Sur de la Florida

Mensajes revelan minutos previos a accidente fatal

Irina Reinoso perdió la vida cuando iba de pasajera en un Smart Car conducido por su amiga Mila Dago, supuestamente en estado de ebriedad.
Irina Reinoso perdió la vida cuando iba de pasajera en un Smart Car conducido por su amiga Mila Dago, supuestamente en estado de ebriedad. Cortesía

En los días antes del accidente fatal que provocaría, Mila Dago enviaba los típicos mensajes de texto de cualquier joven de 22 años que disfruta de la vida en Miami.

En los mensajes Dago hablaba de planear un día en la playa con su grupo de amigos, de los estilos de peinado con una amiga y esperaba poder ver un meteorito que iluminaría el cielo.

Sin embargo, según indican documentos policiales recientemente dados a conocer, Dago también estaba en medio de una amarga ruptura con su novio. Las primeras horas del 14 de agosto de 2013, cuando ella y varios amigos fiesteaban en distintos bares en Miami, la joven le mandó a su novio una enorme cantidad de mensajes de texto que culminaron con palabras horriblemente proféticas:

“Estoy manejando borracha, aaaah…”, “Me voy a morir por culpa tuya …” “Hasta luego…”.

Pero Dago no murió. Tres minutos después de haber enviado el último mensaje, según dijeron los fiscales de Miami-Dade, Dago no se detuvo en una luz roja cerca del downtown de Miami, y estrelló su pequeño automóvil alquilado en Smart Car contra una camioneta. En el choque, pereció su amiga, Irina Reinoso, de 22 años, quien viajaba a su lado como pasajera.

Los mensajes de texto de Dago, se presentaron como evidencia la semana pasada en el caso de homicidio culposo por conducir en estado de embriaguez que se sigue en contra de Dago, lo que agrega un giro terrible a otra tragedia en Miami en la que se mezclan jóvenes, alcohol y accidentes automovilísticos.

David Rothman, abogado defensor de Dago, dijo: “La señorita Dago, quien, junto a su familia, reza día a día por la joven que murió y por su familia, cree que es irrespetuoso hacer en estos momentos un comentario público”.

Dago, que en la actualidad tiene 24 años, se declaró inocente del cargo de conducir en estado de embriaguez, homicidio vehicular y otros dos cargos de conducir en estado de embriaguez donde se causa daño a una persona. Hasta ahora, no se ha fijado una fecha para el juicio.

Una demanda civil está todavía pendiente en contra de Dago y Car2Go, la compañía donde arrendó el Smart Car.

Dago y Reinoso eran amigas desde hacía solamente un par de meses.

Criada en Kendall, Reinoso esperaba entrar un día a estudiar Leyes Policiales. Estudió en el Miami Dade College (MDC) y pensaba trasladarse a la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Reinoso jugó voléibol en la secundaria Sunset High, llevó a su madre a bailar a conciertos de música latina y le gustaba pescar con su padre. Días antes de su muerte, el padre la dejó conducir por primera vez su bote.

“Era una muchacha muy unida a la familia, tenía un corazón increíble y siempre tenía una sonrisa en la cara”, dijo su madre, Ivania Reinoso.

El día antes del accidente, Irina Reinoso, Dago y algunos amigos fueron a la playa. Esa noche, Reinoso accedió a acompañar a Dago a los clubes de Miami Blackbird Ordinary y Electric Pickle.

Durante toda esa noche, de acuerdo con la nueva evidencia del caso, Dago mandó más de 60 mensajes de texto a su novio, identificado sólo como DJ, después de haber discutido esa tarde.

“Me has arruinado la vida. Vas a provocar mi muerte”, decía algunos de los mensajes.

A lo largo de la noche, DJ casi no le respondió. Unos 20 minutos antes del aparatoso choque, Dago le escribió: “¿De qué estás hablando, loco?”.

Mientras le enviaba los mensajes finales, Dago conducía el auto del 2012 que había alquilado en Car2Go. Reinoso iba en el asiento del pasajero.

A las 4:44 a.m., el auto que se dirigía al sur por Biscayne Boulevard, no paró en la luz roja de un semáforo en la calle 15 del noreste. Con la luz verde a su favor en la intersección, Benjamin Byrum, de 51 años, importador de frutas y vegetales acababa de cargar en su camión una remesa de calabacines procedente de Carolina del Norte.

El vehículo de Dago a toda velocidad impactó la camioneta Chevy de Byrum, y lo dejó inconsciente. “El Smart Car es lo que me salvó”, le dijo Byrum al Miami Herald. “Si hubiera sido un carro un poco más grande, el accidente hubiera sido peor”.

Byrum terminó sólo con golpes y moretones, pero al llegar los rescatistas al lugar de la colisión, declararon muerta a Reinoso allí mismo.

Un agente de la policía de Miami percibió un “olor a alcohol” en el aliento de Dago. Posteriormente, pruebas de sangre revelaron que tenía un nivel de alcohol de .178 —más del doble del límite legal— casi dos horas luego del accidente, dijo la policía.

Tras terminar todas las pruebas para detectar alcohol en la sangre, la policía de Miami arrestó a Dago en enero del 2014. Desde entonces ha estado en libertad bajo fianza en espera del juicio.

Desde el choque, la familia de Reinoso presentó una demanda en contra de Dago y de Car2Go, y argumentó que la compañía debería tener reglas para evitar que los conductores ebrios alquilen automóviles.

Por su parte, Car2Go expresó que cree que las leyes federales les permite operar con la misma responsabilidad limitada que tienen otras compañías de arrendamiento de autos. La empresa señaló igualmente que la víctima no llevaba puesto el cinturón de seguridad.

Ricardo Martínez-Cid, abogado de la familia Reinoso, dijo que la compañía debería instalar un aparato para medir el nivel de alcohol en los usuarios para de este modo no permitir que una persona ebria conduzca ningún vehículo.

“Este es un caso muy difícil”, dijo Martínez-Cid. “Creemos que vamos a tener éxito, y ayudar a que Car2Go sea una empresa más segura y obteniendo justicia para los padres de Irina”.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios