Sur de la Florida

Venezolanos residentes en Miami caen en operación antinarcóticos

Alba Villalobos estaba tan urgida de recibir $50,000 del narcotráfico para cambiarlos en el mercado negro del bolívar en Venezuela que, cuando le preguntaron en Miami para cuándo necesitaba recibir el dinero, respondió que "para ayer'', según documentos judiciales.

La ansiosa negociante no sabía que estaba hablando con un agente federal de una operación antinarcóticos encubierta cuyos primeros resultados se dieron a conocer el miércoles, tras la acusación por cargos de lavado de dinero de 16 personas, la mayoría de ellos venezolanos residentes de Miami.

Según la acusación, la red se dedicaba a transportar dinero en efectivo desde Puerto Rico y Nueva York hacia el sur de la Florida, para depositarlo en cuentas bancarias o negociarlo con intermediarios venezolanos que se movían en el lucrativo mercado cambiario del bolívar.

Lo novedoso de la operación es que hasta ahora estas transacciones se conocían como una de las clásicas y arcaicas formas de lavado de los narcotraficantes colombianos, razón por la cual agencias antinarcóticos de Estados Unidos bautizaron el método hace más de 20 años como Mercado Negro del Peso.

Ahora, los agentes de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) que participaron en la operación, hablan del Mercado Negro del Bolívar.

De acuerdo con el nuevo sistema cambiario controlado por la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), y vigente desde enero, el dólar se cotiza en Venezuela a tres precios distintos: el oficial de 2.60 Bolívares Fuertes (BsF) utilizado para bienes y servicios esenciales; el comercial de 4.30 BsF utilizado para la adquisición de materia prima, suministros industriales y tecnología; y el dólar paralelo, permuta o negro, disponible sin restricciones y que se negocia en el llamado mercado de permuta, y que en la actualidad se cotiza en unos 7.00 BsF por unidad.

Villalobos, de 61 años, fue arrestada en la tarde del pasado 15 de marzo luego de recibir el paquete con el dinero que tanto le urgía de manos del agente encubierto.

Los agentes llegaron a Villalobos gracias a la cooperación de otro de los acusados, Hermán Rafael Solórzano Caguarípano, de 58 años, a quien venían siguiendo en sus continuos viajes entre Puerto Rico y Miami.

De acuerdo con dos denuncias criminales firmadas por el agente de ICE, Marcos Jiménez, la operación de lavado funcionó de la siguiente manera: Solórzano y su hijo Hermán Alejandro, recogían dinero producto de la venta de drogas en Puerto Rico. El dinero era depositado en cajas fuertes de hoteles de la isla y luego los Solórzano lo transportaban al sur de la Florida en vuelos comerciales. Los cargamentos promediaban $100,000 por cada viaje.

Al llegar al sur de la Florida, los dólares en efectivo tenía dos destinos: se depositaban en bancos en cantidades fraccionadas que no despertaran sospechas a nombre de personas que no han sido identificadas, o se negociaban con intermediarios que pagaban por esos dólares el equivalente en bolívares en Venezuela.

De esa forma, los dividendos de la venta de drogas ingresaban al sistema bancario y los intermediarios obtenían ganancias en la transacción cambiaria.

Casi todos los pasos de la operación quedaron grabados en videos en los que los Solórzano y sus cómplices aparecen recogiendo el dinero, contándolo y empacándolo en habitaciones de hoteles.

Desde el 9 de diciembre hasta la fecha de su arresto a principios de este mes, los Solórzano transportaron $2.5 millones producto del narcotráfico.

Los agentes arrestaron a Solórzano padre el 8 de marzo y en el allanamiento de su casa hallaron $47,000 en efectivo.

Solórzano confesó que venía trabajando en el negocio desde el 2003 y relató que fue secuestrado aparentemente por narcotraficantes, luego de que agentes antinarcóticos incautaron casi $600,000 que se preparaba a blanquear.

Una vez pillado, decidió cooperar con ICE. Antes de ser encarcelado, empezó a recibir en su celular llamadas de intermediarios que querían comprar los dólares. Una era de Villalobos, con quien él había hecho negocios de venta de dólares.

Siguiendo instrucciones de los agentes, Solórzano respondió la llamada a los tres días y se disculpó con la mujer por la demora argumentando que estaba nervioso porque pensaba que lo estaban siguiendo los federales.

"¡Mosca! [cuidado]'', le aconsejó Villalobos que, sin embargo, no parecía intimidada y le dijo que de todos modos quería negociar el dinero.

Solórzano y Villalobos negociaron los dólares en efectivo a 6,500 BsF. Pero Solórzano le advirtió que debido a sus sospechas de seguimiento, ella tendría que comunicarse con un socio suyo de la organización.

Villalobos aceptó y se citó con el intermediario en un estacionamiento. El intermediario le entregó un paquete con el dinero. Ella se despidió y a las pocas cuadras fue arrestada.

Cuando los agentes la interrogaron sobre la identidad del intermediario, Villalobos dijo que era un amigo con el que iba a almorzar. El intermediario era un agente encubierto de ICE.

Villalobos expresó que estaba dispuesta a colaborar de inmediato, pero su testimonio dejó dudas entre los agentes. Sin saber que Solórzano había confesado y también estaba cooperando, la mujer aseguró que el dinero que estaba negociando era producto de la venta de ganado de Solórzano.

También fueron detenidos Hernán Alejandro Solórzano Rincón, de 32 años, hijo de Solórzano Caguaripano; Georges Toutounji, de 50 años; Fortunato Farache, de 55 años; Douglas Enrique Sánchez Soto, de 60 años; Edgar Hadad Azarca, de 48 años; Miguel Pérez Rivero, de 32 años; Luis Enrique Hómez García, de 36 años; Henry Eduardo Bilbao Movilla, de 61 años; Rafael Polanco, de 38 años; Antoine Jean Melhem, de 51 años; Johan Alberto Rincón Medina, de 58 años; Nercido Sosa Medina, de 58 años, y Luis Rafael Díaz Plaza, de 41 años.

  Comentarios