Sur de la Florida

Asesinato de estudiante conmociona a FIU

Kendall Berry, el estelar jugador de football de FIU.
Kendall Berry, el estelar jugador de football de FIU.

Kendall Berry, el estelar jugador de football de FIU no era una persona que buscara peleas.

Pero el jueves por la noche, en el principal recinto de FIU, el amable estudiante de 22 años, natural de Haines City, tuvo una discusión con Quentin Wyche, ex jugador de fútbol, quien había insultado a su novia y le había lanzado galletas en el rostro.

Ante la presencia horrorizada de sus condiscípulos, Wyche apuñaló a Berry frente al Centro Recreacional del recinto y lo dejó morir allí, según dijeron los testigos y la policía.

Después de esconderse durante todo el viernes, Wyche, de 22 años, se entregó a la policía en Broward. Fue transportado a Miami-Dade y acusado de asesinato en segundo grado con un arma letal.

El trágico incidente dejó asombrada y dolida a la comunidad universitaria y al programa de fútbol en particular, donde Berry había superado una lesión en la rodilla y había emergido como uno de los jugadores más valiosos de los Golden Pantheres en el 2009.

"Kendall tenía una personalidad muy atractiva; era querido y respetado por todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo'', afirmó Mario Cristóbal, entrenador de fútbol de FIU, en una declaración. "Fue realmente un honor haberlo conocido y entrenado. Es una gran pena haber perdido una vida tan joven en un acto de insensata violencia''.

Aunque la policía y los administradores de la escuela han dicho poco, han ido emergiendo detalles de los testigos y de fuentes cercanas a la investigación.

Muchos de lo que hacen ejercicio en el centro, que tiene paredes de cristal, presenciaron el asesinato, que se produjo alrededor de las 9 p.m.

Doryham Almendarez, una joven de 19 años con una maestría en enfermería, estaba en el segundo piso del centro cuando observó a otros estudiantes reunidos junto a la ventana. Fue hacia ellos y vio a Berry tendido en la acera. Ya había sido apualado pero sus sufrimientos no habían terminado.

"Estaba siendo pateado'', indicó Almendarez, que no pudo decir a la distancia si era uno o varios los que lo estaban haciendo. Una mujer estaba impotente a su lado mientras eso sucedía.

"Había una muchacha, no sé si era su novia, pero estaba gritando y llorando'', relató Almendarez. Cuatro o cinco peatones también estaban allí, dijo. Almendarez agregó que un hombre con trencitas corrió hacia los dormitorios.

Mientras un empleado del centro trataba infructuosamente de revivir a Berry dándole respiración artificial, un grupo de unos 15 estudiantes, muchos de ellos amigos de Berry, se reunieron afuera, dijo Almendarez. "Algunos lloraban, algunos estaban tirados en el suelo'', dijo. "Estaban pasmados''.

El viernes por la mañana, los recuerdos del asesinato estaban por todas partes, desde una X de neón en el lugar donde Berry fue asesinado, hasta un mensaje en video de Mark B. Rosenberg, presidente de la escuela, que se transmitía en un aparato de televisión.

"Todo el mundo está afectado'', declaró Eric Fleming, de 22 años, estudiante de tercer año de Relaciones Internacionales. "La gente por lo general se siente a salvo en la FIU. Es una locura cómo se puede llegar a este tipo de violencia''.

En las primeras horas del viernes, la FIU dio a conocer una declaración en su página de internet donde decía que la policía "continuaba buscando al culpable'', y que las precauciones de seguridad habían aumentado y estaban en vigor.

Los estudiantes que regresaron a los dormitorios fueron escoltados a sus habitaciones, y se les pidió que mantuvieran sus habitaciones cerradas. Consejeros se reunieron con miembros del equipo de fútbol y con residentes de la escuela. Las clases siguieron según lo planeado.

"Nuestros corazones están heridos'', afirmó Rosenberg, en su alocución por video. ‘‘La noche anterior, perdimos a un estudiante muy querido que era un trabajador incansable en el aula y en el terreno de juego. Su afligida madre lo describió como un negociador, no como un luchador''.

La práctica primaveral de fútbol se ha suspendido indefinidamente. El equipo, que se reunió el viernes en horas de la tarde, no practicará el sábado, aseguró Pete García, director atlético de la FIU, y hasta el momento no se ha tomado ninguna decisión sobre el partido del próximo miércoles. Un evento para recordar a Kendall Berry fue programado para el lunes a las 2:30 p.m.

"Decidiremos el resto del calendario en los próximos dos días'', amplió García. "El equipo está muy unido, y Kendall Berry formaba parte integral de él''.

Los compañeros de equipo de Berry no quisieron hablar con la prensa el viernes, pero antiguos jugadores describieron al running back como un joven de gran corazón, tranquilo, que trabajaba sin descanso para regresar al juego tras un desgarre en un ligamento de la rodilla.

"Nunca tuvo un problema con nadie'', afirmó el quarterback de FIU Paul McCall. ‘‘Jamás habló mal de nadie. Era muy fácil hacerse amigo de Kendall. Era una persona llena de entusiasmo y de buenos sentimientos''.

Berry, uno de los ocho hijos de Derrick y de Mellissicia Spillman, practicó fútbol y atletismo en la escuela secundaria.

"Era un muchacho muy educado'', comentó Patrick Herrington, entrenador de fútbol de Berry en noveno y décimo grados. "Era el tipo de chico que todos los padres quisieran tener. La ciudad está muy afectada. Era tal vez el hijo favorito de Haines City''.

Berry llegó a la FIU como receiver, pero cambió de posición para running back en agosto del año pasado. A pesar de comenzar la temporada en cuarto lugar en la clasificación, terminó lidereando a los running backs de los Panthers con seis touchdowns, y hasta se convirtió en el foco de interés de una nueva jugada en la ofensiva de la FIU, la denominada "WildBerry'', donde recibía el balón directamente del centro y entonces tenía la opción de correr o pasarlo.

Por otra parte, su personalidad optimista contagiaba a los demás.

El verano pasado, el defensive back O'Darris D'Haiti estaba a punto de abandonar el equipo de los Golden Panthers, pero Berry conversó con él.

"Me dijo que siguiera compitiendo que así me llegaría mi oportunidad. Kendall fue la razón por la que me quedé en el equipo, y con el tiempo tuve mi oportunidad'', afirmó D'Haiti. "Es muy duro aceptar que se ha ido'.

El reportero de The Miami Herald Pete Pelegrin contribuyó a esta información.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios