Sur de la Florida

Cuestionan credenciales conservadoras de Marco Rubio

Marco Rubio
Marco Rubio El Nuevo Herald

El candidato al Senado federal Marco Rubio está emergiendo como el campeón de los republicanos hartos de compañeros de partido que no son fieles a los principios conservadores.

Pero si los que se están volviendo contra el gobernador Charlie Crist están buscando a un puro e intransigente conservador, el expediente legislativo de Rubio pudiera darles que pensar.

"Fue una gran decepción para nosotros cuando era presidente de la Cámara'', afirmó Marion Hammer, cabildera de la NRA, que dijo que Rubio hizo muy poco por ayudar a aprobar un proyecto de ley permitiéndole a los empleados traer armas de fuego al trabajo. "Habló mucho pero no hizo nada''.

Como presidente de la Cámara, Rubio presentó consistentemente presupuestos más pequeños que el gobernador y el Senado. Pero también pasó ocho años votando y llegando a acuerdos que reflejaban la realidad del proceso legislativo: la ideología casi nunca se impone a los compromisos.

Rubio, de 38 años, que hace campaña como un auténtico conservador, es la misma persona que gastó decenas de miles de dólares para probar mensajes políticos en ciertos grupos, dio jugosos salarios a su personal y, al igual que Crist, aprobó un subsidio de $60 millones para un nuevo estadio para los Marlins de la Florida.

Rubio dice no haber sabido nada de eso pero su jefe de presupuesto, Ray Sansom, fue capaz de canalizar $35 millones para un college del Panhadlke, acciones que hicieron que un jurado de instrucción encausara a Sansom.

El candidato Rubio critica los gastos de un gobierno grande y le asegura a los electores que, como senador, no permitirá proyectos especiales (‘‘earmarks'') en el presupuesto federal. Como presidente de la Cámara, sin embargo, no le importó un presupuesto estatal donde había $800,000 separados para hierba artificial en los campos de Miami-Dade donde jugaba "flag football''.

El terreno (listado como una iniciativa de prevención de la delincuencia juvenil) estuvo entre los $50 millones en proyectos especiales para el condado natal de Rubio y entre los más de $400 millones en proyectos e iniciativas que Crist vetó en el 2007.

"Su retórica puede ser conservadora pero cuando se mira su expediente y lo que ha apoyado en el pasado, ciertamente no es el conservador que dice ser'', afirmó el senador estatal Mike Fasano, R-New Port Richey, un partidario de Crist.

En un discurso del 2002 en la Cámara, Fasano criticó una medida presentada por Rubio que le pedía a los electores permitirle a un panel de legisladores revisar todas las exenciones a los impuestos a las ventas con el objetivo de revocarlas.

Ese proyecto de ley fue parte de un acuerdo que aseguraba que el entonces presidente del Senado John McKay vería revisiones de los impuestos a las ventas y el entonces presidente de la Cámara Tom Feeney tendría un escaño congresional preparado para él. Un reto legal eliminó la proposición de la boleta, y Rubio dijo que simplemente le pedía los electores darle a los legisladores una autoridad que ya tenían.

Rubio, que fue presidente de la Cámara durante las sesiones del 2007 y el 2008, dijo comprender que probablemente la gente iba a encontrar cosas que atacar entre sus miles de votaciones pero que se sentía orgulloso de su expediente general.

"En la vida, como en la política, las cosas no siempre encajan en nítidas cajitas pero, en su inmensa mayoría, tengo un historial que testifica mi compromiso con el gobierno limitado'', indicó. "Y ciertamente es el de alguien en el que uno puede confiar que va a ir a Washington y enfrentarse a la agenda de Obama, a diferencia de mi opositor''.

Con todo, Rubio votó por algunas de las mismas medidas por las que ahora critica a Crist.

* Criticó al gobernador por ampliar la Citizens Property Insurance Corp, la aseguradora de la propiedad dirigida por el gobierno de la Florida, aunque votó precisamente para hacer eso mismo. "El proyecto de ley tenía muchas otras cosas que eran buenas para la Florida'', explicó Rubio.

* Criticó al gobernador por impulsar un "programa cap-and-trade'' para reducir las emisiones de gases invernadero, pero Rubio votó a favor de un proyecto de ley que afirmaba que el estado debía seguir una estrategia similar.

Rubio observó que el proyecto de ley ponía controles legislativos en la agenda ecológica del gobernador, pero Jerry Karnas del Fondo de Defensa Ambiental calificó la reciente retórica de Rubio sobre el proyecto como "una total inversión'' de su posición como presidente de la Cámara.

"Parecía mucho más moderado entonces'', indicó Susan Glickman, del Natural Resources Defense Council. ‘‘Ciertamente ahora parece estar posando''.

* Rubio ha criticado a Crist por buscar un acuerdo de juego con la Tribu Seminole de la Florida. Pero un presidente de la Cámara puede matar la legislación que quiera, y Rubio estaba en esa posición cuando la Cámara aprobó la mayor expansión del juego en más de 15 años. (Y aceptó algunas contribuciones de la industria aunque dijo que no había tenido influencia).

