Sur de la Florida

Vaticano conocía el pasado "oscuro" de sacerdote cubano

García-Rubio, que ahora tiene 72 años, fue reconocido por la Arquidiócesis de Miami como el "santo patrón'' de jóvenes refugiados centroamericanos y cubanos que llegaron a su parroquia de Sweetwater en la década de 1980. García-Rubio sirvió en Nuestra Señora de la Divina Providencia entre 1975 y 1988.
García-Rubio, que ahora tiene 72 años, fue reconocido por la Arquidiócesis de Miami como el "santo patrón'' de jóvenes refugiados centroamericanos y cubanos que llegaron a su parroquia de Sweetwater en la década de 1980. García-Rubio sirvió en Nuestra Señora de la Divina Providencia entre 1975 y 1988. ARCHIVO

La Arquidiócesis de Miami y altas autoridades del Vaticano sabían desde 1968 que el reverendo Ernesto García-Rubio, un sacerdote que fue expulsado de la Iglesia Católica en medio de alegaciones de abuso sexual, tuvo un pasado oscuro en Cuba antes de ser transferido al sur de la Florida, alegaron el lunes abogados de las víctimas.

Los abogados dijeron que la participación del Vaticano es similar a la del actual escándalo en Wisconsin, donde altas autoridades de la Iglesia han sido acusadas de no expulsar a un sacerdote acusado de abusar de unos 200 niños sordos en una larga carrera paralela al ex sacerdote de Miami. El papa Benedicto XVI dirigía la oficina del Vaticano encargada de tales casos cuando era el cardenal Ratzinger.

"Era un secreto antiguo y bien conocido que el Vaticano y la Arquidiócesis de Miami sabían exactamente de lo que Ernesto García-Rubio era capaz'', dijo Jessica Arbour, abogada de Aventura, quien con su colega Stuart Mermelstein han presentado media docena de demandas contra la arquidiócesis en relación con García-Rubio.

García-Rubio, que ahora tiene 72 años, fue reconocido por la Arquidiócesis de Miami como el "santo patrón'' de jóvenes refugiados centroamericanos y cubanos que llegaron a su parroquia de Sweetwater en la década de 1980. García-Rubio sirvió en Nuestra Señora de la Divina Providencia entre 1975 y 1988.

En una carta confidencial del 3 de septiembre de 1968, el delegado apostólico Luigi Raimondi, destacado en Washington, advirtió al entonces arzobispo Coleman F. Carroll que García-Rubio "fue obligado a salir de Cuba debido a serias dificultades de naturaleza moral (homosexualidad)''. Raimondi colocó la palabra homosexualidad entre paréntesis.

Algunos expertos dicen que el término lo usaba en ese entonces la Iglesia Católica para describir a sacerdotes pedófilos.

Raimondi exhortó a Carroll "a proteger a este sacerdote con su acostumbrada caridad paternal''.

Tres días después, Carroll le contestó que la información había sido "una verdadera sorpresa para mí. Yo había hecho lo que pensaba eran investigaciones suficientes sobre sus razones para salir de Cuba. En ningún momento nadie indicó que había un problema de la naturaleza que usted describió en su carta''.

Carroll concluyó: "Le aseguro que haré lo que pueda en todo sentido para protegerlo y hacerlo con caridad en mi corazón''.

Mary Ross Agosta, portavoz de la Arquidiócesis de Miami, dijo el lunes que en los años 60 el término "homosexualidad'' significaba exactamente eso.

"Claramente, eso no significa que un homosexual abuse de niños'', dijo Agosta. "No creo que esto tenga un doble significado. Mi interpretación es que eso es lo que está en la carta. Pensar que es un código es incorrecto''.

Agosta agregó que la correspondencia de 1968 entre el delegado papal y el arzobispo de Miami fue necesaria porque después de la revolución cubana no había comunicaciones oficiales entre la Iglesia Católica de Cuba y de Estados Unidos.

