incluyendo el escándalo del pago de incendios de Miami-- acabaron afectando su porcentaje de aprobación entre los votantes, todo con el telón de fondo de una recesión. Sólo un cuarto de los votantes de la ciudad califican en estos momentos el trabajo de Díaz como "excelente'' o "bueno''.

Este disgusto de los votantes, justificado o no, está afectando la candidatura de Sánchez.

De acuerdo con los informes de campaña más recientes, Sánchez ha recaudado más de $422,000. Regalado ha amasado casi $654,000.

Una encuesta telefónica de 405 probables votantes de la ciudad, realizada la semana pasada por el Centro Metropolitano de la Universidad Internacional de la Florida, concluyó que Regalado tenía una ventaja de 2 a 1 para las elecciones del 3 de noviembre.

Tina Cornely, voluntaria del centro de llamadas de la campaña de Sánchez, dijo que los votantes preguntan a menudo sobre dos polémicas votaciones en las que Sánchez se puso de parte del alcalde: el nuevo estadio de los Florida Marlins, que se está construyendo en su distrito de la comisión, y un condominio de Related Group que se planeaba construir junto al Mercy Hospital en Coconut Grove.

Sánchez argumenta que el estadio, financiado principalmente por el Condado, promete ser un motor propulsor de la economía. El proyecto de condominio ha reducido su tamaño y era un punto clave de los planes de mejoramiento de capital para el Mercy Hospital, afirmó Sánchez. Aunque fueron aprobados por los comisionados, la construcción de los condominios fue detenida más tarde por los tribunales.

"Mira, Manny y yo somos dos individuos distintos'', dijo Sánchez. "Yo he votado en contra de Manny en muchas ocasiones --votaciones importantes''.

Entre esas votaciones, según Sánchez, están su disensión con el alcalde en cuanto al presupuesto anual, la aprobación para que un programa de televisión siguiera filmando en propiedades de la ciudad a pesar de que el alcalde quería desalojarlo, y el rechazo de la propuesta inicial de financiamiento del alcalde para el estacionamiento del estadio de béisbol.

El ex administrador de la ciudad de Miami Joe Arriola opinó que Sánchez debería defender el legado de Díaz en lugar de tratar de distanciarse del mismo. El alcalde y sus aliados --Sánchez entre ellos-- impulsaron la renovación de los parques y otras importantes iniciativas de la ciudad, dijo Arriola.

"El debería estar orgulloso de la infraestructura que se construyó, que construimos nosotros'', dijo Arriola.

En la campaña electoral, los dones políticos naturales de Sánchez salen a la superficie. El se siente cómodo hablando con los votantes, y exuda carisma.

"El está muy bien, es bien parecido'', observó la votante Carolina Aldabert, de 20 años.

En su cortejo a los votantes, Sánchez ha recurrido en ocasiones a la canción --y ha dado serenatas a sus constituyentes con una voz que, aun cuando probablemente no sea digna de un Grammy, todavía admira al público en los hoghares de ancianos de La Pequeña Habana. En el 2002, Sánchez sacó un disco compacto sencillo en honor de la calle mejor conocida de ese barrio: I Love La Calle 8.

"Yo he limpiado a presión las aceras, recogido basura y pintado fachadas en la Calle Ocho, así que ¿por qué no voy a cantar sobre eso?", dijo entonces Sánchez a The Miami Herald.

Aunque la encuesta de FIU lo presenta muy por debajo de Regalado, ofrece al menos un rayo de esperanza: más del 41 por ciento de los entrevistados dijeron que estaban indecisos.

Cornely, la voluntaria de Sánchez, dijo que su candidato es tan modesto que posiblemente los votantes no se den cuenta de todo lo que ha hecho. Por ejemplo, Sánchez estuvo al frente de la Comisión "Verde'' del alcalde y ha sido partidario del medioambientalismo por muchos años, dijo Cornely.

"El ha estado sembrando árboles y mejorando nuestras áreas verdes desde que tenía 18 años'', afirmó Cornely.

Pero, ¿convencerá su mensaje?

Wilkins, el veterano activista de The Roads, dijo que él estaba de parte de Sánchez cuando el comisionado fue designado en 1998 --después de todo, ambos hombres pertenecían a la Asociación Cívica del Barrio de Miami Roads.

"Pensamos, ‘Qué bueno, conseguimos a un hombre del barrio' '', dijo Wilkins.

Pero el compromiso de Sánchez de proteger a los barrios contra el exceso de urbanización resultó ‘‘inconsistente'' en sus mejores momentos, dijo Wilkins, quien hasta el momento no ha decidido a qué candidato a la alcaldía dará su voto.

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