Sur de la Florida

El rey de los cruceros llega a la Florida

El barco de crucero más grande del mundo, el Oasis of the Seas, de Royal Caribbean International, llega a Port Everglades, en Fort Lauderdale, Florida,  el viernes 13 de noviembre del 2009.
El barco de crucero más grande del mundo, el Oasis of the Seas, de Royal Caribbean International, llega a Port Everglades, en Fort Lauderdale, Florida, el viernes 13 de noviembre del 2009.

Enorme e irreal en el horizonte marino, el mayor barco crucero del mundo entró a Port Everglades mientras una multitud lo vitoreaba en el parque de una playa de Broward.

"¡Wow!'' gritó uno del grupo de personas que se habían levantado bien temprano el viernes y fueron, armados de binoculares y frazadas, para ver llegar al enorme barco de 225,000 toneladas.

The Oasis of the Seas venía acompañado de una flotilla de pequeños botes y rociado de agua al entrar a su nuevo puerto de base. Los ejecutivos de Royal Caribbean y dirigentes locales esperaban para saludar all barco de $1,400 millones, que tardó en ser concebido y ensamblado.

En el Parque Estatal John U. Lloyd, Marsha Scharf, de Chesterfield, Missouri, vino de la playa y miró los mensajes de texto de su celular: "TJ dice: ‘¿Saben qué barco somos?', dijo, riéndose con su prometido Tom Smyka, que estaba junto a ella.

Scharf dijo que su hijo Timothy había enviado el mensaje desde el Oasis, donde ha estado trabajando de administrador desde agosto. "Hoy cumple 33 años'', comentó su madre.

Dana Steinberg, un marino mercante retirado de Hollywood, llegó temprano para ver bien el enorme barco, que tiene siete vecindarios, incluyendo un muelle al estilo Coney Island. "Nunca he viajado en crucero, pero me encantan los barcos'', afirmó.

Este barco tiene no una sino dos paredes de alpinismo y dos simuladores de mareas, una pista de patinaje de hielo y 24 restaurantes. El teatro tendrá una producción de 90 minutos de la obra Hairspray, que el reparto ha estado ensayando desde que el barco vino de Finlandia.

El Oasis, con sus equipos y trabajadores de construcción, desafío los vientos huracanados y el alto oleaje del Atlántico norte. Eso estiró el viaje desde un astillero en Turku, Finlandia hasta Fort Lauderdale a 14 días, dos más de lo planeado. Pero los funcionarios de Royal Caribbean dicen que el barco funcionó bien en los mares picados.

Ahora que la nave está en Port Everglades, los trabajadores atenderán los últimos detalles. Tal vez el mayor trabajo sea la instalación de 12,000 arbustos, árboles y otras plantas para darle al Parque Central, el primero de su clase en el mar, un verdor natural.

El Servicio Guardacostas espera comenzar a inspeccionar el barco el sábado, para revisar los sistemas de seguridad y la preparación de la tripulación. Un equipo de ocho inspectores del Servicio Guardacostas también visitó el astillero de Turku en octubre para cerciorarse de lo tecnológicamente avanzado que está el barco, diseñado incluso para cumplir requerimientos internacionales de seguridad que no están todavía en efecto.

La Royal Caribbean International, con base en Miami, planea una presentación privada de la cantante popular Rihanna el jueves, seguida de un debut en la televisión nacional en Good Morning America de la ABC el viernes de 7 a 9 a.m.

El barco, que tiene 16 pisos para pasajeros, zarpará en varios viajes de promoción con agentes de viajes, periodistas e invitados antes de su primer crucero lucrativo el 1ro. de diciembre.

El bautismo está programado para el 30 de noviembre durante una recaudación de fondos para beneficiar a Make-A-Wish Foundation, que concede deseos de niños con enfermedades graves. Los precios de las entradas empiezan a $750 por persona.

El barco, que puede llevar hasta 4,500 pasajeros y es 40 por ciento más grande que el crucero que le sigue en dimensiones, fue diseñado con siete vecindarios para que los pasajeros se puedan orientar con más facilidad y frecuentar áreas que atraen su interés.

"Nosotros de veras le prestamos atención a los llamados ‘viajes multigeneracionales' '', afirmó Adam Goldstein, jefe ejecutivo de los cruceros. ‘‘Queremos satisfacer a los abuelos, padres e hijos que estén en el mismo crucero al mismo tiempo. Es la diversidad de opciones''.

Por ejemplo, se supone que el muelle con su carrusel hecho a mano atraiga a los padres con niños. El Entertainment Place, que abarca el gigantesco Casino Royale, clubes de comedia y de jazz y el Opal Theater, es un centro más bien para diversiones de adultos. El barco tiene una zona juvenil con actividades educativas y de juegos, con un área separada para adolescentes, con discoteca, juegos de pantalla y pista de baile.

Royal Caribbean espera atraer nuevos clientes con estas amenidades, además de ofrecerles más opciones a clientes que regresan.

La parte más radical del diseño del barco es el ancho: 154 pies de manga. Eso permitió a los diseñadores crear un atrio abierto para el Parque Central, que tiene cabinas de huéspedes a ambos lados.

Según Richard D. Fain, presidente y jefe ejecutivo de la compañía matriz, Royal Caribbean Cruises Ltd., muchas cosas han cambiado de los planes originales para el parque. "No era tanto un parque como un prado con colinas'', indicó Fain.

Pero el diseño espacial y unos experimentos de realidad virtual sugirieron que la hierba no iba a soportar mucho tráfico. "Durante unos dos meses no encontramos nada que nos pareciera mejor'', afirmó Fain, quien decide hasta detalles minúsculos del diseño de los barcos. "Sabíamos que lo del jardín no iba a funcionar y no sabíamos que íbamos a hacer para sustituirlo. Durante mes y medio o dos meses estuvimos muy nerviosos''.

El Parque Central es una especie de "plaza de la ciudad'' con atracciones y restaurantes, como el 150 Central Park, con un nuevo chef, Keriann Von Raesfeld.

La parte central del barco tiene un diseño aerodinámico para desviar el viento hacia arriba. "De otro modo, los vientos azotarían al Parque Central y crearían condiciones desfavorables'', afirmó el director del hotel del barco, Raimund H. Gschaider, quien llevó a un reportero de The Miami Herald en una gira por el Oasis en el astillero STX Europe, en Finlandia, justo antes de su partida para Fort Lauderdale. Durante una prueba en el mar, con vientos de 45 y 50 nudos, Gschaider aseguró: "Pasamos por el Parque Central y lo que se sentía era brisa''.

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