Un experto en una demanda similar que alegó abuso sexual infantil por parte de García-Rubio expresó en una declaración jurada que entre los líderes eclesiásticos de esa era "problemas morales'' por lo general significaban asuntos sexuales.

"La homosexualidad" se menciona con más frecuencia en lo relativo a relaciones sexuales entre clérigos y varones adolescentes'', dijo Thomas P. Doyle, sacerdote dominico y abogado en Derecho Canónico.

The Miami Herald publicó inicialmente la información sobre las alegaciones de abuso sexual infantil de García-Rubio en 1988, lo que provocó la crítica de la Arquidiócesis de Miami. Altos funcionarios eclesiásticos criticaron la información, calificándola de una "inquisición''.

Pero en privado el arzobispo Edward McCarthy ya había insistido en que se evaluara a García-Rubio para determinar si era pedófilo, según documentos obtenidos por The Miami Herald.

Seis meses antes de que The Herald publicara la información en noviembre de 1988, el arzobispo le dijo a García-Rubio, entonces de licencia en Colombia, que no debía regresar a Miami para una visita con el fin de celebrar sus 25 años de sacerdocio.

McCarthy dijo que le preocupaba ‘la seguridad física'' de García-Rubio y la ‘‘posible publicidad negativa'' que pudiera generar su supuesta conducta impropia en la parroquia de Sweetwater donde había sido pastor.

"También debo insistir en que después de su licencia, pero antes de su regreso, se someta a una evaluación psiquiátrica en condiciones que determine la arquidiócesis'', le escribió McCarthy el 11 de mayo de 1988.

"Ernesto, esto tiene por fin tanto su protección como la de la arquidiócesis'', expresó McCarthy, quien ya falleció. "La naturaleza de las denuncias respalda definitivamente la preocupación que le manifiesto''.

La denuncias --presentadas primero por algunos fieles de Nuestra Señora de la Divina Providencia en Sweetwater-- salieron a relucir en la información de The Herald, que destacó cuatro alegaciones de abuso sexual a refugiados nicaragüenses y salvadoreños entre 1983 y 1988.

A finales de 1988, autoridades de la Arquidiócesis de Miami enviaron a García-Rubio al Instituto St. Luke en Maryland para una evaluación psiquiátrica.

El canciller de la arquidiócesis, el reverendo Gerard LaCerra, le escribió en ese entonces a McCarthy que el instituto encontró información "insuficiente'' para confirmar que era pedófilo. Pero agregó: "Esto significa que en el futuro será necesario ejercer una gran cautela y supervisión. . . . Me dijeron que todo estaba en el límite''.

Pero transcurrieron seis años antes que García-Rubio solicitara oficialmente al Vaticano que lo convirtiera en laico o lo retirara como sacerdote. En su solicitud de 1994, señaló que había abandonado el sacerdocio activo en 1989 porque "tres parejas de Miami hicieron alegaciones sobre niños refugiados procedentes de Centroamérica''.

"[El] arzobispo trató de evitar que se publicara la información pero [The] Miami Herald publicó el artículo'', dijo. "En esas circunstancias, decidió aceptar la invitación del arzobispo de Honduras para trabajar allí''.

Pero el oscuro pasado de García-Rubio en Miami lo siguió a Honduras, así que fue obligado a abandonar el sacerdocio nuevamente en 1991.

Las alegaciones provocaron una investigación penal en Miami-Dade pero no se presentaron cargos porque ninguno de los adolescentes confirmó a los investigadores que hubiera sido objeto de abuso sexual.

A finales de 1999, el arzobispo John Favalora le escribió al Vaticano para reactivar la petición de García-Rubio de ser expulsado, diciendo que su solicitud inicial ‘‘aparentemente'' se había perdido.

Favalora señaló en esa ocasión que García-Rubio se casó en 1992, había tenido un hijo el año siguiente y vivía en Miami.

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