"Voté en contra de proyectos de ley que a la larga fueron aprobados... Hay límites en lo que un presidente de la Cámara puede hacer'', declaró Rubio, cuyo principal adjunto y cercano amigo David Rivera salió a dirigir una campaña para ampliar el juego en el condado de Miami-Dade.

* Como candidato, Rubio habla de asegurar las fronteras de la nación y dice no apoyar amnistía para los millones de inmigrantes ilegales que están en el país.

Pero como el primer cubanoamericano presidente de la Cámara de la Florida, pareció ser más moderado y consciente de los matices del problema. Durante el último año de Rubio como presidente de la Cámara, se hicieron, por lo menos, seis proyectos de ley contra los inmigrantes ilegales. Ninguno llegó a ser puesto a votación.

"Súbitamente está diciendo: ‘He visto la luz y no tuve nada que ver con esos proyectos de ley' '', afirmó Bill Landes, director del Florida Minuteman Civil Defense Corps. ‘‘Pero la verdad es que fue él [y otros legisladores del sur de la Florida] los que ayudaron a mantener esos proyectos de ley en comisiones. Está diciendo lo que la gente quiere oír para ser electo''.

El conservadurismo fiscal de Rubio fue cuestionado tan pronto como llegó a presidente de la Cámara. Gastó cientos de miles en renovaciones, incluyendo un comedor privado para los legisladores, contrató el portavoz mejor pagado del gobierno estatal (sin experiencia alguna en el gobierno) y añadió más de 20 empleos, incluyendo un parlamentario que ganaba casi $134,000.

"Nuestro objetivo es hacer de la Cámara de la Florida la sede de la competencia de ideas más vibrante de toda la nación'', afirmó Rubio en aquel entonces, y aseguró que las renovaciones eran menores que las hechas por otros presidentes de la Cámara. "Para poder realizar esto, pensamos que teníamos que darle a nuestros miembros el personal más talentoso y experimentado posible''.

Nadie que haya trabajado con Rubio en la Legislatura lo llamaría un tímido moderado, y siempre ha proclamado su carácter conservador aun cuando haya defendido una Cámara más inclusiva, una promesa que, según los demócratas, no cumplió plenamente.

"No se puede dirigir y ser popular'', declaró Rubio, al principio de su presidencia de la Cámara.

Jeb Bush hubiera podido decir algo parecido. En realidad, Bush designó a Rubio como su heredero ideológico en el 2005 al darle una antigua espada china en una ceremonia en la Cámara. Rubio mantuvo la espada en su oficina, un recuerdo de permanecer fiel a sus valores conservadores.

La mayor prueba de Rubio como presidente de la Cámara vino cuando la explosión del mercado de la vivienda en la Florida provocó un gran aumento de los impuestos a la propiedad, llenando el tesoro estatal. Rubio manejó la situación magistralmente, ofreciendo un "intercambio de impuestos'' (‘‘tax swap'') que lo presentó con un audaz pensador y usó sus intervenciones en todo el estado para cultivar reconocimiento y generar cobertura noticiosa.

El intercambio de impuesto llamaba a aumentar la tasa de los impuestos a la propiedad en 2.5 por ciento mientras eliminaba los impuestos a la propiedad en las casas primarias.

El tema le permitió su primera y más fuerte plataforma para diferenciarse de Crist, que presionaba ideas más populistas, como duplicar la extensión del propietario (‘‘homestead exemption'').

Sin embargo, al final, Rubio se puso de acuerdo con Crist y el Senado, que rechazó su plan por representar un aumento de impuestos de $9,000 millones, a pesar de mayores ahorros en impuestos a la propiedad.

"Los pobres se van a volver más pobres y los ricos más ricos'', indicó en aquel entonces el antiguo senador Dan Webster, un famoso conservador. Webster rechazó tajantemente la idea. "No voy a subir impuestos. Ellos van a hacerlo''.

Por "ellos'' quiso decir "Rubio'', que criticó duramente la idea para descontento privado de algunos representantes republicanos.

Una y otra vez, las grandes ideas de Rubio fracasaron en el Senado, mostrando los límites de su influencia aunque fuera elogiado por impulsar la discusión.

"Nosotros siempre les dejamos tomar el papel de "la Cámara alta'', dio el ex representante Don Brown, uno de los legisladores más conservadores que se opuso a Rubio votando contra el proyecto de ampliar Citizens Insurance. Como resultado, Brown y otro disidente fueron sacados de sus posiciones de liderazgo.

Pero Brown no le echa la culpa a Rubio (lo apoya en contra de Crist) y consideró que el joven legislador simplemente chocó con la realidad del proceso.

"Para conseguir un pedazo del pastel hay que ceder algo. De otra forma uno no consigue absolutamente nada y lo acusan de obstruccionista'', afirmó Brown. "Hay mucha presión sobre los que están en ese cargo de dirección''.

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