Sur de la Florida

Rubio en contra de la amnistía para los inmigrantes ilegales

Marco Rubio
Marco Rubio El Nuevo Herald

Marco Rubio, candidato poco favorito al Senado federal que corteja al ala conservadora del Partido Republicano, ha adoptado una posición dura contra la inmigración ilegal: cero amnistía. Sin embargo, cuando era el poderoso presidente de la Cámara de la Florida y le presentaron varios proyectos de ley para controlar la inmigración ilegal, no los sometió a votación.

"Muchos estamos furiosos con él porque entonces bloqueó esos proyectos de ley'', dijo David Caulkett, fundador de Floridians for Immigration Enforcement. "Rubio afirma que se opone a la amnistía pero no sabemos si creerle''.

Rubio dice que no ha cambiado en su oposición a que se otorgue la ciudadanía a los inmigrantes ilegales, pero que el problema debe solucionarlo el gobierno federal, no los estados. La Legislatura se concentró en los impuestos y en la reforma de los seguros, dijo Rubio.

"Escogimos uno o dos problemas clave'', dijo Rubio en una entrevista reciente. "Los estados no pueden resolver [el asunto de] la inmigración ilegal''.

El historial de Rubio en materia de inmigración es objeto de estudio ahora que el tema está en su agenda y su campaña contra el gobernador Charlie Crist por la nominación republicana gana terreno. La inmigración no apareció en ninguna parte en el libro "100 ideas innovadoras para el futuro de la Florida'', que Rubio compiló cuando era presidente de la Cámara; ahora está entre los nueve temas listados en la página de internet de su campaña.

Este hijo de exilados cubanos nacido en Miami dice que se opone a la propuesta que presentó en el 2006 el ex senador Mel Martínez --cuyo retiro adelantado hizo que Rubio se postulara al Senado para el 2010-- que contemplaba permitir que los indocumentados solicitaran la ciudadanía. Crist respaldó el proyecto de ley.

En su campaña en ocasiones Rubio menciona el término "extranjeros ilegales'', un término jurídico que para algunos activistas puede ser ofensivo.

"Su tono sobre el asunto ha cambiado y me resulta muy evidente que lo ha hecho por razones políticas'', dijo el representante estatal miamense Juan Zapata, partidario de Crist y miembro de un comité ejecutivo del Concilio Nacional Hispano de Legisladores Estatales.

Después que la reforma de las leyes de inmigración fracasó en el Congreso, las legislaturas estatales del país pidieron tomar cartas en el asunto. En el 2008 se estudiaron 1,305 proyectos de ley y 206 entraron en vigor en todo el país, según la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.

Ese año los seis proyectos de ley en la Cámara de la Florida contemplaban penalizar a los granjeros que contrataran a trabajadores ilegales, exigían prueba de ciudadanía para poder recibir beneficios del gobierno, exhortaban a la policía a entregar a sospechosos de ser inmigrantes ilegales y permitía la deportación de los indocumentados que cumplían penas de prisión.

Como presidente de la Cámara, Rubio decidía en gran medida si los proyectos de ley llegaban al pleno o no. Los proyectos de ley de inmigración fueron relegados a un taller público, lo que permitía a los legisladores escuchar la opinión de los activistas de ambas partes sin tener que votar. David Rivera, representante estatal de Miami e importante figura del entorno de Rubio, pronunció un apasionado discurso sobre las contribuciones económicas de los trabajadores indocumentados a la economía de la Florida, como jardineros, mucamas, friegaplatos y trabajadores agrícolas.

"Los proyectos de ley no se centraban en el problema real, que era las compañías que contrataban a inmigrantes ilegales'', dijo el viernes Rivera. "Por lo menos Rubio colocó el tema en el candelero, que es más que lo que haya hecho cualquier otro presidente de la Cámara''.

Rubio dijo que es injusto culparlo sólo a él por el fracaso de los proyectos de ley y señaló que sus colegas en el Senado actuaron de igual modo. Después que dejó su cargo las propuestas tampoco despegaron.

"No tengo ninguna razón para creer que Rubio haya eliminado el proyecto de ley personalmente'', dijo el ex representante estatal Don Brown, de DeFuniak Springs, partidario de Rubio que patrocinó uno de los más ambiciosos proyectos de ley sobre inmigración. "Todos los años se presentan cientos de proyectos de ley y algunos nunca se debaten''.

Sin embargo, después de escuchar a Rubio fijar su posición sobre la inmigración ilegal durante un viaje reciente a la zona Brown en la región noroeste del estado, el legislador estatal dijo que "se apegaba a los términos del proyecto de ley que presenté''.

Rubio aboga por un programa nacional de trabajadores invitados en que los inmigrantes no puedan conseguir empleo sin una tarjeta a prueba de falsificaciones que valide su estatus migratorio. La propuesta del 2008 de Brown, que se basó en una ley de Oklahoma que se aprobó en el 2007, trataba también de eliminar la inmigración ilegal obstaculizándoles encontrar empleo. La propuesta contemplaba exigir a los empleadores públicos y contratistas estatales que participaran en un sistema federal, por el momento voluntario, para verificar el estatus migratorio de los trabajadores.

Aunque Rubio mantiene que el problema "tiene que solucionarse en el gobierno federal'', Brown y otros legisladores dicen que presentaron sus proyectos de ley porque el gobierno federal no ha podido solucionar el problema.

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